De Clásicos y Best-seller.

La Novela Romántica en el Cine

Por Gretchen García

Hacia una Teoría de la Adaptación

Las relaciones entre la literatura y el cine son muy estrechas. Las mismas están orientadas a la adaptación de obras literarias en la pantalla grande. En tanto el cine nace como innovación tecnológica, se nutre de fórmulas teatrales y literarias para alcanzar un estatus de arte.

Es muy fácil inspirarse en ideas a partir de la literatura. Desde los propios inicios, el cine ha encontrado un aliado fundamental en la literatura. No solo facilita tramas para sus producciones, sino que hace posible llegar el patrimonio literario y teatral a las masas populares.

Las teorías fílmicas en torno a la adaptación cinematográfica ponen en relieve una comparación entre la película y la obra literaria. Casi siempre sale perdiendo el cine. En primer lugar, es visto tradicionalmente como un arte menor frente a la literatura. En segunda instancia, la adaptación cinematográfica suele independizase del libro, por lo que cae en tres errores: No es fiel, no respeta el estilo del autor o realiza el libre albedrío con la obra literaria. A su vez enfrenta otro conflicto: la satisfacción del lector, quien posee expectativas muy altas basadas en su imaginación y percepción.

Foto tomada de Internet, créditos al autor.

El término de adaptación cinematográfica hace alusión a la producción de películas conforme a un texto literario. En contra de la creencia popular, esta no tiene que ser exactamente igual puesto que el código cinematográfico actúa diferente al literario. Siendo este mucho más concreto y materialista. Por tanto, la película no necesariamente se subordina al libro; de ahí que múltiples teóricos como Pio Baldellé, George Wagner y Dudley Andrew abogan sobre la autonomía del filme sobre el texto literario[i].

Para ello establecen tres tipos de adaptaciones: cuando la supremacía de la novela se extra pone para lograr una fidelidad literaria; cuando se toma la idea o los personajes para introducir una nueva trama y, por último, cuando se realiza una versión libre y original, independiente del texto.

Hacia una introducción del Romance

Dentro de la literatura, la novela romántica suele llevar el término «rosa» para distinguirla de la novela romántica perteneciente al período histórico cultural del Romanticismo. Según la RAE narra las vicisitudes de dos enamorados, cuyo amor triunfa frente a la adversidad. Por supuesto, es una definición, un tanto desfasada. Sin embargo, siempre hay una constante: el amor es el protagonista.

El fenómeno del amor romántico, datan de los inicios de la literatura. Desde La Ilíada y La Odisea, hasta las más reciente de Nora Roberts, Nicholas Spark o cualquier saga de fantasía.  A veces su presencia es sutil, otras, es muy palpable a tal grado que la obra pierde realismo.

Portadas de diferentes libros. Foto tomada de Internet.

Lo cierto es, que es uno de los géneros con más ganancias y adeptos. Recauda más 1.44 billones de dólares[ii] superando la ciencia ficción y la literatura detectivesca. Ahora bien, la fantasía del romance, dígase amor ficticio y la aspiración a este, es un fenómeno relativamente reciente, aproximadamente del siglo XIX. La perspectiva de mostrar un amor ideal con un protagonista masculino, casi siempre atractivo, despiertan muchas ilusiones y esperanzas en las lectoras. 

A partir de la novela moderna con precursoras como las hermanas Brontë y Jane Austen, el romance cobra autonomía. Es con la obra de estas autoras que se introduce un estilo diferente de escritura. Orgullo y prejuicio/Pride and Prejudice, escrito por Jane Austen, Cumbres Borrascosas/Wuthering Heights, de Emily Brontë, y Jane Eyre, de Charlotte Brontë son consideradas como las novelas rosas clásicas que moldearon el género que conocemos hoy en día. En la actualidad persisten muchos subgéneros: chick lit, histórica, paranormal, erótica, por mencionar algunos.

Obviamente, el público potencial es el femenino. El género romántico carga con muchos prejuicios y clichés. Suele ser sumamente juzgado y objeto de aprensiones. Se le suelen atribuir el mal gusto y un carácter poco artístico o serio. Por supuesto, dichas connotaciones llevan una carga tradicional. Empezando con etiquetar como novela rosa. Dando a entender que es exclusivamente para ¨Damas¨. Además, supuestamente ofrecían los anhelos y deseos de la mujer; puesto que vendían un modelo de masculinidad ideal y el concepto de matrimonio como propósito de vida.  

