Metástasis de una serie

Por Gretchen García

El éxito de un serializado está determinado por dos aspectos esenciales: recepción y continuidad. En la medida en que presente altos índices de audiencia mantiene una producción continua de sus episodios por tanto, genera mayores ingresos para la cadena televisiva. Muchas series, ya sea por su contenido o calidad en la puesta, logran atraer y dejar en el televidente el deseo por un capítulo más. Todo se complica cuando su extensión carece de sentido y en consecuencia pierde calidad como producto audiovisual. Mantener una coherencia dramatúrgica, no solo desde los episodios, sino en el sentido general narrativo de la serie es esencial para el éxito de la misma. 

En términos del cuerpo humano, para un metraje el guion sería lograr que los sistemas internos funcionen como un todo y, al igual que los sistemas anatómicos, necesitan una coherencia estructural y funcional. Hablamos de acciones, conflictos, personajes, ritmo dramático…, esto con el objetivo de patentar una idea o premisa que llegará al espectador a través de una serie de situaciones e interacciones en su trama. Por ello, la calidad de un guion va más allá de tener buenos diálogos; es también la construcción de un buen personaje, un conflicto bien definido, una línea de acción coherente y una serie de acontecimientos justificables, por solo mencionar algunos. 

Cabe señalar que los dramas serializados inspirados en la medicina suelen tener mucho éxito y por ende tienden a tener su cuota extensa de temporadas. El éxito de las mismas no solo se debe al drama en sí, muy influenciado en la soap-opera, sino también a la curiosidad que siente el espectador por ver lo que acontece en el ámbito hospitalario. Muchas son las series con altos índices de audiencia y reconocimientos, de ellas destaca la reconocida producción Grey´s Anatomy o Anatomía de Grey.

Grey´s Anatomy. Póster promocional.

Shonda Rhime es la mente detrás de este proyecto. A diferencia de otras series de su género como House M.D y ER, Anatomía de Grey tiene la particularidad de que en su trama las relaciones interpersonales y el imaginario íntimo de sus personajes son los que definen el ritmo de la acción, más que los perfiles médicos.

En sus inicios, en marzo de 2005, esta serie se concibió para una sola temporada en la cadena ABC; sin embargo, dado su éxito, se decidió continuar. Lo que comenzó narrando las vidas de cinco jóvenes recién graduados en medicina pasó a convertirse en un vaivén de personajes, a los que no podías tomarles mucho cariño ya que ninguno, salvo Meredith, están exentos a ser sacados de la serie. 

Es de esperar que cuando te enfrentas a una producción de larga duración muchos de los actores, incluso coprotagónicos, abandonen la serie. Por tanto, es inevitable, que empiecen a surgir problemas en su estructura dramática. Primero, Isaiah Washington, quien interpretó al especialista en cardiología e interés amoroso de Christina, fue obligado a abandonar tras ofender a uno de sus compañeros de reparto. El grupo de los cinco se rompe con la repentina muerte de George O’Malley, pretexto para sacar de la serie al actor T.R. Knight, por conflictos con la guionista. Luego tras cinco temporadas Katherine Heigl, actriz que dio vida al personaje de Izzie abandona la serie, tras ser cancelado su contrato. Así sucesivamente, siendo las más polémicas y emotivas las salidas de Lexie Grey, Mark Sloan, Christina Yang, Derek Sheperd y Alex Karev quienes fueron interpretados por Chyler Leigh, Eric Dane, Sandra Oh, Patrick Dempsey y Justin Chambers, respectivamente. 

El problema no radicó en que los personajes abandonaran la serie, sino en la solución para justificar su salida y en consecuencia el destino que tomó Anatomía de Grey. El primer desbalance fue la ruptura del grupo con la muerte del personaje de George O´Malley y la salida de Izzie Stevens. En ambos personajes ya se apreciaba una decadencia dramática; sin embargo, al abandonar ambos la serie se rompe la idea original de los cinco internos en rivalidad. La salida de George, aunque emotiva, no estuvo justificada ni tampoco su repentino interés en estar en la armada. Por su parte, el personaje de Izzie luego de superar el cáncer y la muerte de su prometido repentinamente abandona la serie; no se explota su potencial dramático caracterizado por ser emocional. Además, sus constantes referencias la describen lejos de su perfil inicial para representarla como interesada, egoísta y hasta manipuladora.

Imagen tomada de internet. Créditos al autor.

Culminando la temporada 10 la amiga sarcástica y fría de Meredith, Christina Yang, decide abandonar el Grey-Sloan para aceptar una jefatura en el departamento de Cirugía Cardiotorácica en Suiza. Su salida se ajustó al perfil del personaje y su lugar es sustituido por Alex Karev. Pero temporadas más tarde este personaje también abandona la serie y se llegó a un punto sin retorno. Su despedida no-presencial a través de tres cartas, destruyó toda la evolución que experimentó el personaje desde su episodio piloto. Luego de adquirir carisma, confianza y sobre todo convertirse en uno de los mejores cirujanos pediátricos de Seattle, retoma aquel perfil egoísta, distante y sin motivaciones. Más que nada, su relación con Jo (Camilla Luddington) se vuelve insignificante luego de mostrarla en varias temporadas como una de las parejas más atractivas de la serie.

