No todo es blanco y negro.

Por: Katheryn de Armas

Malvada, sanguinaria, cruel, violenta y traicionera. Todos, adjetivos que se emplean para hablar de las villanas en la cultura popular. La visión del mundo en blanco y negro no permite otro tipo de concepción, aún menos, cuando de producciones animadas se trata porque al estar dirigido a un público infantil debe tener bien marcado los roles establecidos.

Sin embargo, un pequeño estudio de animación en Japón vino a revertir los esquemas en lo que construcción de personajes se refiere y las villanas no fueron la excepción. Hayao Miyazaki, figura central de los Estudios Ghibli, ve en la mujer un ser de fortaleza infinita y esto se traduce en las féminas que pueblan las películas de Ghibli. Los tonos grises, los matices y las motivaciones verdaderas, crean un universo cargado de realismo que lleva a una pregunta: ¿de haber estado en en el lugar de los personajes, que decisión hubieses tomado?

La primera disyuntiva aparece en la lejana Naüsicaa del Valle del Viento (Kaze no Tani no Naushika, 1984), anterior a la fundación del estudio y vehículo para la concreción del mismo. Naüsicaa… sigue a una joven princesa (Naüsicaa) que debe enfrentar a Lady Kushana, quien quiere erradicar a los insectos que habitan el Bosque Contaminado. Kushana, aparente villana de libro de texto, esconde motivaciones reales. Los insectos causan masacre y destrucción a su paso y ella vela por la supervivencia de su gente. Los engranajes se complican porque sus acciones son incorrectas desde un punto de vista moral. Está en guerra y debe evitar ser invadida. Una pregunta puede surgir, ¿si en lugar de ser Naüsicaa la protagonista, Kushana lo fuera, sus acciones serían tan cuestionables? ¿Qué diferencia a Kushana de un típico protagonista, casi siempre hombre, en una película de acción, como por ejemplo Rambo?

Sobre esta base se construye la antagonista de Miyazaki. Desechemos el término villana. Resulta peyorativo, o más bien, restrictivo. Sus antagonistas se mueven de su rol y se convierten en ayudantes de la heroína, a la vez que desencadenan la acción y apoyan el desenlace, en ocasiones pasándose al llamado “lado de los buenos”.

Esta es una diferencia crucial entre Miyazaki e Isao Takahata, otra de las figuras centrales del estudio. Miyazaki tiene fantasiosas películas con antagonistas tangibles, pero para Takahata, el verdadero villano termino siendo la sociedad y las presiones que esta ejerce sobre los protagonistas. Mientras Miyazaki responde a un sistema más tradicional, Takahata se libra de los roles preestablecidos, al menos, en ese sentido.

No sería hasta 1997 que otra mujer volviera a tomar el rol antagónico en una producción Ghibli. Ya que en su lugar son villanos masculinos (El castillo en el aire) o enemigos intangibles (La tumba de las luciérnagas) o inexistentes (Nicky, aprendiz de bruja). Las féminas ocupaban solo los roles protagónicos de las cintas (con la notable excepción de Porco Rosso).

La princesa Mononoke (Mononoke Hime) regresa, de cierta manera, a la estructura original de Miyazaki. Lejos quedan los conflictos internos como causa de la acción. Los entes externos, personificados en una figura real se convierten en desencadenantes del conflicto.

Un joven es maldecido tras cazar un espíritu del bosque y emprende un viaje para salvar su vida. En este conoce a San y Eboshi, heroína y villana respectivamente. Eboshi, líder de la ciudad de hierro, es la causante indirecta de la maldición que hace peligrar la vida de Ashitaka y de la muerte y locura de varios espíritus y deidades del bosque; sin embargo, se ha asegurado de preservar la vida de aquellos que están a su cuidado y darle un hogar a prostitutas y viejos, usualmente mal vistos en la sociedad. A su vez, Eboshi y la ciudad de hierro son asediados por un segundo antagonista, que desea adquirir los recursos con que cuentan. De esta manera Eboshi (y su gente) se posiciona como victimarios y víctimas a la vez. Toma decisiones desesperadas, estableciendo alianzas con los hombres del emperador, en un intento de hacer frente al peligro que supone Asano. Sus decisiones al final de la cinta la reivindican, pues se prueba que la lección fue aprendida. La naturaleza debe ser protegida en todo momento.

Ahí radica la grandeza de Miyazaki, en esa habilidad para provocar en el espectador la simpatía hacia todos sus personajes. Sus motivaciones son comprendidas y las decisiones tomadas son entendibles. Se trata de hacer lo mejor en una situación difícil.

Otro elemento a recalcar es que sus personajes femeninos ocupan posiciones de poder. Eboshi y Kushana son líderes respetadas por sus seguidores, en ocasiones incluso hombres. Y no es la villana tradicional, seguida por el miedo que causa en estos, es una mujer poderosa, que ha sabido ganarse el respeto de aquellos que las rodean. El ser mujeres no supone un obstáculo para ellas, ni necesitan probarse a sí mismas por dicha causa. Su género es secundario en la historia.