Para la sociedad tradicional, todo se resumía en los ideales de feminidad y masculinidad: la apariencia y el atractivo sexual del hombre, y la juventud y fragilidad de la mujer; ya que ni el cine ni la literatura escapan de los instrumentos patriarcales de imponer modelos femeninos sexualizados y complacientes.

Foto tomada de Internet

Los personajes fuertes y activos son típicamente masculinos, arrogantes, a menudo de un estatus social superior a la protagonista y siempre de alguna forman entran en conflicto con la heroína. El narcisismo que desprenden es una constante en su representación, forma parte de una excentricidad que se esconde bajo la falsa ilusión de lo atractivo para una mujer. El clásico ejemplo es Mr. Darcy. 

Por su parte, el rol femenino varía en dependencia de la autora o el contexto. La novela romántica es tradicionalmente protagonizada por féminas y su objetivo es una audiencia femenina. Por ello las cuestiones de su representación son sumamente complejas. A menudo el personaje es independiente, sarcástico e inteligente; pero también tímida, torpe y hogareña. La controversia empieza cuando, sin importar la personalidad, siempre termina feliz en un matrimonio, formando familia y pierde su independencia; ejemplo de ello se aprecia en El Árabe/The Sheik, novela de E. M. Hull, que se adaptó en 1921 por George Melford.

La otra cuestión es la falta de sexo. Hasta hace poco, el género se abstenía de hacer explicita alguna relación sexual. En su mayor parte, todo se reducía a insinuaciones. Tanto el cine como la literatura se remitían a mostrar elementos obvios como una cama, un desnudo parcial, para dar por hecho la presencia de algún tipo de sexo. No sería hasta finales del siglo XX con la novela erótica que poco a poco dejaría de ser un tabú y quedara en evidencia que las mujeres, al igual que el hombre, consumían productos relacionados al sexo. Precisamente la inclusión explicita del sexo fue el elemento crucial que levantó los índices de venta.

Del Libro a la Pantalla

Con la entrada del siglo XX, el amor se popularizó en las pantallas. El tema del Romance, que hasta el momento era casi exclusivo de la literatura estaba destinado a grupos sociales privilegiados. Con el cine se popularizó y llegó a la cultura de masas.

Posiblemente durante las tres décadas de cine mudo la mayoría de las producciones eran de género romántico. Incluso aquellas, que se inclinaban a otros como la comedía y el western, incluyeron al amor como argumento principal. Como era de esperar, gran parte de las cintas ya tenían una base literaria.

En 1900 se adapta una de las primeras películas, con base literaria: Romeo y Julieta (Roméo et Juliette). Una cinta francesa dirigida por Clément Maurice y producida por Phono-Cinéma-Théâtre. En Francia se fundó una productora, Film d’Art, por los hermanos Laffitte. El propósito de la misma era elevar la categoría de cine a arte y atraer a un selecto grupo intelectual. De ahí, que sus pequeñas producciones consistían en argumentos tomados de Dumas, Zola y Victor Hugo[i].

Mientras tanto en EEUU aparecen importantes producciones como Camille (1915) dirigida por Albert Capellani, basada en Las Damas de las Camelias de Alejandro Dumas y The Hunchback of Notre Dame/Nuestra Señora de París (1923) dirigida por Wallace Worsley, una adaptación de la obra de Julio Verne. Por supuesto, tampoco estuvieron exentos múltiples adaptaciones de Shakespeare.

Fotograma de Camille (1915)
Fotograma Nuestra Señora de París (1923)
Poste de El Retorno de Ulisses (1909) .

Con la llegada del cine sonoro, se amplió aún más el repertorio de adaptaciones literarias de novelas romántica. Entran entonces, los clásicos literarios del siglo XIX, destacando Mujercitas (1933) dirigida por George Cukor, ganadora del Oscar a Mejor Guion adaptado y Cumbres Borrascosas (1933) dirigida por William Wyler, con 8 nominaciones a los Oscar incluyendo Mejor Guion adaptado.

Sin lugar a dudas, la adaptación que revolucionó el género fue Lo que el viento se llevó/Gone with the Wind. En efecto, es una de las películas más importantes de la historia del cine. En su momento fue la más cara ($ 4,25 millones) y también de las más galardonadas tras haber recibido diez premios Óscar, récord que mantuvo hasta el año 1959. La cinta está basada en la novela homónima de Margaret Mitchell (1900-1949), ganadora de un Premio Pullitzer. Con esta película inicia un fenómeno de adaptar los Best-Seller del momento, el género romance cobra mas popularidad y seriedad en su producción.

