Grecia es solo una excusa.

Por: Katheryn de Armas

La posmodernidad ha abarcado todas las aristas de la vida contemporánea y el cine no ha sido la excepción. Ni siquiera la animación, pensada principalmente para un público infantil logra escaparse de ella. La factoría Disney es conocida por sus productos family friendly, pero aun así, ciertos rejuegos están presentes. No se trata, como se pudiera pensar de la polémica sex/sfx de El rey león, o las frases con doble sentido y obvia connotación sexual para los adultos, impensables en la mentalidad reservada de la modernidad, aunque bien podría serlo. No, en este caso nos referimos a las referencias a la cultura popular y a las nuevas modalidades de vida que desde la década del 80 ocupan un lugar cimero en sus producciones.

Tenemos una fangirl, quizás hasta roadie en Ariel, protagonista de La sirenita o las referencias del Genio en Aladdin, que funciona por momentos como conductor de talk show. Sin embargo, su máxima expresión se halla en Hércules.

Póster de Hércules (1997)

Hércules no solo es un musical, algo tradicional dentro de la compañía, sino que se apropia de tantos elementos contemporáneos que, es fácil olvidarse que su trama transcurre en la Grecia de hace miles de años. Hércules es un héroe, pero más que eso, es una figura pública y como tal, cuenta con fans que lo persiguen aun en su propia vivienda. ¿Recuerda a algo? Pues sí, son muchos los famosos que sufren el acoso constante de sus fans, violentando sus privacidades. Dichas actitudes le dificultan la vida al personaje, al no contar con privacidad.

Las musas y el narrador cuentan su historia. Alto, ¿acaso Hércules funciona como un reality show? ¿Vemos quizás una versión infantil de El show de Truman, donde su protagonista no descubre jamás que toda su vida es observada por un grupo de entes externos?

Ese es un elemento claro de la posmodernidad, la desaparición de la privacidad. Y es tanto el nivel alcanzado con el auge del internet, que ya no son solo aquellos que se encuentran en el ojo público por sus labores, sino que los “simples mortales” también pueden ser víctimas de este mal.

Antes de analizar a mayor profundidad la película de 1997 deberíamos visitar la serie de televisión. Funcionando como una precuela, explica los eventos del salto temporal que se da en el filme entre el entrenamiento de Hércules con Filoctetes y su transformación en héroe con la conclusión del mismo y su visita a Tebas.

Fotograma de Hércules, la serie

Hércules lidia con los típicos problemas adolescentes: la escuela, los padres, los romances y por supuesto las peleas con monstruos y los enfrentamientos con su tío, Hades. Nada, lo normal de cada día. Pero, bromas aparte, su colegio es mixto, una de las consecuencias del ablandamiento de la moral puritana. Sus clases recuerdan al sistema escolar norteamericano: hay cursos de labores del hogar (obligatorio para las féminas, lo que causa las quejas de Cassandra), de manualidades/mecánica, que lo llevan a enfrentarse al padre de su mejor amigo, Dédalo, lidia con las prácticas/trabajos a medio tiempo (además de sus deberes como héroe en entrenamiento) y los típicos abusones de siempre, encarnados en la figura del príncipe Adonis. Por supuesto, no está solo, además la guía de su entrenador, sustituto de sus cuatro figuras paternas, casi siempre ausentes, tiene varios amigos entre los que destacan Cassandra e Ícaro.

Nada, Hércules es otro adolescente más. Su fuerza poco sirve para conquistar a una mujer y su torpeza suele meterse en el medio de sus misiones y causarle problemas en el colegio.

Es entonces que vemos el pensamiento posmoderno trasladado a la pequeña pantalla. Son todas situaciones de la posmodernidad. En la modernidad, Cassandra no sería rebelde, estaría feliz en el rol impuesto y prestaría atención a las atenciones de Ícaro (tal vez). Esta misma concepción de disfruta de la vida, lleva a Hércules, ahora si en la cinta, a rechazar la inmortalidad y su regreso al Olimpo, pese a ser su motivación principal, a cambio de conservar a su lado a Megara.

Fotograma de Hércules (1997)

Es en la cinta también donde vemos una proliferación de la mercadotecnia. Hay todo tipo de artículos con la imagen de Hércules y es una figura tan popular que, incluso los secuaces de Hades usa sus productos. Hércules entonces abandona su rol de héroe, en función de su papel de figura pública, que lo aleja de sus ideales y de su búsqueda de grandeza. O más bien, la grandeza ya no está en los grandes logros que lo llevaron a la cima, sino en la popularidad que estas acciones le hacen alcanzar y la riqueza que trae consigo.

El Hércules de Disney, pensado para los niños, representa la posmodernidad en su máxima expresión. Nada tiene que ver con la figura mítica y mucho menos con sus clásicas aventuras (más allá de guiños en la película y cómicas versiones en la serie). Responde al sistema que la creo y, del mismo modo que ocurre con el personaje en la cinta, alrededor de la misma y sus personajes se han desarrollado numerosos elementos de mercado. Pero, así es como funciona la posmodernidad capitalista.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s