Masculinidad al descubierto. Construcción de personajes masculinos en la película animada de La Bella y la Bestia.

Por Gretchen García.

Fotograma de La Bella y la Bestia (Walt Disney Productions, Trousdale G; Wilse K; 1992)

Las teorías fílmicas en torno a la representación masculina se basan en una definición de la imagen sobre un concepto social y cultural imperante lo que en las películas animadas se hace mucho más evidente. Todos los personajes de cuentos infantiles están preconcebidos en nuestra mente a través de ciertas cualidades que han constituido un modelo tradicional a través de los años.  

Lo masculino está sustentado en un conjunto de cualidades que, tradicionalmente, se espera que tengan los hombres, por sus características biológicas.  Se entendía que un hombre debía ser independiente, enérgico, viril, resistente y un líder nato. Así mismo, se aceptaba y se esperaba que fueran violentos, agresivos, gustaran de bebidas fuertes y de la lucha física. Cualquier gesto amanerado, pasivo y emocional en el hombre podía ser considerado gay, con las connotaciones sociales negativas que implicaba para la sociedad y la cultura.

Históricamente en el cine, y sobre todo en Disney, la masculinidad y la feminidad se presentan como un binomio en el que el poder, la acción y la virilidad se contraponen a la inferioridad, pasividad y fragilidad. Los íconos más recordados y sexualizados en la cultura popular responden a un modelo de masculinidad fuerte, con seguridad y narcisismo, en los que se sobre enfatizan su heterosexualidad. Esta cualidad es importante porque para la tradición cinéfila, sobre todo animada, un hombre con gestos femeninos es homosexual, uno de complexión delgaducha y gafas es intelectual y el sobrepeso se asocia al humorista, de modo que todos los estereotipos están sujetos a clichés sociales e históricos. No cabe duda que, en las animaciones de Disney, la representación femenina está sujeta a un discurso patriarcal que la somete a un estatus de sumisión. Son pocos y ofensivos los arquetipos femeninos que encontramos en Disney. En cambio, la representación masculina es mucho más variada; entre las que destaca el personaje del príncipe encantador o azul.

Los cuentos infantiles a menudo aluden a un hombre de estatus noble, de ahí su título y referencia al color azul. Es descrito con facciones perfectas, seductor y extrema valentía y su función dramatúrgica es salvar a la damisela en apuros y emprender una serie de acciones para el rescate, que incluyen casi siempre matar a la bruja o antagonista. Pero lo más característico es su capacidad de romper maldiciones con el beso del verdadero amor, sin importar cuan poderosa sea. A ello se suma que el personaje del príncipe entra en escena como la personificación del matrimonio y el final feliz de todas las protagonistas.

En Disney hemos sido testigos de las adaptaciones de cuentos de hadas más recordados, principalmente basados en las versiones literarias de Hans Christian Anderson, Charles Perrault y los hermanos Grimm. Sus películas han sido fieles en la dramaturgia y concepción del perfil principesco. En su período clásico, conformado por los filmes de Cenicienta, La Bella Durmiente y Blancanieves y los siete enanitos, el príncipe es el personaje que aporta la acción y resolución a la trama. Las protagonistas, son mujeres frágiles y pasivas que solo aceptan el sufrimiento y esperan la llegada de su rescatador. El príncipe es un personaje que apenas tiene una intervención más allá de rescatar a la joven de su infortunio. 

Años más tarde con la cinta La Sirenita se cambió la perspectiva y el personaje del príncipe comenzó a ganar más protagonismo en las historias. Sin embargo, Eric a diferencia de otros personajes de la película, posee pocos matices; en la cinta sus intervenciones quedan mimimizadas por Ariel, Tritón y Sebastián. Eric es el típico príncipe del que nuestra protagonista se enamora a primera vista, en cambio no corresponde de la misma forma a Ariel hasta que esta recupera su voz.

Ahora bien, La Bella y la Bestia significó un cambio en la representación de los estereotipos del príncipe. Aquí vemos como el personaje antagonista por primera vez no es mujer; sino un hombre blanco y heterosexual con algunas de las cualidades de los príncipes Disney. Gastón es en efecto viril, se desvive en seducir a Bella, a quien considera un objeto sexual. La Bestia también demuestra una actitud bastante dominante y brusca en los comienzos de su vínculo con Bella, pero en su interacción con esta saca a relucir su lado más amable, tierno y respetuoso.

La representación de la Bestia es expresión del rechazo al modelo de masculinidad arcaico. El discurso propuesto por Disney con ambos personajes masculinos es la caracterización de la masculinidad tóxica donde el hombre es verdugo, juez y epítome de lo viril, fuerte y activo. Sin embargo, ambos tienen una reacción distinta en el espectador que elogia la elección de Bella de amar a la Bestia por sus valores al margen de su horrible apariencia.