Fotograma de Lo que el viento se llevo.

La comedia romántica cobra auge con adaptaciones importantes como It Happened One Nigth/ Sucedió una Noche (1934) . Basada en Night Bus de Samuel Hopkins Adams, marcó muchas de las pautas para la comedia romántica moderna y hoy por hoy es una de las mejores películas de su género según la AFI’s 10 Top 10 .

Es en los años 50’s cuando el cine romántico alcanza su mayor auge durante la producción fílmica de la época dorada de Hollywood y se desarrollaron nuevos subgéneros como el chick flick. Pero, durante las próximas décadas la adaptación de novela romántica fue casi inexistente. En el transcurso de casi medio siglo sobresalieron comedias románticas y musicales con argumentos originales. Pocas excepciones, de adaptaciones románticas resaltaron a los ojos de la crítica. Entre ellas la versión Franco Zeffirelli de Romeo y Julieta.

Fotograma de Romeo y Julieta (1968)

La versión de 1968 es, sin lugar a duda, la más famosa de la obra shakesperiana y siguió al pie de la letra el texto original. La cinta llegó, incluso, a respetar la edad real de sus protagonistas, que habitualmente eran encarnados por actores adultos. La película logró un realismo sorprendente, su dirección artística respetó las características de la cultura renacentista. Además se valió de un Óscar a la mejor fotografía y al mejor vestuario. Además, incluyó escenas de semidesnudo, consideradas audaces para la época pero, necesarias para representar la relación platónica de la pareja.

Siguiendo la obra de Shakespeare en 1999 se estrenaría una de las comedias románticas más icónicas del cine. 10 Things I Hate About You/ 10 Razones para odiarte consistió en una adaptación sumamente libre e independiente de La Fierecilla Domada. La película, a cargo de Gil Junger, hace muchas referencias Shakespeare y rompe con los estereotipos de representación de personajes tanto masculinos como femeninos. No obstante su éxito, fue, mayormente, gracias a su original guion, a cargo de Karen McCullah.

Póster promocional de 10 cosas que odio de ti

A mediado, de los 90 y principios de los 2000; se populariza el chick flic, término popular que define un tipo de película o serie particularmente femeninos, generalmente contadas desde la introspectiva y que abordan temas como el trabajo, las relaciones amorosas, el sexo y las amistades desde la mirada de la mujer.  Su popularidad comenzó con la adaptación de Sex and the City/Sexo en la ciudad (1998-2004).

La serie está basada en el libro homónimo de Candace Bushnell. Pero mostró una total independencia de la obra original y marcó un antes y después en la TV en cuestión de problemáticas de género. Cuatros mujeres son el centro de la historia, cada una representa un modelo de femenina diferente. Por mas clichés que puedan aparentar a primera vista tanto Carrie, Miranda, Charlotte como Samantha están bien construidos, por lo que resulta fácil lograr una identificación con sus personajes; no se dejan llevar por prejuicios sociales y tienen un estatus profesional elevado. Además tenía un toque personal, la protagonista rompía la 4ta pared, logrando de esta manera su conexión con la obra de Bushnell.

A Sex and the City le siguieron otras producciones con similar estilo y peso social. Esta vez en formato de largometrajes como El Diario de Bridget Jones/Bridget Jones’s Diary (2001), El Diario de la Princesa / The Princess Diaries (2001) y El Diablo viste de Prada / The devil wears Prada (2006). Basadas en sus propios libros homólogos de Helen Fielding, Meg Cabot y Lauren Weisberger, respectivamente. Las tres cintas supusieron un éxito de taquilla y fueron adaptaciones que superaron a los libros. Cabe señalar, que estas películas poseen un guion, totalmente diferente a sus libros.

De la misma forma en los años 2000 eran populares películas, con finales trágicos, cuya trama romántica giraba en torno al cristianismo y la superación emocional. The Best of Me/Lo mejor de mí, Message in a Bottle / Mensaje en una botella (1999), The Notebook / El diario de Noah (2004), A Walk to Remember / Un paseo para recordar (2002) Todas adaptaciones de novelas de Nicholas Sparks. Sin embargo, el público en general, sobre todo fuera de los EEUU, desconocían la fuente de inspiración de las películas.  

Póster de diferentes películas románticas.

A partir de estas producciones cinematográficas, de autores como el ya mencionado Nicholas Sparks, Federico Moccia (Perdona si te llamo amor) y Cecelia Ahern (PD: Te Amo), el interes por la literatura de corte romantico se popularizó.

