Las listas de Marvel y los «simplemente humanos». (Un paréntesis para que no se distraiga la moral).

Por Niury Silva

En el mismo principio, Sócrates y Platón meditaron acerca de los dioses y semidioses y, en los últimos cien años, más o menos, los filósofos profesionales han charlado unos con otros acerca de cuestiones tan extraordinarias como el superhombre nietzscheano, el demonio de Laplace, los cerebros guardados en tarros o los infinitos mundos posibles. Algunos filósofos sostienen asimismo animados debates acerca del futuro «transhumano»: ¿cómo se relacionarán los individuos creados a partir de la ingeniería genética o los mejorados biomecánicamente con aquellos de nosotros que sigan siendo «simplemente humanos»?1

Listas y superpoderes

Los héroes han existido desde la antigüedad. Presentes en el folclor de las sociedades, con identidades secretas y cualidades admirables. Sus hazañas trascendieron por ser personas de una gallardía exacerbada, y aunque sus condiciones y virtudes eran las de cualquier mortal, a través de la literatura se han ido enriqueciendo y mezclando con el mito y lo divino. Cuando los héroes comenzaron a aparecer en cómics, y luego en películas sus creadores les dotaron de nuevos rasgos: trajes espaciales, descomunales fuerzas, habilidades, e inteligencia sobrehumana. «Una de las características principales que comparten el héroe antiguo y el superhéroe contemporáneo es lo extraordinario. En el caso de los superhéroes, lo extraordinario va ligado al hecho de tener superpoderes.» (Bolaño, 2012, pp. 29-30)

Las producciones cinematográficas de superhéroes, son un fenómeno que viene creciendo desde comienzos del milenio generando una industria millonaria (García, 2019, p. 9). La figura del superhéroe representa los ideales y símbolos patrios norteamericanos, mezclados con cierto afán por reivindicar algunos grupos oprimidos de la sociedad. García (2019) sitúa a Marvel como uno de los 4 universos (junto a Fox, Sony y DC/ Warner) que recrean desde el audiovisual a estos personajes superheroicos.

Imagen tomada de internet. Créditos al autor

La primera película del Universo Cinematográfico Marvel (UCM) fue Iron Man (2008). Tony Stark (nombre civil de Iron Man), su protagonista, es un empresario, dueño de la Industrias Stark que trabajan con energías renovables (antes se había dedicado a la industria armamentista). Tony es un hombre carismático, que, a pesar de ser un superhéroe, presenta poca o ninguna empatía y tiene un comportamiento egoísta, aun así, Iron Man combate el “mal”. Esta producción vende el arquetipo capitalista de hombre exitoso y “bondadoso” que caracteriza a los productos mediáticos de los Estados Unidos. Tanto la Industria Stark como la industria Marvel, representan superpoderes económicos que nada tienen que ver con poderes sobre humanos.

En la actualidad Marvel ha rodado más de 20 filmes y 12 series. Su alianza con Disney (una de las empresas cinematográficas más poderosas del mundo), le permitió tener fondos suficientes para llevar a cabo grandes proyectos. Luego de Iron Man produjeron Hulk, Capitán América y Thor, lo que finalmente desencadenó la película Avengers (la película de superhéroes más taquillera de la historia). El MCU se ha asociado con otras compañías cinematográficas exitosas como Fox (X- Men), Sony (Spiderman) y Netflix, lo que le ha permitido ganar en audiencia y en recaudación. (Ibid., p.89).

De acuerdo a la página digital CulturaOcio, en 2018 los 10 superhéroes más fuertes del UCM fueron Spiderman, Capitán América, Black Panther, Gamora, Hulk, Iron Man, Visión, Thor, Doctor Strange, Capitana Marvel y la Bruja Escarlata. La superheroeweb.com este año (2021) publicó una lista de 21 superhéroes más populares de Marvel y DC Comics. En esta lista se repiten algunos nombres como la Capitana Marvel, Spiderman, Thor, Iron Man y Hulk entre otros de los citados por el sitio CulturaOcio. Existes otros inventarios sobre el UCM, los indicadores más frecuentes son los ya mencionados fuerza y popularidad, la popularidad en gran medida se sostiene por los superpoderes que poseen estos héroes.

