American Horror Story: Murder House

Por: Katheryn de Armas

Me declaro fanática acérrima del terror en todas sus variantes. Muchas han sido las decepciones tras ver como las adaptaciones de algunos de mis libros favoritos no saben apropiarse de la esencia de las palabras de su autor. Cuando llego a mi American Horror Story, el boom de Ryan Murphy, que se apropia de leyendas urbanas americanas para contar sus historias, siempre distintas en cada temporada, mis expectativas eran altas.

La decepción fue igualmente grande. Pocos elementos dramatúrgicos fueron novedosos. Debo admitir que solo la muerte accidental/suicidio de Violet me sorprendió. Y sin embargo, fui incapaz de abandonar la serie pese a no causar en mi, miedo en ningún momento. Es que, visualmente, la construcción de Murder House (Primera temporada de la misma) es exquisita. La dirección de arte y fotografía son excelentes y, para un amante del buen cine y la buena televisión, como yo, es motivo suficiente para pasar por alto las obviedades de su guion.

Cortes bruscos, construcciones no lineales, movimientos abruptos de la cámara, mini flashbacks y flashfowards llenan los doce capítulos que componen la primera temporada de la ficción. De un modo no tradicional el espectador va descubriendo, incluso antes que los habitantes mismos de la casa, las historias de horror y asesinato que llevan teniendo lugar por casi un siglo en una palaciega casona de Los Ángeles.

Los actores, que en algunos casos repetirán en las temporadas posteriores, se apropian de sus personajes. Destaca sobre todos el trabajo de Evan Peters, el adolescente psicópata, asesino, pirómano y violador, que atrapa en sus redes al espectador del mismo modo que su personaje lo hace con la inocente y hastiada Violet. Esta, interpretada por Taissa Farmiga, muestra toda la apatía del típico adolescente depresivo de mediados de los 2000, con tendencias suicidas que busca su lugar en el mundo.

El resto del elenco está compuesto por Connie Britton como Vivien Harmond, con su eterna expresión melancólica que se muestra incluso en momentos aparentemente alegres y nunca la abandona por completo; Dylan McDermott como Ben Harmond y Jessica Lange como Constance. Un grupo de secundarios y recurrentes componen al grupo de fantasmas que rodean a los Harmond, sin que estos sepan lo que pasa a su alrededor. Nombres como Zachary Quinto (Chad), Lily Rabe (Nora), Kate Mara (Hayden) y Teddy Sears (Patrick) resaltan, con los actores luciéndose del modo en que tienen al público acostumbrado.

Lo cierto es que, sin ser la séptima maravilla del mundo ni descubrir nada nuevo, por momentos en exceso arcaica, Muder House es un buen producto de entretenimiento. Si esperas asustarte, esta serie no es para ti. Pero si por el contrario lo que quieres es distraerte, los dramas de las vidas y muertes de los personajes son una buena opción. Si además eres un amante de un producto bien hecho, la dirección de fotografía te atrapara desde un primer momento y agregará toda la tensión que la trama es incapaz de transmitir por si sola.

En resumen, en una época donde productos mediocres, con premisas trilladas (que no es el caso), cancelados tras un par de temporadas abundan; American Horror Story: Murder House resulta refrescante y hasta gratificante por momentos. Aun cuando no entendamos del todo a sus personajes o nuestras actuaciones hubiesen sido distintas a las suyas. Al final, ¿qué es realmente lo que diferencia a alguien vivo de un fantasma?

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