Tres fases para una historia

Por Gretchen García

Está sobre la cornisa de algún edificio. No es difícil cuando puede adherirse a casi cualquier superficie y desde ese ángulo lo observa todo… el tráfico, las personas agitadas… un ladrón sale de la tienda y huye del escenario. Lanza su telaraña y salta.


Una escena sensacional y particular de un solo personaje: Spiderman.


Todos conocemos la historia de Peter Parker. El adolescente neoyorquino que adquiere poderes con la picadura de una araña radioactiva. Más tarde muere su tío y toma consciencia de que sus poderes vienen con una gran responsabilidad. Todo bien, ¿no? Es la tradicional línea narrativa de la mayoría de los superhéroes, salvo que en este escenario hay una araña.


Con un buen número de series animadas y 8 películas en solitario en los últimos 20 años, algunas excelentes adaptaciones y otras preferiblemente olvidables; Spiderman es uno de los superhéroes más populares de la historia.


Incluso se puede decir que el más popular. Demostrarlo implicaría un extenuante número de encuestas y análisis que no concierne a este artículo. Así que nos acogemos a la popular frase no tengo pruebas, pero tampoco dudas. Aunque podemos buscar índices de audiencia, mercadotecnia, encuestas de redes sociales e incluso a la clásica rivalidad DC vs Marvel; lo cierto es que Spiderman es el héroe mayormente preferido por los fans de los cómics.


Es interesante desde el punto de vista sociológico. No es millonario como Tony, ni representa el ideal del hombre americano como Steve, tampoco es un dios o un guerrero galáctico. Es, simplemente, el adolescente Peter Parker.


Entonces, ¿por qué su impronta sociocultural?

Imagen tomada de internet


No es difícil imaginarlo. Stan Lee quería crear un personaje con el que público se identificara fácilmente. Representar un héroe, de por si poderoso, que tras su máscara escondía un hombre con problemas económicos, románticos y profesionales; que luchaba por mantener su trabajo, pagar la renta y cuidar a su tía. Incluso en sus inicios, aun adolescente, era el típico nerd tímido, inseguro, para nada atractivo y que sufría bullying y acné.


Usar el traje implicaba dejar atrás sus problemas, incertidumbres y convertirse en todo lo que se aspiraba ser, en todo lo que deseamos ser. Pero incluso en traje, lejos de ser frio, distante y estoico; es parlanchín, sarcástico y ocurrente.


Durante casi 60 años, desde su primera aparición en los cómics, el superhéroe arácnido demostró que lo interesante en una historieta de su género no era los poderes o el héroe en sí sino el hombre tras la máscara.
Marvel no contaba con el mismo éxito cinematográfico de la DC así que nunca se permitió llevarle a los fans una franquicia cinematográfica en toda a su regla. En medio de una gran crisis interina se vio obligada a vender dos de sus franquicias mas exitosas: Spiderman y los X-men, el primero a la Sonic y el segundo a Fox. Y aunque conservaba los derechos en la dirección artísticas y narrativa perdió por completo su poder sobre los mismo. Bajo el auspicio de la Sonic la representación canónica de Spiderman en la pantalla grande se suscribirá a tres sagas. Todas diferentes entre sí, con diferentes Spiderman, amores, villanos, propósitos e incluso narrativas.


Aunque Spiderman prevalece a través de todos los multiversos y las franquicias, no siempre será el mismo Peter Parker. Un elemento crucial que lo demostró, no las tres películas ya mencionadas, sino una cinta animada del año 2018: Into the SpiderVerse (Spiderman: un nuevo Universo).


Ciertamente siempre existirá la picadura de araña o la figura simbólicamente paterna que le da consciencia de sus capacidades para llevar la justicia y tomar decisiones con sus poderes, siempre existirá la tía Mary y el interés amoroso. Entonces ¿Qué diferencia a los tres Peter? Definitivamente no el traje.

