Orígenes e introducción a la representación del mito grecorromano en el cine.

Por Gretchen García

Los mitos grecorromanos son una constante inspiración para el arte occidental. Es un hecho que, desde los tiempos de la cultura preclásica cretense, las manifestaciones artísticas como la escultura, la pintura mural y el teatro buscasen no solo la inspiración en las epopeyas míticas sino también la glorificación de los olímpicos y demás dioses.

El imaginario mitológico clásico de Grecia se convirtió en un pilar básico para la construcción de arquetipos inalterables con el paso del tiempo. Los mismos mitos han permitido la construcción de esquemas en la dramaturgia, resumidos por Aristóteles, así como modelos de historias que han persistido hasta nuestros días y que constituyen la base de cualquier narrativa literaria, sonora, performativa y audiovisual.

No podemos negar que la mitología grecorromana ofrece un abanico a historias suficiente para abastecer todo un imaginario. Así, el cine, al igual que el resto de las manifestaciones artísticas, desde sus inicios se inspiran en las historias, fabulas, héroes y dioses griegos y romanos.

Fotograma tomado de internet

Y es, que podemos tomar el mismo mito y aun así adaptarlo, reinterpretarlo y reutilizarlo una y otra vez, que nunca será el mismo producto. De ahí, que algunas historias y héroes sean más populares que otros, dígase La Odisea, Hércules o Ilíada.

Cuando hablamos de mitología, no necesariamente nos referimos a dioses o hechos de carácter divino.  La Real Academia Española define como mito a aquella “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico”. Es importante tener en cuenta que para la sociedad primitiva y/o clásica el mito no era ficción o fabula; sino una narración, que podía ser en lenguaje simbólico, pero que relataba acontecimientos reales en torno a los orígenes, los ritos y en general al porque de todo cuanto acontecía.

Gracias a los poemas de la Ilíada y La Odisea, así como la Teogonía de Hesíodo, el hombre ha logrado recopilar una buena parte de los mitos que conformaron la religión de la antigua Grecia.  Los que sirvieron de inspiración para la construcción de la mitología Romana y todos sabemos cuan buenos eran los romanos imitando.

Ya se mencionó que llevan abasteciendo el imaginario artístico en toda la historia del arte. El cine no iba a ser la excepción. Más aún, cuando tiene tanto potencial de historia para desarrollar, por tanto, más producciones y, en consecuencia, más dinero. Pero no termina aquí.  El hombre siempre anhela el mundo más allá de la realidad, es decir la fábula. Representar el mito el cine no solo permite proyectarse como aquello que no es sino también encarnar simbólicamente elementos filosóficos de la condición humana, según el contexto histórico.

Fotograma tomado de internet

Ahora bien, el cine mitológico propiamente dicho, el que fundamenta su trama en las fuentes clásicas grecorromanas, lleva por nombre Péplum. Erróneamente se le atribuye a todo cine de aventura, pero este en particular se enfoca en la cultura grecorromana, de ahí que popularmente se le conoce como películas de espadas y sandalias. Toma su nombre del Peplos, la prenda típica de la cultura griega descrita como una toga o túnica sostenida por un cinturón (Ojo: no son sábanas).

La primera aproximación a los temas mitológicos es con un cortometraje en el año 1898 de George Meliès, lleva el nombre de Pigmalión y Galatea. Como la mayoría de las primeras experimentaciones cinematográficas de esta época tiene un tinte cómico e infantil.

De ahí se anticipó que llegara un auge para los péplums al aparecer algunas producciones ya con géneros romántico y heroico, como Ben-Hur (1908), pero no ocurrió así debido al comienzo de la 1ª Guerra Mundial (1914).

Cabe mencionar, aunque no dentro de la mitología grecorromana, la película Cabiria (1914) de Piero Fosco y, la más conocida, Intolerancia (1916), épica cinta de D.W. Griffith.