Entretanto, otros personajes permanecen, pero su perfil no experimenta ningún cambio o involuciona. Ejemplo de ello es Miranda Bailey (Chandra Wilson) quien comenzó como una excelente maestra caracterizada por su sinceridad, sentido crítico de la situación y por su relación con los internos casi paternal. En cambio, con la evolución de los personajes (dramatúrgica y profesional) su personaje se vuelve más competitivo, emocionalmente inestable y casi infantil. 

Como lo indica el nombre, Anatomía de Grey, se centra en la vida íntima y profesional de Meredith Grey a quien vemos desde el capítulo piloto comenzar siendo una interna para convertirse en temporadas posteriores en una doctora titular, especializada y con reconocimientos nacional. Meredith, en la mayoría de los episodios es quien relata y define el hilo conductor de los mismos, su voz en off funciona como presentación y cierre de los episodios.

Un buen personaje es esencial para el éxito del guion ya que es el corazón del proyecto. Meredith es un personaje completo en todos los aspectos, su personalidad queda justificada tras su pasado, que se va develando a lo largo de los episodios. Al mismo tiempo es emocionalmente compleja y atraviesa por múltiples situaciones a lo largo de la serie. Dichas situaciones la hacen evolucionar en su perfil, de ser un personaje inseguro a otro con plena confianza en sí misma. Hay que tener en cuenta que, en un comienzo Meredith tiene como objetivo superar a su madre y su relación con la misma es un constante referente en su vida.  

La serie mantuvo una narrativa sumamente atractiva con episodios de mérito sobre todo en su décima temporada. En la misma se aprecia un enfoque dramático con mucho más peso que las cuestiones médicas en sí. Si tenemos en cuenta que la primera temporada pivotaba más a los asuntos médicos y a la competitividad de jóvenes recién graduados para la 10ma temporada ya existía una transmutación total. Donde el drama, el romanticismo, cuestiones de género y las relaciones interpersonales socavaban a la medicina, las cirugías y el crecimiento profesional. Las relaciones amorosas y familiares, ahora quedan en primer plano y como elemento pragmático e indispensable, mientras que la medicina es solo el escenario de los acontecimientos.

En todo serializado, o en su mayoría, hablamos de dos modelos narrativos: el unitario, donde los capítulos son independientes entre sí y el episódico, donde se armonizan y dependen uno del otro. Ambos modelos pueden funcionar al mismo tiempo en el mismo producto. Pero siempre debe tener presente dos aspectos: tema y premisa. El primero deviene en la idea central y el segundo en el mensaje que trasmite. Asimismo, como todo producto audiovisual está sujeto a la dramatúrgica clásica, y por efecto responden a una estructura básica fundada desde la poética y las unidades clásicas aristotélicas.

Imagen promocional de la 17ma temporada.

Una estructura dramática coherente indica que las partes que la conforman se organizan en un sistema para dar un sentido lógico general. Los acontecimientos deben proyectarse tanto en pos de sus episodios individuales, como en el serial en general. Todo funciona con una presentación, desarrollo y desenlace. Para Aristóteles estas fases son imprescindibles, y las denominó: Prótasis (exposición de los hechos), Epítasis (Complicación o presentación del nudo) y Catástrofe (resolución del conflicto, una crisis, una evolución y un desenlace). Por su puesto a lo largo de los años estas fases se fueron desarrollando y se agregaron sub fases denominadas Point Ploint o Puntos de giros, ubicados antes y después del desarrollo. Es decir, se debe trazar un punto de partida y uno final, de modo que nuestro serializado verse de como un personaje X, o varios, llegan de un punto A a B atravesando una serie de conflictos y situaciones determinadas. Llegar a ese final o punto B se le llama objetivo o mega-objetivo. La estructura dramática comienza a fallar cuando a lo largo de la trama se pierde el objetivo o el alcanzarlo se vuelve extenso y largo.

Para Anatomía de Grey, su larga duración, de más de 300 episodios, y las salidas constantes de personajes se convirtieron en su talón de Aquiles. En el transcurso perdió su identidad y los objetivos propuestos. Ya en sus últimos episodios se aprecia una serie de acontecimientos dramáticamente forzados y hasta repetitivos. Personajes en situaciones de enfermedades, rupturas, matrimonios, todo bajo la misma fórmula de capítulos anteriores. Para rellenar los espacios, que dejaron otros personajes recurren a nuevos personajes con un diseño casi similar al anterior sin lograr encajar con el perfil correcto para la situación indicada. No se niega el éxito de la serie o sus meritos de romper estereotipos y abordar temas polémicos, pero la realidad es evidente. Aquel equilibrio de sus primeras temporadas se perdió poco a poco con cada personaje que abandonaba la serie. Incluso tras la muerte del personaje de Dereck, la serie adquiere una atmósfera más oscura y dramática. Las últimas temporadas demostraban tramas innecesarias, situaciones repetitivas, personajes sin objetivos dramatúrgicos e incoherencias narrativas. Es de esperar que se siga produciendo por sus ingresos, pero su mecanismo dramatúrgico interno está fallando y el público lo percibe. ¿Hasta cuándo alargar lo inevitable? 

 

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