Fotograma de Spiderman


En primer lugar, tenemos a la trilogía de Sam Raimi que protagonizó Tobey Maguire desde el 2002 al 2007. Aunque es la saga más fiel en cuanto adaptación, en ella Peter Parker es más adulto que adolescente, tanto desde la apariencia como la personalidad. Asimismo, lo muestran un poco más serio en su forma de ser, por lo que se omite el carácter sarcástico y bromista del personaje de Stan Lee. Ciertamente Raimi le concede un carácter más soberbio y glorifico con la fotografía, los planos y el sonido que lo encaja más a la temática o al género cinematográfico del superhéroe. La película se convirtió en una de las mejores de su tipo en su momento. Hoy por hoy sigue siendo, con creces, la preferida por los fans de todas las adaptaciones.


Entre los años 2012 al 2014 estuvo vigente la fatídica tetralogía de Marc Webb con Andrew Garfield en la piel de Spiderman. La misma nunca se completó y quedo en apenas dos largometrajes. Aunque es más fiel a la línea de cómics de Ultimate Spiderman, y se reitera los orígenes del superhéroe, fracasó y constituyó una decepción a los ojos de los fans. Sin embargo, hay un Peter Parker más divertido y más confiado en su carácter con respecto al personaje de Tobey.


Ambas sagas respetan aspectos del Spiderman de las viñetas, no solo mantienen el origen, las motivaciones y las cuestiones propias de su vida íntima sino también su relación y conflictos con personajes secundarios. Sin embargo, quedaron elementos pendientes no del todo claro. Incluso la primera saga, con todo su éxito taquillero y aceptación popular terminó fracasando con su tercera entrega.


Con los Avenger los fans se preguntaban si verían llegar una vez más al héroe arácnido, al fin y al cabo Marvel está adaptando la saga del infinito. Casi se esperaba la participación directa de Garfield, dado que sus películas eran contemporáneas con las primeras fases del MCU (Marvel Cinematographic Universe). Pero no sucedió así. En cambio, el Spiderman del llamado MCU presentó a Tom Holland como el excéntrico adolescente Peter Parker.


Desde su primera aparición, en Capitain América: Civil War, Holland, sorprendió con su carisma y personalidad bromista. Sus orígenes no son muy diferentes a los de sus antecesores. Aunque nunca queda explicito como adquiere sus superhabilidades o como llega a ser picado por una araña.


Holland se ve y actúa más como un adolescente en comparación con los otros actores que han encarnado al personaje. Ciertamente tiene un carisma poco convencional. Es decir, su comportamiento es infantil, excéntrico e incluso exasperante para la mayoría de los vengadores. Pero es precisamente, esta, su cualidad y kriptonita. Esta facultad, de mantener la incertidumbre y vulnerabilidad de la adolescencia incluso con el traje lo convierte en uno de los personajes más naturales y realista del UCM e incluso de la factoría Spiderman. Es que hasta sus poderes, todos físicos, lo hacen mucho más humanos que sus antecesores. No se niega que por momento Marvel explota esta ingenuidad en exceso, y a veces puede parecer incompetente o tonto; quizás, para mostrar al promedio de adolescente o quizás para dar humor.


La figura del tío está ausente, pero lo compensa con creces la presencia de Tony Stark, quien se convierte casi en una figura paterna y una guía para la toma de conciencia de sus habilidades. No es nada fortuito este cambio. Al fin y al cabo, la presencia de Spiderman en la factoría Marvel de Disney es parte de un maquiavélico plan de dominación comercial, producto al trato comercial entre la Sony y la Marvel de Disney. Por tanto, que el ícono y símbolo por excelencia del MCU se convierta en el tutor de Spiderman solo significa una cosa: Spiderman viene para convertirse en el nuevo rostro de Marvel. Y su última película lo demostró.


