Falcon and the Winter Soldier: el legado del Capitán América

Por Elin Driggs


Desacostumbrarse a Chris Evans como Capitán América será imposible. Sin embargo, Sam Wilson, Falcon, como el nuevo Cap es todo un reto para Marvel Entertainment en un contexto social global que, aunque aboga por más inclusión, seguirá teniendo detractores de quienes no prefieren ver al legendario superhéroe usando el traje de barras y estrellas en un actor negro.

Fotograma de Falcon and the Winter Soldier


El mundo tiene que seguir adelante. La segunda entrega para televisión de la cuarta fase del Universo Cinematográfico de Marvel llegó para mostrar qué sucede después de los acontecimientos de la batalla en Vengadores Endgame. Por tanto, es casi imprescindible revisitar las 23 películas previas del UCM, porque se hace menciones a sucesos previos que para entender es necesario tener claras algunas situaciones y personajes.


Falcon and the Winter Soldier trae consigo la duda cuestionable acerca del papel de los superhéroes como meros salvadores de grandes amenazas y oponentes victoriosos de villanos “todopoderosos”; interrogante que nos deja, por supuesto, el gran cierre de los Hermanos Russo en el potente largometraje que cierra la franquicia: ¿Qué significaban los Vengadores? (Ahí dejo la pregunta)


Entonces nos queda la célebre frase de Zemo, pues estamos en presencia de una serie que trata, desde el inicio, de humanizar al superhéroe Steve Rogers: -¿Estábamos demasiado obsesionados con poner al Capitán América en un pedestal como para darnos cuenta de que era imperfecto, como todo el mundo?- Esa es, sin dudas, la parte más interesante.


La estrella de Falcon… es barón Zemo de Daniel Brühl. Vemos un villano astuto con una naturaleza que pone en práctica en marañero juego de traiciones y, sobre todo, viene con dudas y líneas de mensajes intensas que hacen que tanto el espectador como los personajes piensen: -¿Si buscas tanto poder como el de Los Vengadores, no eres en el fondo un supremacista como los que ellos mismos aseguraban luchar?

Fotograma de Falcon and the Winter Soldier


Da gusto acompañar a Bucky (Sebastian Stan) en su búsqueda personal a la par que comienza a reinventarse a sí mismo como héroe de acción. Es un personaje que evoluciona grandemente, sin perder esa esencia de tipo duro y malvado que hace el bien a su manera. En tercer lugar, estaría el Falcon de Anthony Mackie que finalmente acepta su destino como sucesor de Steve Rogers siendo el nuevo Centinela de la Libertad.


Los guiones avisan. Poco a poco Sam Wilson se coloca a un paso más de ser el relevo del Capitán América. Es un auténtico y versátil héroe de acción, un hombre de tremenda paciencia, templanza, experiencia y disciplina. Conocer a Isaíah (el super soldado negro) marca algo dentro de Sam que más adelante vemos materializar, un tema que está latente: el racismo. ¿Podrá un “black Falcon” ponerse el traje de barras y estrellas? ¿El escudo realmente le pertenece? ¿Aceptará Estados Unidos que un negro sea el héroe insigne de la nación?


Antes de concretar todas esas preguntas, está por supuesto, el Capitán América de Wyatt Russell. Es este un personaje diseñado, sin miedo a equivocaciones, para ganarse el odio los protagonistas y de los espectadores. Como bien ha alabado la crítica, John protagoniza coreografías de acción de mucha fuerza, sin embargo, la riqueza del “nuevo Capitán América” se encuentra en evolución psicológica.


El John Walker de Russell toma un camino mucho más oscuro y pone sobre escena una versión del Capitán América muy diferente y más humana de la que estamos acostumbrados. Steve no tiene grandes traumas de su participación en la Segunda Guerra Mundial. Walker, es más imprevisible (aunque el espectador sabe que si lo odia es porque algo sucederá y terminará siendo el villano), presenta señales claras de estrés postraumático como héroe de guerra en Afganistán. Wyatt Russell hace una excelente interpretación como otro héroe manipulable de los que están en el poder.

Fotograma de Falcon and the Winter Soldier


Karli Morgenthau, la supuesta «villana titular», que nada demuestra. Su función como mediadora en la transición de Falcon a Capitán América no pierde importancia. Es una gran tragedia como terminan las cosas para ella.


Los capítulos 4 y 5, son los mejores. Poseen un perfecto equilibrio de dramaturgia y lenguaje audiovisual para inducir al espectador en una historia así con justa dosis de acción y de humor. También nos queda pendiente el misterio de ¿quién será el Agente de Poder en la sombra? Pues sobre Sharon Carter, aún nos queda mucho por descubrir de su verdadera esencia.


Que los superhéroes pasen sus identidades a la nueva generación es algo a lo que estamos acostumbrados desde los cómics. Y Falcon and the Winter Soldier en una serie que explora la presión de la gran responsabilidad que trae consigo el legado de los antecesores y el peso de empuñar el escudo del Capitán América.


A pesar de facciones evidentes y predecibles del guion y los trucos en la estructura dramática para que los personajes o la trama evolucionen, la narrativa de superhéroes del Universo Cinematográfico Marvel es una fórmula bien aplicada. A diferencia de Wandavision, Falcon and the Winter Soldier no es sobre uno o dos personajes, versa sobre diferentes facciones en un mundo que necesita reconstruirse.


Sam Wilson ha aceptado su destino. Ahora, solo queda ver si el nuevo portador del escudo y del uniforma de las barras y estrellas consigue mantenerse firme en una sociedad resquebrajada en la que sigue resonando el chasquido de Thanos.

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