El género no tenía éxito en este momento, no gustaba al público. Ni el tema grecorromano, ni el egipcio ni el bíblico.  El cambio del cine mudo al sonoro tampoco benefició a este tipo de producciones.  Todas consistían en una serie de películas donde los actores vestían con taparrabos, sabanas y las mujeres con vestidos elegantes y coloridos, en torno a situaciones burlescas. Por tanto, ahorrándonos el sufrimiento de películas malas, realizamos un salto de tiempo hasta 1958.

La primera película propiamente de género péplum y centrada en la mitología es Hércules. Así es, el héroe más representado de la historia de cine (con más de 30 adaptaciones cinematográficas). El filme en cuestión, fue dirigido por Pietro Francisci y construyó los pilares sobre los que se basaría este género cinematográfico. Poco realismo histórico, escenarios y luchas exageradas y poco naturales, énfasis en los elementos fantasiosos, la libre imaginación y la presencia de tres arquetipos inmutables: el Héroe, el Villano y el interés amoroso.

Hércules se convirtió en el elemento más versátil y tomado de la mitología griega. Y es que, desde esta primera adaptación de Francisi hasta 1966 se realizaron mas de 20 películas sobre el semidiós. El mismo Pietro Francisi realizó dos largometrajes más, uno en 1959 y otro en 1963.

Fotograma de diferentes cintas

Las películas abordaban desde conflictos con otros héroes (griegos o no) como Samsón y Ulises hasta sus conquistas amorosas y aventuras. Y los nombres no podían ser mas clichés La Furia de Hércules, contra los mongoles, contra los romanos, el invencible, el gladiador, el increíble, las aventuras, las aventuras del increíble Hércules y bueno, todos conocemos ya la mecánica de los títulos de Hollywood. Mención especial a Hércules en Nueva York, de Arnold Schwarzenegger. 

La salvación llegó con una serie televisiva en los 90 protagonizada por Kevin Sorbo y dirigida por Sam Raimi. Un proyecto que duro 6 temporadas a la par de su contraparte Xena la princesa Guerrera. Ambas enfocadas en la temática de los mitos grecorromanos y con gran éxito y aceptación popular.

Por supuesto, no podemos dejar de omitir la adaptación de Disney del año 1997. La ironía en esta peculiar película es que no se respeta ni la historia, ni la cultura griega ni mucho menos a los dioses (Aún resulta extraño ver una Hera como madre amorosa o un Zeus como marido fiel). Pero, entre el humor neoyorquino, los referentes de la cultura popular, el diseño animado y, sobre todo, la adaptación del personaje Hades, se convierte en la película más icónica y preferida de todas las representaciones cinematográficas de Hércules.

El siglo XXI no fue muy diferente a los 60 y 70 en cuanto a adaptación cinematográfica para el semidios. Millones de presupuestos gastados en un producto que a la larga solo se enfoca en el culto al cuerpo masculino, efectos especiales y batallas épicas. Hércules es, a todos los efectos, un personaje popular y un superhéroe. No es un dios, pero tiene superfuerza y resulta fácil asociarlo y tomarlo como un símbolo de la máxima masculinidad.  Por ello sus películas se convierten en eso, un alarde a la fuerza bruta masculina.  Dígase por ejemplo la adaptación cinematográfica del 2014 de Dwayne Johnson y La Leyenda de Hercúles, del mismo año.

Seguidamente a Hércules, Ulises es, probablemente el segundo héroe más popular de la cultura griega. El protagonista de la Odisea de Homero fue llevado a la pantalla grande en 1954 con Kirk Douglas encarnando al personaje. La cinta fue dirigida por los italianos Mario Camerini y Mario Bava y constituyó un éxito popular.

Poco después llega el enigmático héroe Alejandro Magno, cuya película homónima del 1956 fue mucho más acertada en temas históricos que otras cintas del género péplums. En esta ocasión, el héroe macedonio fue interpretado por Richard Burton. La figura del conquistador ha sido llevada en multitud de ocasiones a la gran pantalla; la última, la más conocida, es una superproducción dirigida por Oliver Stone y protagonizada por Colin Farrell y Angelina Jolie.

