WandaVision: ¿una tragedia de situación o una comedia de lo absurdo?

Por: Katheryn de Armas

¿Cuál es el mejor modo de lidiar con el luto? Wanda Maximoff no tiene la respuesta.
Cinco años tras los eventos de Avengers: Infinity Wars (Los Vengadores: La guerra del infinito), el personaje interpretado por Elizabeth Olsen regresa del chasquido para pelear contra Thanos junto al resto de héroes. La batalla, como para muchos otros, le deja un amargo sabor de boca. El amor de su vida, Vision, ha muerto a sus manos en aras de asegurar la victoria.

La sorpresa surge entonces con el anuncio de WandaVision, serie con la que Marvel Studios da inicio a su cuarta fase. Su trama, a modo de sitcom, sigue las aventuras de unos recién casados en un ¿idílico? pueblo rural en los años ¿50? ¿60? ¿70? ¿80? ¿90? ¿2000? ¿Qué está pasando aquí? Además, ¿no se supone que Vision ha muerto?

Durante 9 episodios la serie mantuvo al espectador preguntándose qué pasaba. Cargada de Eastern Eggs, diseñados para los más acérrimos fanáticos de las historias de la Marvel Comics, las teorías locas estuvieron a la orden del día.

Unos recién casados llegan a su nueva casa. Una vecina cotilla aparece. Fechas no recordadas. Un trabajo que no se sabe en qué consiste. ¿Un interrogatorio? Resume a la perfección el primer capítulo de lo que promete ser otra sitcom del montón. Sin embargo, en el final, las alarmas comienzan a encenderse. Wanda y Vision (Paul Bettany) no tienen respuestas para las inocentes preguntas de la señora Hart (Debra Jo Rupp). La consecuencia, el señor Hart (Fred Melamed) comienza a ahogarse mientras Wanda se molesta por la insistencia, y, a una de sus órdenes, Vision salva a su jefe, mientras su esposa reacciona como si nada hubiese ocurrido.

Fotograma del episodio 1 de WandaVision

Si la presencia viva de Vision no fuera lo suficiente extraña, dicha escena anuncia con total claridad que, en Westview nada es lo que parece. El espectador comienza a sospechar de algo inexplicable e intenta buscar un sentido lógico. Más aún cuando en el episodio dos ya no estamos en los 50, sino que la trama se traslada a los 60 y un personaje sospechoso hace aparición.

La escena post-créditos, elemento característico de la cinematografía Marvel, revela a un personaje, presumiblemente femenino, que observa las aventuras de Wanda y Vision. Se confirma una dualidad de espacios. Un espacio interior, cual si de una serie se tratase, con sus propios créditos, centrado en Westview y un espacio exterior, controlado por S.W.O.R.D, que funciona como un espectador no tan pasivo.

Mientras Wanda y Vision intenta adaptarse a su nueva vida en los suburbios, dejando atrás su vida de superhéroes, como si nunca hubiese existido, sus vecinos desconfían de ellos. Extraños que recién se mudan. Una pareja que duerme en camas separadas y, peligro!!! un elemento externo a la realidad. Un helicóptero rojo y dorado (referencia quizás a Tony Stark aka Iron Man) irrumpe la paz matinal de Wanda.

La presencia de Dottie (Emma Caulfield) nos presenta el primer personaje que nos inspira desconfianza, en palabras de Agnes (Kathryn Hahn), ella controla todo lo que ocurre ahí. En una conversación “casual” una transmisión radial irrumpe. Descubrimos una pieza más del rompecabezas, alguien, desde fuera, intenta contactar con Wanda. El porqué sigue siendo una interrogante. Sin embargo, poco le gana a la aparición y desaparición de un personaje en un traje de apicultor, salido de una alcantarilla. Su vestuario, más que su presencia, luce esclarecedor. ¿Será acaso una colmena Westview, liderada por una abeja reina, mientras el resto siguen sus órdenes? Y de ser así ¿quién lleva el control? ¿Dottie, Wanda o quizás alguien más?