La bruja Yubaba aparece en el 2001 como antagonista de El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro Kamikakushi). Dueña de los baños termales, roba el nombre de Chihiro para atraparla eternamente en el mundo de los dioses, como otro de sus empleados. Su hermana gemela/álter ego, Zeniba, igualmente se muestra como un personaje negativo, transformando a Boh, hijo de Yubaba, en un ratón. A simple vista parece una pelea familiar, de la cual se descubre que las acciones de la dueña son las causantes de las de su hermana. Zeniba es mala en apariencias, pero en realidad ayuda a la protagonista en su búsqueda de libertad. Yubaba cae más en los roles establecidos, pero, a la manera de Hades en la mitología, impone una prueba en Chihiro/Sen, con la cual, y a diferencia de Orfeo, la niña logra su libertad y la de sus padres.

A la larga, su rol es comprensible. Y gran parte de sus actitudes se reducen a problemas entre ella y su hermana. Aun así, es una madre dedicada, que logra llevar su negocio a la par que cría por su cuenta a un hijo. Su carácter es lógico, trabaja con dioses y odia a los humanos, estos últimos, causantes de los males del mundo, y de la contaminación sobre todo. Yubaba no es Eboshi, no tiene un repentino cambio de corazón, analiza las cosas meticulosamente y toma la decisión más acertada en cada momento. La libertad de Chihiro no es un regalo de su parte, es la consecuencia directa de un trato y fue duramente ganado por la protagonista. Son estas acciones y tareas impuestas por ella las que permiten la evolución total del personaje. Al final, Yubaba es una mujer de negocios, despiadada, que lucha por sobrevivir por su bien, el de su hijo y el de sus empleadas.

Una mujer venida a menos por la edad y el despecho maldice a una inocente jovencita. Dichas acciones desencadenan la salida del hogar de Sophie y que su camino se cruce con Howl, un brujo que roba los corazones de las jóvenes. Esa es la trama reducida de El castillo ambulante (Howl no Ugoku Shiro, 2004). Ahora bien, si la bruja maldice a Sophie, entonces es mala, ¿no? Sin embargo, la bruja fue una víctima más de los encantos sin fin de Howl. Tiene el corazón roto, porque el robo nunca ha sido literal. Tras perder sus poderes, que le permitían conservarse joven, es acogida por Sophie y pasa a formar parte de la peculiar familia que los habitantes del castillo componen, eso sí, después de ayudar a Howl a escapar de su maestra.

Pero, ¿Quién roba los poderes de la Bruja Calamidad? La verdadera antagonista de la cinta. Consejera principal del rey y maestra de Howl, Madame Suliman. Anima al rey a la guerra y arrebata los poderes de aquellos que se opongan a pelear. Presentada como una dulce anciana, sus acciones provocan que Howl se una a la batalla, como un mediador entre ambos bandos, aunque solo quiere preservar aquello que es importante para sí mismo.

Sin embargo, el personaje que tal vez menos respeto merece es Honey, madre de Sophie, quien traiciona a su hija a cambio de mantener la nueva vida que construyó para si tras la desaparición de esta. Donde la Bruja Calamidad esta despechada y, de cierto modo, se reivindica al ayudar a los protagonistas, Honey piensa solo en ella, delatándolos con los hombres del rey.

Con Suliman se vuelve a presentar a la mujer en una posición de poder. Y es que El Castillo Ambulante se compone de un mosaico de mujeres distintas, cada cual mostrando una faceta única. La joven e insegura Sophie, que pierde el miedo al perder la juventud. La Bruja Calamidad, que tras perder sus poderes entiende la importancia de contar con alguien más y los errores que cometió. Honey, que ve la posibilidad de su vida soñada desaparecer y se guía por el egoísmo. Suliman, consejera del rey y personaje más poderoso de la cinta. En términos de poder, está por encima de Howl, sin embargo, opta por dejarlo salirse con la suya.

Son humanas. Este es el resumen. Los personajes de Miyazaki, sobre todo sus mujeres, son humanas. Se valen por sí mismas, se imponen y alzan poderosas incluso entre los hombres. Son personajes complejos y completos, que aúnan en uno solo fortaleza, inteligencia y valentía. Pero no son perfectos, comenten errores, sienten miedos, tienen actitudes cobardes. Huyen o se enfrentan y buscan el modo de siempre alzarse victoriosas. No necesitan de nadie, pero a la vez, se apoyan en aquellos en quienes confían o tienen un confidente. Eboshi y Kushana lo tenían en sus ciudadanos, Yubaba lo tiene en su hijo, Suliman en su perro (aunque este la abandona por los habitantes del castillo). Son líderes, son madres, son amigas. En fin, podría ser cualquiera, desde tu jefe hasta tu misma.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s