Sony ha tenido más que dificultades para lograr éxito con los superhéroes. En cambio, Marvel-Disney no tiene este problema. Es interesante, porque esta relación Sony/Marvel-Disney se ve reflejada en Peter/Tony. Donde Sony tenía la imagen, los poderes y, en fin, a Spiderman; Marvel tenía el dinero para confeccionar el mejor traje, la telaraña más resistente y, sobre todo, la facultad de lanzarlo y visibilizarlo al mundo.


Spider-Man: De regreso a casa no destacó visualmente o dramáticamente. No tenemos un fotograma memorable como la icónica escena del beso entre Mary Jane y Peter colgado boca abajo, en la película de Sam Raimi. Tampoco hubo espectaculares efectos especiales, que ya acostumbramos a ver en Marvel. Sin embargo, si destacó con sus personajes. En particular con su ocurrente tía, Zendaya con el papel de MJ (no de Mary Jane) y Michael Keaton, quien personifica al Buitre, que terminó siendo un recordatorio de sus icónicos papeles Birdman y Batman.

Fotograma de Spiderman


Pudiéramos aventurarnos a decir que un Peter (Tobey) es puramente kantiano. Está motivado por una razón del sentido del deber y la justicia porque tiene la capacidad de lograrlo. Su misión como héroe es altruista, no espera recibir nada a cambio y a ello suma que interfiere con su felicidad en el plano íntimo y social. Pero, sigue aventurándose con su traje a salvar la ciudad. Es simplemente un sentido de deber. No vale excusas para no cumplirlo, sus poderes le llevan a esta situación donde está moralmente obligado a ser Spiderman. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. No son palabras fortuitas sino una practica moral suprema que supera cualquier motivación o deseo.


Quizás por ello, acostumbrados a la moral kantiana del personaje de Tobey, el Spiderman de Andrew es tan difícil de recepcionar. Tenemos entonces un Peter con un sentido del deber tan laxo y cuyas motivaciones para ser un superhéroes queda en segundo a plano a su vida íntima, social y romántica. Incluso la primera secuencia se centra en el fallecimiento de su padre, elemento casi insignificante para la narrativa de los cómics. Mostrar al increíble Spiderman no es tan interesante como hacer más visual la química con su interés romántico, que en esta ocasión no es Mary Jane. Hablamos, por tanto, de una representación aristotélica donde la búsqueda de la verdad, del yo y la superación personal y romántica desliga el sentido del deber como superhéroe.


Para el tercer Spiderman, no tenemos una clara definición ¿la razón? Por un lado, como se visionó en Civil War, en su dialogo con Tony su motivo de ser Spiderman es puramente kantiano. Pero en la medida que trascurre el filme nos topamos que solo busca el reconocimiento ¿de otros? ¿de Tony? O simplemente es una búsqueda de su identidad o su lugar en el mundo.


Si, el Peter, encarnado por Tom Holland, es un Spiderman de nuestros tiempos, un Spiderman posmoderno. Un héroe aun en formación, motivado no por sentido del deber o del compromiso emocional sino de lograr el reconocimiento y satisfacción personal de lo ¨moral¨ que no siempre es moral. Y no hablamos de la moral kantiana o aristotélica.


Tom Holland ofrece un personaje de nuestro tiempo, donde los grandes relatos han muerto y todo es cuestión de imagen y tecnología. La moral es por esencia posmodernista. Es decir, no hay bien o mal. Las acciones pueden ser correctas en un sentido o equivocadas en otro. Peter es apenas un adolescente que busca su identidad y su lugar en el mundo. No siente el deber ético-moral de ser un superhéroe, sino que lo es porque puede serlo con sus poderes, con sus conocimientos y, ahora, con su tecnología.


Queda esperar la tercera cinta No Way Home. Con todas las expectativas y las nuevas noticias nos quedan esperar si veremos a los tres Peter en un mismo escenario. ¿Será como Into the SpiderVerse? Una perspectiva interesante, quizás demasiado positiva…la cuenta regresiva está andando.

Imagen tomada de internet. Créditos al autor

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