Sumando el interés por género de fantasía, ciencia ficción y paranormal surgen fenómenos culturales como Crepúsculo / Twilight (2008), una saga destinada al público adolescente que popularizó el romance paranormal.

Entra aquí uno de los mayores éxitos literarios (En índices de venta): Fifty Shades of Grey / Cincuenta Sombras de Grey. La saga en sí, no destaca por su calidad literaria, empezó siendo un fanfiction de otra serie de libros populares (Crepúsculo / Twilight) y de alguna forma adquirió autonomía. Fifty Shades of Grey no es la primera en abordar de forma explícita el sexo o el sadomasoquismo y su trama estaba más que gastada en el género literario. Pero su adaptación al cine despertó el interés y posterior popularidad.  Aunque el cine erótico ya tenía una trayectoria es con esta saga que se desencadena un boom e interés por la adaptación de la novela erótica romántica.

Pósters de Crepúsculo y 50 Sombras de Grey

Cabe destacar, que contrariamente a la creencia popular la saga literaria Crepúsculo no revolucionó el romance paranormal de vampiros. Incluso, obviando las Crónicas vampíricas de Anne Rice, el subgénero era ya popular en los lectores. La cuestión radica en que en su mayoría son novelas donde el sexo es explicito o su universo es demasiado amplio para ser llevadas a la pantalla. Sin embargo, no se niega que la versión cinematográfica demostró la impronta popular de la temática vampiresa.

En el mismo año se proyecta la serie True Blood, basada en la franquicia The Southern Vampire Mysteries de Charlaine Harris. Una controvertida producción por sus escenas explicitas eróticas, homosexualidad y particularidad relación sangre-droga. Sin lugar a dudas, se convirtió en una de las mejores adaptaciones de su tipo siendo alabadas tanto por la crítica como por el público.

Una lectura a estos datos, demuestra que el cine es un aparato cultural promotor, influenciador de gustos y creador de tendencias. En los últimos años se ha demostrado un creciente interés por llevar novelas y sagas románticas tanto a la pantalla chica como al cine. Las redes sociales permiten a las grandes compañías estudiar los intereses del público y por ende, crear un producto que responda las demandas populares. Recientes adaptaciones cinematográficas como After (2019), El stand de los besos / The Kissing Booth (2018) y A todos los chicos de los que me enamoré / To All the Boys I’ve Loved Before (2018) han demostrado que la inspiración en un best-seller o fenómenos literarios, es una película cuyo éxito de taquilla está asegurado.

Los complejos procesos de transformación por los que un texto literario se convierte en una película y su recepción, son parte de un compendio muy amplio en las que cientos de teóricos han debatidos y van más allá de la fidelidad narrativa. Es un pasaje controvertido; el debate sobre si una adaptación debe o no ser fiel a su original persiste. No obstante, debe tenerse en cuenta que, como diría André Bazin, las adaptaciones no sustituyen al libro, sino todo lo contrario. Ambas contribuyen al éxito mutuo, así que… ¿Quien podría lamentarse?

Referencias Bibliográficas 

Andrew, D. Concepts in Film Theory. Oxford University Press, New York, 1984

___________.  Las principales teorías cinematográficas: Rialp, Madrid, 1993.

Bazin, André. A favor de un cine impuro. ¿Qué es el cine? (pp. 101-127). Rialp, Madrid, 1990.

González, Palmira. El Cine mudo. Editorial UOC, Barcelona, 2008.

Pérez Bowie, José A. La adaptación cinematográfica de textos literarios. Teorías y Prácticas, Plaza Universitaria Ediciones, Salamanca, 2003.  

Rodríguez Sánchez, María de los Ángeles. Literatura, cine y novela cinematográfica. (Formato PDF)

Sanchez Noriega, J.L. De la Literatura al Cine. Teoría y análisis de la Adaptación. Paidós, Barcelona, 2002.

Wagner, G. The Novel and the Cinema. Tantivy Press, London, 1975.


[i] Cada autor establece su propia terminología y marco teórico. Geoffrey Wagner lo define como transposición, comentario y analogía. (Wagner, G. The Novel and the Cinema. Tantivy Press, London, 1975) Dudley Andrew establece tres grados: préstamo, intersección y fidelidad de transformación. (Andrew, D. Concepts in Film Theory. Oxford University Press, New York, 1984)

[ii] Fuente: https://bookstr.com/article/book-genres-that-make-the-most-money/

[iii] González, Palmira. El Cine mudo. Editorial UOC, Barcelona, 2008.

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