Y no es de extrañar, pues en torno al poder del superhéroe o superheroína se construye el argumento del filme. Será el superpoder (aparentemente) quien salvará al final del guion a la damisela en peligro, al gatito, a la anciana, a una escuela de niños, a una sociedad amenazada por un cataclismo o por la sed de venganza del villano de turno.  Siempre es colocado en la trama un “aquello que necesita ser salvado”, que se encuentra en una posición disminuida, o sea sin poderes sobrehumanos.

Imagen tomada de internet. Créditos al autor

Lo que da la impresión de que el universo Marvel existe porque la sociedad necesita superhéroes para vencer a sus enemigos. Las personas ya no pueden valerse de su humanidad o de su razón, o de sus virtudes, sino que necesitan de algo menos humano (más de otro planeta), para vencer al mal. Se traduce valores en poderes, y la razón en irracionales fuerzas. Incluso cuando el superhéroe muestre sus valores y use el raciocinio para ganar sus batallas, lo que se queda grabado en el espectador no es su inteligencia, o sus valores, sino la magnitud de su poder. Es por ello que existen listas que ordenan a los héroes por sus poderes. Así vemos, como los poderes y los valores morales aparecen imbricados desde la espectacular estética cinematográfica de Marvel, de modo que la humanidad tiene superhéroes a falta de superhombres2.

La moral del superhéroe

Además de sus superpoderes, la figura del superhéroe es interesante desde el punto de vista moral, «el superhéroe tiene una predisposición moral a ser héroe.» (Bolaño, 2012, p.31). Los valores del superhéroe están implícitos en sus acciones, en su desapego por su vida en detrimento de salvar la del otro, en su entrega a la sociedad y en su condición de protectores y vigilantes. Parecen tener un diseño original, una encomienda que cumplir, un destino que enfrentar.

Los valores del superhéroe se erigen en contraposición al villano, la historia no solo ofrece acción y pelea, sino una lección de ética. Por trillado que parezca, cuando vence el bien es gratificante, pues el superhéroe ha empeñado su vida en ello para el bien de la sociedad, ha antepuesto el bien común al personal. Contrario al villano, cegado por la venganza o la búsqueda de la gloria personal. «La particularidad del superhéroe es que se atribuye un deber extra-moral que ni la sociedad, ni su familia, ni nadie, salvo él mismo, le están exigiendo. En este orden de ideas, el superhéroe asume un deber extraordinario a causa de su compromiso con la sociedad, pues en virtud de sus poderes tiene una cierta responsabilidad frente a los demás.» (Ibid.)

Existe, en las historias de los superhéroes una relación estrecha entre superpoder y moral donde la moral tiene la última palabra. Tanto el villano como el superhéroe tienen superpoderes, y fuertes aspiraciones. «El verdadero problema del poder no depende siquiera del mero hecho de poseerlo; se trata más bien de qué clase de persona lo tiene y maneja. El poder y la gloria no existen en un vacío, sino que interpretan papeles profundos en el carácter y las acciones de cada persona.» (Alialferro y Lindahl-Urben, 2010, p.112) Lo que hace al superhéroe son las decisiones que toma, y cómo le afecta todas las injusticias por igual. Si tuviera que elegir entre salvar a un grupo de personas o a una, salvaría a todas. Mientras que un villano se salvaría a sí mismo o a quien le importe, la diferencia está en la elección entre el acto heroico o el acto egoísta.

Fotograma de Avengers: EndGame

¿Aprender del superhéroe?

En el pensamiento griego, hacia el siglo de Pericles, la virtud podría ser entendida según Sócrates como algo con lo que se nacía e iba brotando o en el caso de los maestros sofistas como algo enseñable y aprensible. En la actualidad, es bastante aceptado la enseñanza de casi todo, incluida la moral. Bolaños (2012) afirma que la enseñanza de la moral encuentra un excelente asidero en la figura del superhéroe, desde estos productos mediáticos se podrían presentar perspectivas morales problemáticas a la audiencia. «La habilidad de la televisión para aludir a la imaginación más que al entendimiento debe ser aprovechada por la educación moral.» (p.17)

A partir de las historias de los distintos superhéroes de Marvel y sus superenemigos, podemos comprender que cabe ver aumentados nuestro poder y nuestra gloria de modos perfectamente aceptables, sin caer en nuestro propio beneficio egoísta. Se pueden adquirir correctamente, pero sólo como consecuencia natural de acciones moralmente apropiadas. Y sólo se los puede usar adecuadamente para el bien de las comunidades morales, no como útiles de búsqueda de objetivos centrados en uno mismo. (Alialferro y Lindahl-Urben, 2010, pp.121-122)