Una ¿recientemente? embarazada Wanda se prepara junto a un nervioso Vision para la nueva aventura de la paternidad. Cómo un sintetizoide pudo engendrar permanece como interrogante, respuesta que los fans de los comics comienzan a teorizar, basándose en lo leído. Un médico intenta salir, el único personaje mostrado, interesado en tal acción, imposibilitado por la manipulación abierta de Wanda. Geraldine (Teyonah Parris) es expulsada del pueblo por la fuerza de sus poderes. Su error, recordarle la muerte de Pietro (Aaron Taylor-Johnson), su gemelo, a manos de Ultron (James Spader). Dicho evento revela otro detalle: agentes de S.W.O.R.D la rodean al salir del muro de estática rojo (color de la magia de Wanda) que encierra al pueblo. Las dudas comienzan a disiparse, los dos espacios son reales y, los habitantes de fuera, intentan arreglar el aparente incidente del interior.

Fotograma de WandaVision


La fórmula de replicación que se venia utilizando hasta el momento da paso a una estructura más tradicional. Abandonamos Westview y conocemos a Mónica Rambeau, a quien no solo conocemos por otro nombre, sino que ya la vimos como una niña en Capitana Marvel. Mónica es otro de los personajes que regresan tras la derrota de Thanos y descubre su vida destruida. Su madre, que peleaba contra el cáncer, murió en su ausencia. Por si no fuera suficiente, es forzada a quedarse en tierra sin realizar ninguna misión. La llamada de Hayward (Josh Stamberg), líder de S.W.O.R.D para realizar una misión de infiltración parece un regalo para ella. Su desaparición tras el hex, denominado así por la asistente de Jane Foster, la doctora Darcy Lewis (Kat Dennings) desencadena un grupo de acciones que llevan a la científica al descubrimiento de la “realidad” de Westview. Algo se hace claro, es Wanda quien manipula lo que ocurre y, no siendo suficiente, controla a Vision. El cómo, porqué o si es por elección propia permanecen aún como secretos.


La narrativa ya tradicional de WandaVision regresa en el episodio cinco. Wanda y Vision lidian con sus hijos, que sufren un crecimiento acelerado, tal como pasara con el embarazo. Una duda surge, si Wanda está manipulando la realidad, existen Billy (Julian Hilliard) y Tommy (Jett Klyne) o son un producto creado para continuar la farsa de la familia feliz. Sin embargo, Vision recibe un mensaje de fuera, que le hace sospechar de las acciones de Wanda y lo lleva a utilizar sus poderes en Norm (Asif Ali), su compañero de trabajo.

Fotograma de WandaVision


La máscara de Wanda cae entonces. Sus acciones son descubiertas por su ¿esposo? y ella sale y amenaza directamente a Hayward si no la deja en paz. La inevitable discusión matrimonial, que crea tensión entre ambos se va interrumpida por una llegada inesperada. Pietro Maximoff toca el timbre, sin embargo, no es el Pietro del MCU (Universo Cinematográfico de Marvel), sino Peter Maximoff (Evan Peters) de los X-Men. Los fans se volvieron locos con el detalle, ansiando el crossover que anunciaba una posible unión con los personajes propiedad de la Fox y la aparición de los mutantes.


Halloween se convierte en la excusa para un regalo especial para los fans. La familia Maximoff al completo usa los trajes de los comics, incluyendo los pequeños, que adoptan los vestuarios de Wiccan y Speed. Sin embargo, más allá del elemento nostálgico, se revelan varios elementos importantes. Los poderes de los gemelos, similares a los de su madre y tío. Las palabras de Pietro, que pueden resultar crueles por su realismo. El intento de escape de Vision, a consecuencia de su exploración de la ciudad y de su charla con Agnes y su deterioro y la expansión del hex por parte de Wanda, que atrapa a los agentes de S.W.O.R.D y Darcy, quien, en este punto, es una fan más. La utilización de la técnica de la caja china, contando una historia dentro de otra, alcanza su cúspide al imbricarlos de dicho modo y destruir la hipotética y tangencial cuarta pared que se crea entre Westview y el mundo exterior.

Fotograma de WandaVision


Una Wanda que despierta abiertamente deprimida e incapaz de controlar sus poderes. Un Vision que intenta llegar a casa y no lo logra. Las actualizaciones de una fan girl. Una buena vecina que cuida de los hijos de su amiga. La realidad nunca había estado tan lejos de lo que aparenta. Vision descubre su muerte y los eventos alrededor de la misma. Mónica comienza a desarrollar sus poderes. Wanda se da cuenta del engaño de aquella en quien confió.