Bestia encarna al héroe en la trama, pero al mismo tiempo es la causa del conflicto y la maldición que se ciñe sobre él y sus sirvientes. A modo de prólogo, se presenta la figura de un apuesto príncipe egoísta, vanidoso y consentido; hasta que una noche una anciana mendiga le pide al príncipe que le permita refugiarse del frío invierno a cambio de una rosa. Este la rechaza por su aspecto y ella revela su verdadera apariencia. Al ver que no había amor en el corazón del joven, lo transforma en Bestia y lanza un poderoso hechizo sobre el castillo y sus habitantes. La hechicera lo condena a vivir bajo aquella apariencia para siempre si no aprendía a amar y ser correspondido antes de que el último pétalo de la rosa cayese.

La trasformación de Bestia, responde a la visión psicoanalista del super-yo donde la metamorfosis en un ser con distintas cualidades físicas de animales (león, lobo, búfalo…) personifican atributos asociados a aspectos negativos del género masculino como la soberbia, la ira, la vanidad y el instinto de posesión y dominación.

Fotograma de La Bella y la Bestia ( Walt Disney Productions, Trousdale G; Wilse K; 1992)

Al llegar Bella, la Bestia se convierte en un proyecto al que dar forma, educar y enseñar a amar mediante atributos tradicionalmente femeninos como la abnegación y la ternura. De modo que, Bestia es la exteriorización del mal masculino, es el monstruo que a través el poder femenino se humaniza.

Gastón es un personaje vanidoso que necesita exhibir su masculinidad. Pese a su físico y popularidad, actúa a través de la intimidación y el acoso hasta el punto que pierde atractivo para el espectador. En cierto modo es la sátira al príncipe azul de Disney, el hombre cuya única cualidad es el atractivo físico y el poder político y que, por tanto, se siente en plena capacidad de escoger a su esposa sin preguntar y sin esperar. Gastón es el hombre creado por el patriarcado que no ve a la mujer más allá de la función de objeto sexual y reproductivo, lo que lo convierte en la encarnación de la hipermasculinidad.

Fotograma de La Bella y La Bestia (Walt Disney Productions, Trousdale G; Wilse K; 1992)

Si bien con Bestia se fomenta la belleza interior, con Gastón se reafirma que la perfección externa no es determinante. Gastón no se muestra como el verdadero villano hasta bien entrada la trama en la medida que su confianza se derriba. Es un personaje muy natural y realista que muestra deseos y ambiciones centradas en la apariencia. Su crueldad se deriva de los celos y la necesidad de alimentar su ego. Ve en la Bestia a un rival en sus intenciones con Bella, por lo que moviliza al pueblo y lucha contra Bestia para preservar, simbólicamente, su status de macho alfa.

Ambos personajes son iguales ante Bella en un inicio. Son rechazados y ese repudio saca a relucir sus inseguridades. Sin embargo, se percibe diferente. Gastón se siente en la necesidad de defender su hombría y ganarse a Bella como un trofeo y recurre al dominio y el acoso. Bestia saca a relucir poco a poco un lado más tierno y, en cierta forma, se deja domesticar por Bella. La diferencia entre la Bestia y Gastón radica en que Bestia ve más allá del físico de Bella ve su inteligencia, singularidad y nobleza.

Hay una metáfora apreciada en la actitud de ambos hombres hacia los libros de Bella. Gastón los arroja al barro y posa sus botas sobre los mismos. En cambio, la Bestia corteja a Bella mostrándole una biblioteca y compartiendo con ella el amor por la lectura. Aquí el libro devendría un símbolo del intelecto de la mujer. Gastón desprecia esta cualidad mientras que la Bestia la incentiva y apoya.

El resto de los personajes masculinos están sujetos a características sociales y comportamientos subyugados a clichés históricos y no poseen los ricos matices tridimensionales de Bestia y Gastón. El padre de Bella tiene el típico perfil paternal de Disney que pasa más por abuelo con su bigote, pelo canoso, baja estatura y cuerpo redondo. Pese a su simplicidad, Maurice es un padre cariñoso y protector que apoya a su hija por encima de todo.

Le Fou es el personaje que encarna la contrapartida de Gastón, gordo, bajo y sumiso. El personaje cumple una función más humorística que dramatúrgica, su papel es principalmente alabar la grandeza de su líder. Le Fou posee una personalidad que va en contra de todo pensamiento tradicional en torno a la masculinidad, de ahí su aspecto caricaturesco.  Pese al evidente maltrato hacia él, Le Fou envidia a Gastón y aspira a parecerse a este, usando a Gastón como un modelo masculino a seguir.

La Bella y La Bestia posee muchos valores, sobre todo con su premisa de ver más allá de la belleza física. Pero Disney más que una fábrica de valores es una fabrica de consumidores. Por tanto, sus productos son, ante todo, estéticos y atractivos.  Recurre una y otra vez a las mismas fórmulas y estereotipos para conseguir beneficios económicos, lo que conlleva a un capricho de representar lo que tradicionalmente debe ser y no lo que necesitamos que deba ser. Hay que tener en cuenta que el cine es un espacio formativo y transmisor de valores -no siempre positivos- y los niños son receptores de lo que ven. Ellos necesitan modelos que constituyan una guía para en la orientación de su crecimiento y desarrollo personal que vayan más allá de estereotipos sexistas. Deben ver más allá de lo que la sociedad por tradición entiende por hombre y mujer y entender que hay una clara diversidad de sujetos que no tienen que responer necesariamente a un patrón históricamente moldeado.

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