En este sentido es que Bolaños (2012) indica que el superhéroe pude aprovecharse como modelo moral útil para el desarrollo de la teoría moral. Si entendemos que este actúa más allá de lo que debiera hacer, y por encima de su propio bienestar. Un sujeto con estas características es digno de ser imitado por una sociedad donde prima la individualidad y el egoísmo. «El héroe puede invitar a las personas a reflexionar sobre sus justificaciones y virtudes morales.» (p. 34) Sobre cómo ser mejores y enfrentar las adversidades que se presentan en sus vidas.

La moral del superhéroe podría ser abordada desde lo cinematográfico, de modo que se proyecte a la audiencia verdaderos valores universales, que puedan servir como modelos de conducta a seguir por los ciudadanos. En la cultura popular, los niños por ejemplo se identifican con los poderes de los superhéroes, y en el juego de la imitación asumen unos, rol de villanos y otros de superhéroes, lo que se traduce en que decodifican las narraciones como un enfrentamiento entre buenos y malos.

La cinematografía de Marvel reproduce valores y estereotipos occidentales muy discutibles. Pero existen al menos dos ejemplos que intentan romper este molde: Spiderman y los X-Men. Aunque «son productos de la industria de la cultura, incluyen un elemento crítico. Además, en Spider-Man y X-Men es evidente cómo en una sociedad determinada la solidaridad queda demostrada al arriesgar la vida propia para salvar la ajena o en poner en un segundo plano los intereses de los seres queridos para priorizar los de otras personas.» (Ibid., p. 20)

Póster de X-Men

Por otro lado, cabría preguntarse si realmente podríamos imitar a un superhéroe o héroe. Si partimos del presupuesto de que estos disponen de virtudes y poderes que le permiten su heroicidad. ¿Habrían llegado tan lejos si no fuera por estos poderes? De seguro la historia de Peter Parker, sin la mordida de la araña, no habría pasado de un drama. Más allá de la ficción, las historias de los superhéroes deben ser captadas como metáforas de nuestra realidad. E interpretarlas desde la crítica y la reflexión de todos los elementos audiovisuales que la componen, sin ligerezas, ni literalidades.

Conclusiones

Una lista de personajes con superpoderes (de Marvel en este caso), solo refleja la superficialidad de un asunto, que ha sido superado ya, por las propias producciones cinematográficas (y por los cómics). Posicionando sus tramas más allá de superpoderes y acción. En las producciones de Marvel, además de poderes sobrehumanos, destaca lo emotivo y lo racional del superhéroe, incluso lo sensible y lo virtuoso. A riesgo de parecer cursi, romántica o idealista empedernida, propongo repensemos la posibilidad de listas de supervirtudes de los superhéroes; supervirtudes que los hayan salvado alguna vez, o que lo hayan ayudado a construir sus caracteres. No solo la capa hace al héroe, no solo la fuerza y la rivalidad física debe provocar al espectador.   

En las sociedades actuales de la información y la comunicación, donde los audiovisuales se comparten a la velocidad de un clic, ¿podríamos aspirar a que la industria del superhéroe traspase las fronteras geográficas de los Estados Unidos y se desmarque de los ideales consumistas que promueven? Sería como pedirle peras al olmo.

Los superhéroes son un producto cultural que responde a determinados códigos e intereses capitalistas. No se puede hacer más que educar a nuestras audiencias, y formar receptores activos ante los medios, con capacidad de discernir entre valores, poderes, superpoderes y mercancías. Unido al fomento de producciones cinematográficas autóctonas. Esta podría ser una opción costosa, pero a largo plazo efectiva. Mientras tanto no olvidemos que somos simplemente humanos frente a la pantalla, sin más superpoder que el pensamiento.

Referencias bibliográficas

1 BRENZEL, J. (2010) ¿Por qué son buenos los superhéroes? Los cómics y el anillo de Giges. En T. MORRIS & M. MORRIS (eds.), Los superhéroes y la Filosofía. La verdad la justicia y el modo socrático (p. 12). Editorial Blackie Books.

2Ver concepto de superhombre de Friedrich Nietzsche.

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