En 1964, y Basado en el poema de Apolonio de Rodas Argonáuticas, se estrena Jasón y los Argonautas. Largometraje dirigido por Don Chaffey y protagonizado por Todd Armstrong. Una película que revolucionó en su momento por sus efectos especiales gracias al trabajo de Ray Harryhausen, uno de los genios de la animación stop-motion. La película llega a la cultura popular con una de las icónicas escenas de la historia del cine de fantasía: la secuencia de la lucha contra el ejército de esqueletos.

Homero, La Ilíada y la guerra de Troya están más que adaptados en el cine; algunas menciones son La Vida Privada de Helena de Troya en 1927, o Helena de Troya, dirigida por Robert Wise en 1956. Y la más reciente del 2004, Troya.  En general, una historia sumamente realista, para tratarse de un mito y sobre todo emotiva. De ahí su éxito de taquilla (Gracias también a la exquisita selección de actores masculinos).

Fotograma de diferentes cintas

Mención importante es Furia de Titanes, cuya primera adaptación en 1981, inspiró -aparentemente- a la cinta homologa del año 2010. La película se convirtió en un clásico del cine llevando a la gran pantalla el mito de Perseo (Harry Hamlin).  El largometraje más reciente pese a que contó con la presencia de Liam Neeson en la piel de Zeus y Sam Worthington como Perseo, no estuvo a la altura de las expectativas y constituyó un fracaso de taquilla. En cambio, la primera cinta no solo impresionó con sus efectos especiales, sino que adaptó perfectamente el mito de Perseo y construyó una historia coherente y entretenida.  

Por otro lado, tenemos Inmortales, en la que se narra las hazañas de Teseo, en una guerra contra demonios, dioses y humanos. Una cinta no muy diferente a la Furia de Titanes del 2010, con efectos especiales primitivos y una trama sosa y sin sentido.

Llegados a 1980 representar un mito no necesariamente implica que sea histórico y se demostró con la comedia musical Xanadú. Que si bien, no es de género péplum si toma el referente mitológico ya que toma personajes como las musas y Zeus. Xanadú demostró que no necesariamente abordar la mitología implica hacer género péplum y que podemos modernizar los mitos antiguos.

La literatura tampoco escapó de las influencias y el brebaje de los mitos grecorromanos. A su vez, el cine adapta estas supuestas adaptaciones literarias y las lleva a la pantalla. Ejemplo de ello es la saga de Percy Jackson.  En el cine y la literatura es frecuente que las historias mitológicas aparezcan mezcladas entre sí, tomando diversos aspectos de cada uno de ellos y otorgándoles una nueva dimensión.

Por último, cabe mencionar películas épicas, en las cuales el elemento fantasioso y fabulesco es evidente, aunque la presencia divina sea casi fantasmagórica o ausente. Tal es el caso de las adaptaciones de Espartaco, El Gladiador y 300, por solo mencionar algunas.

Mención aparte es la representación de los dioses en los cómics, y por consecuente sus adaptaciones audiovisuales. La presencia de los divinos o la inspiración en en estos para la cinematografía del género del superhéroe es cada vez más constante. Dígase Wonder Woman, Shazam

Así pues, resumidas la lista de producciones, demasiadas para contarlas o mencionarlas todas, e introducido el tema del mito grecorromano en el cine, se puede decir que estas producciones desmitifican y dan la vuelta a un mito sin llegar nunca al mito real. Si bien, intentan mantener un equilibrio entre las referencias del mundo antiguo y el actual y reflejar un hombre moderno y posmoderno en un mito antiguo, son películas de puro entretenimiento y para ganancia comercial. Y como no podía ser de otro modo esperemos que el mito nunca muera.

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