De médicos y apendicitis

Por Gretchen García

La adaptación del reconocido autor Noah Gordon: El Medico se estrenó en la navidad del 2013. Para sorpresas de muchos, nada tuvo que ver la versión cinematográfica del alemán Philipp Stölzl con el betseller; para otros se trato de una magistral cinta que reflejaba con crudeza la realidad en la Edad Media en un contexto donde la verdadera medicina era interpretada como un sacrilegio contra las religiones.

El filme toma la historia base y algunos personajes para recrear una historia diferente tanto desde la estructura como la premisa. Sin embargo, pese a todas las diferencias logra funcionar y convertirse en una buena película sólida y entretenida. En efecto no defrauda al público. Sobre todo, con su dirección artística, el énfasis en la oposición entre la religión y la ciencia y la apreciación de las diferencias socioculturales entre Occidente y Oriente.

Póster de la película
Portada del libro

 La novela de Noah Gordon relata la vida de Rob Jeremy Cole, corría el año 1020, una etapa marcada por un ferviente espíritu religioso. Sus padres fallecen por el parto y la precaria vida de Londres. Huérfano, y sin un lugar donde vivir, debe hacerse cargo de sus hermanos pequeños. Pero el gremio de carpinteros decide dividirlos y entregarlos a familias para que los alimenten y les enseñen un oficio. Rob ya es demasiado grande para la mayoría de las familias y las posibilidades de que sea vendido como esclavo crecen. Afortunadamente es adoptado por Henry Croft (Barber), quien lo toma como su ayudante y aprendiz. Rob descubre que tiene un don para percibir cuando alguien va a morir, peculiaridad que descubre cuando su madre esta al borde de la muerte luego de un difícil parto.

En la película, su madre muere por el fallo de la apendicitis o mal de vientre, como lo denominan. La figura del padre está ausente y los hermanos se reducen de 5 a dos. La historia se desarrolla en una ciudad minera, pero conservan el ambiente abandonado, sucio y oscuro de los libros; remarcando así en la difícil y precaria vida de la Edad Media. Desde el comienzo Rob (Tom Payne) siente entusiasmo por la labor del barbero-médico. No así en los libros, que lejos de tratar Rob de convencer a Barber (Stellan Skarsgård), este decide adoptarlo como su aprendiz. En el filme Rob siente afición por la labor y es lo que lo mueve para aprender el oficio, en los libros siente miedo de ser vendido como esclavo y su entusiasmo por el conocimiento y la medicina se va adquiriendo en su aprendizaje.

Pasan los años y recorre toda Inglaterra con actos de malabarismo el negocio de barbero.  Las diferencias se enraízan aun más a medida que transcurre la trama. En vez de recurrir a la muerte repentina del maestro, la película usa el pretexto de la pérdida de visión, aparentemente por catarata, para colocarlo en el camino a la búsqueda de conocimientos. Barber le asegura que recuperar la vista y curar todas las enfermedades es imposible. Pero Cole es testigo de cómo un grupo de judíos logran que el barbero recobre la vista y estos le hablan de una medicina avanzada en las tierras de Persia con el mejor médico del mundo: Ibn Sina (Ben Kingsley). Rob Cole emprende un viaje peregrino y se hace pasar por judío con el objetivo de convertirse en discípulo de Ibn Sina.

En este punto, en ambos formatos, el ritmo cambia. Donde en los libros se hace mas lento y detallado en la película los sucesos pasan en forma vorágine. Esta segunda parte es crucial tanto para la evolución del personaje como para la línea dramática y se adquiere aun más libertad creativa.

Philipp Stölzl crea el personaje de Rebecca (Emma Rigby) para la película, el cual carece de sentido cuando perfectamente encajaba su contraparte del libro: Mary Cullen. Ambas mujeres existen como pareja del protagonista. Sin embargo, poseen orígenes diferente. La versión cinematográfica se desencantó por una historia de amor imposible, a diferencia del libro, donde él tiene un matrimonio y una vida familiar legal y aceptada. En la película, Rebecca es una mujer comprometida, de esta forma la película crea una subtrama de amor imposible.

Fotograma de la película

Mas adelante, Rob rompe las reglas y abre un cadáver para descubrir la causa de la enfermedad o el mal del vientre. Al ser descubierto es llevado a juicio, pero su maestro es quien paga las consecuencias. Operan al regente de la ciudad y lo salvar de una muerte segura, gracias al descubrimiento de Rob. De esta forma, Rob logra su objetivo central: combatir el mal del vientre, causante de la muerte de su madre.

Tanto el logro del objetivo central como la historia con Rebecca están bien balanceado, aunque los sucesos pasan a un ritmo muy rápido dejando ciertos vacíos en la trama. Ambas líneas coexisten de forma independiente hasta que Rebecca enferma por la peste negra ya que es, a través de la cura para salvarla, que encuentran una solución para asegurar la ciudad de la pandemia. A partir de aquí, el ritmo se ralentiza un poco y da paso a profundizar aún más la relación entre ambos personajes. Más adelante la ciudad está invadida pero la pareja logra escapar quedando concluida la película.

En general el filme está bien realizado, como se mencionó nada que ver con el betseller de Gordon, pero es una buena realización en términos de guion y producción.

Sin embargo, se toma muchas licencias históricas. Obviando las cuestiones de lenguaje, que, si son reflejadas en los libros, en la película la coexistencia cultural de las tres religiones y sus diferencias entre sí es muy sutil.

Noah Gordon, al menos relata con mucho detalle los temas de la cultura, la tradición, la arquitectura y la religión tanto hebrea, árabe como judía. En la película no ocurre así. Oriente se nos presenta como lejano y exótico, casi influenciado por el arte romancista. Es opulento, sensual, diferente y lleno de peligros y bárbaros dispuestos a invadir.

No es sorpresa que ofrezca una visión un tanto occidentalizada. Pero en cierta manera El Médico es una de las películas más correctas en cuanto a dirección artística. Al fin y al cabo, presenta un Medioevo oscuro, de peste, plagas, sucio y enfermizo. Esto, apoyado por la fotografía con el uso de poca iluminación.

La película se erige con una postura crítica a la religión y el fanatismo. Puesto que desde su tradicionalismo no se permite innovar en la ciencia para salvar vidas y conocer el cuerpo humano. Algunos elementos quedan evidentemente en duda en temas históricos. Asimismo en el filme se patenta la convivencia de las religiones demasiado pacífico y poco creíble. Tampoco es fidedigno que un grupo de rebeldes sin formación logren derrotar al regente Shah (Olivier Martínez), teniendo en cuenta su ejército y riqueza.

Fotograma de la película

A ello suma que las operaciones son muy avanzadas para el contexto e inverosímiles, dígase la operación de apendicitis del Shah o la de cataratas de Barber. Si bien es cierto que ya se realizaban operaciones primitivas para remediar la catarata. En aquella época, dicha operación consistía, simplemente, en empujar el cristal opacificado con un objeto punzante para que no interfiriera en la línea de visión. De esta forma, las personas que habían quedado prácticamente ciegas por la opacificación del cristalino volvían a recibir luz en sus retinas y ver solo parcialmente.

En efecto, es una película verosímil, pero no realista.

Con todo, la película es un viaje entretenido, aunque no tanto didáctico. Es una buena realización, pero independiente del libro, que indudablemente es más rico en detalles e historia. No obstante, ambos constituyen una buena apuesta.  

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