La historia de Agatha se descubre. De cierto modo, es una victimas más del desconocimiento. Su magia y poderes asustaban a sus congéneres, que intentan asesinarla, para terminar, siendo ellas las víctimas. Un libro, que se supone es custodiado por Strange (Benedict Cumberbatch), habla de una bruja del caos, la Bruja Escarlata y Agatha esta segura que se trata de Wanda. La fuerza a revivir algunos de sus peores momentos, con ciertas diferencias de lo que realmente ocurrió. La invasión de Westview y el secuestro de sus habitantes es la consecuencia directa de su dolor. Sus poderes se descontrolan al leer el testamento de Vision y, tras ver su cadáver siendo utilizado como arma, crea una nueva realidad, con la vida que quería vivir. Todas sus acciones son a causa de su corazón roto por la perdida de la otra mitad.


Las peleas simultaneas entre Wanda y Agatha y Vision y el Vision Blanco plantean dos modos de enfrentamiento. La magia y los efectos va más por la línea grandilocuente y efectista de Marvel, aunque con un final inusual. Agatha es forzada a mantener su rol de Agnes tras la derrota, un castigo justo, si se consideran sus acciones. Dicen que una de las batallas más grandes, es aquella que se tiene con uno mismo. La compañía lo lleva a un nivel extremo y a la vez decepcionante. Una discusión acerca de filosofía y lógica y Vision que comparte con su contraparte blanca los recuerdos de su vida.

Fotograma de WandaVision


El final, deja una sensación agridulce, Wanda renuncia al control sobre la ciudad, desmantelando el hex. Con ello, Billy y Tommy desaparecen, aunque según la escena post-créditos, solo están atrapados en otra dimensión, y Wanda y Vision se despiden, tal vez, definitivamente.


Hay varios elementos que, para este punto de la historia se han hecho presentes. El rojo, color que identifica a la Bruja Escarlata y sus poderes está presente incluso en los episodios en blanco y negro. Si bien Wanda aun no tiene su álter ego definido, el color, que también es el de la piel de Vision, es identificativo en ella. El rojo, por su simbología se asocia con el amor y la pasión (su amor incondicional y eterno por Vision) y la violencia (el caos y muerte que siempre la han rodeado). Para el final de la serie, Wanda ha asumido por completo, al menos en apariencia, la muerte de Vision y ha abrazado por completo su segunda faceta como usuaria de la magia del caos.


A su vez, a medida que la historia avanza y su mundo perfecto se va destruyendo, Wanda va sufriendo un desequilibro mental cada vez mayor. La perspectiva de un Vision muerto y la reaparición/sustitución de su gemelo denotan su desconsuelo. El duelo, distinto para cada persona, parece ser la causa que la lleva a, usando sus poderes de forma voluntaria o involuntaria, crear una nueva realidad. Va más allá del aislarse en su mente y construir una fantasía de no aceptación. Convierte en simples marionetas, o quizás actores, a los habitantes de un pueblo, aunque no todos, solo aquellos que cumplen una función y encajan en roles arquetípicos.


Los enemigos asechan en los rincones, ya no es Hayward, que es frontal, aunque con intenciones ocultas. Se trata de una Agnes, realmente Agatha, que, en su rol de amiga y consejera, ha sido realmente la mayor de las manipuladoras. Ha dictaminado, como descubrimos en el capítulo ocho, las acciones de Wanda en gran medida y es, quien realmente creo la versión vista de Pietro, utilizando para ello a uno de los vecinos, el misterioso Ralph, su supuesto esposo. Este es uno de los puntos más decepcionantes para el espectador que esperaba la unión de dos universos y la aparición definitiva de los mutantes (lo cual aún podría ocurrir a manos de Mónica Rambeau/Protón)

Fotograma de WandaVision


Si bien, las expectativas de los fans en cuanto a cameos, crossovers y personajes no fueron cumplidas, la serie logró crear una historia interesante. Oculta bajo un velo de falsa comedia, pone de manifiesto una realidad para muchos, el lidiar con la perdida de un ser querido y el trauma del superviviente. Wanda esta sola, perdida en el mundo y con más poderes de los que imagina. No fue la gema de la mente lo que la doto de ellos, sino que los despertó. La soledad termina por consumirla y la respuesta es clara, del mismo modo que hiciesen Tony y Pepper tras el chasquido, Wanda solo quiere ser feliz.

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