Estereotipos en el cine romántico ¿Qué tanto nos afecta?

Por Luis Daniel Ferrer Salgado

Antes de empezar debo aclarar que mi criterio no va ligado a un odio o mala intención hacia las películas románticas, sobre todo si estas son adaptaciones de obras literarias. Para nada, a mí me encantan, las disfruto y hasta me emocionan, sin que por eso se vulnere mi heterosexualidad.

Todo lo contrario, mi criterio es una reflexión acerca de cómo la idealización de los estereotipos presentes en el cine romántico (principalmente si son adaptaciones literarias) pueden llegar a influir en nuestra psicología mucho más de lo que nos gustaría admitir.

Imagen tomada de Internet. Créditos al autor

Y digo “nos” porque, aunque es común escuchar que las mujeres son las principales perjudicadas con el uso de estereotipos románticos, esto es totalmente falso. Un estereotipo es igual de dañino para mujeres que para hombres, solo que son ellas las que han tenido el valor de expresarse cuando sienten que algo va en contra de sus derechos, mientras los hombres (en gran medida, influenciados por estos mismos estereotipos que reproducimos sin cesar) no somos capaces de admitirlo. ¿Por qué? Pues llegaremos allí en un rato.

La representación de una pareja en la literatura romántica, y que luego se reproduce magistralmente en su adaptación cinematográfica, exige que un alto grado de violencia, tanto física como psicológica; control, posesión y la idealización de que todo eso son muestras de amor. ¿Es en serio? Pues eso es lo que nos venden y nosotros tendemos a creerlo, consciente o inconscientemente.

Fotograma de 50 Sombras de Grey

Sagas como After, Crepúsculo o 50 sombras de Grey, incluso la actualmente de moda 365 días no paran de inculcar esos estereotipos y otros pero nos llevarían tres y cuatro artículos analizarlos todos.

Todas tratan sobre un “chico malo” que conoce a una “chica buena”, se enamoran, ella intenta cambiarlo y él finalmente lo hace porque la ama. Sí, pero al final, muy al final, después de que el grado de toxicidad en la pareja casi llega al nivel Chernóbil. Sí, terminan bien, pero porque ese es su objetivo, pero las situaciones que se dan, algunas de ellas irreales, son totalmente innecesarias.

Fotograma de 355 DNI

Si nos fijamos en estas y en otras películas similares podemos apreciar de que ellas o son inicialmente estudiantes o no tienen una profesión que destaque por su salario. Esto hace que el peso económico de la relación recaiga completamente en el hombre, lo que ya desde un principio nos está diciendo que él tiene el dominio, que parte con una ventaja sobre ella porque si tienes el dinero tienes el poder.

Pero claro, esto se hace para justificar que el “hombre” es fuerte, seguro de sí mismo, atractivo, derrochador de masculinidad por donde quiera que lo mires, mientras la “mujer” es más frágil, insegura y necesitada de que el “hombre” sea el que la cuide y decida que es lo que ella realmente necesita para ser feliz. De ahí que tengamos a un Christian que convence a una Anastasia de que lo mejor para ella son las relaciones sadomasoquistas (50 sombras de Grey) o un Massimo que necesita secuestrar a una Laura para que esta se enamore de él (365 días). Y todo esto es vendido bajo la idea de que todos los hombres somos así y lo somos porque eso es lo que las mujeres buscan.

Pues lamento informarles que no. Lo siento mucho si les desmonto un mito, pero no lo somos. Los hombres también tenemos miedos, complejos, inseguridades y la gran mayoría no lucimos como los galanes de las películas.

Fotograma Crepúsculo

La falta de una representación real de lo que verdaderamente somos como hombres también nos afecta, pero vivimos en una sociedad en la que si lo admites eres considerado “poco hombre”, e incluso homosexual. Pero ¿es creíble que todos y cada unos de los hombres seamos dominantes, poco afectivos, promiscuos y determinantes por nuestra posición económica?

Pues no, pero cualquier hombre que rompa ese esquema nunca lo leerás en una novela o lo verás en una película, al menos no como protagonista, si acaso como el típico personaje perdedor al que no querrás parecerte.

Los estereotipos de género te venden roles que debes asumir si el hombre quiere ser un ganador y la mujer quiere encontrar el amor de su vida (claro, porque las mujeres en el cine y la literatura no tienen más metas, solo esa). La mujer al ser reservada y sin iniciativa necesita que sea el hombre el que asuma ese derecho y esté siempre dispuesto a satisfacerla, ya sea en el plano económico, social o sexual ¿por qué? Porque para eso está el hombre y si es la mujer la que toma la iniciativa sexual o es la que maneja la economía en el hogar, pues ella es un poco “ligerita” o “controladora”, según el caso, y él es “débil”.

Así sucede con todos y cada uno de ellos. Algunos explican que la mujer necesita ser sumisa para ser femenina y otros que el hombre necesita haberse acostado con muchas mujeres o estar siempre dispuesto a tener relaciones sexuales para ser viril. Y eso te lo enseñan, te lo crees y lo reproduces generación tras generación porque lo asumes como una realidad.

Fotograma de After

Bella no tiene porque ser tratada como un premio a alcanzar por Edward y Jacob (Crepúsculo), ni debería pasar tanto tiempo preocupada por no envejecer o por agradar y complacer los deseos de los personajes masculinos. Pero ese problema no solo lo apreciamos en ella si no también en su madre, suegra y cuñadas, todas mujeres dependientes, recluidas en el hogar y que renuncian a sus sueños para permanecer al lado de su amor.

Por un lado tenemos que el ideal de la feminidad son las mujeres bellas y jóvenes, principalmente si son ingenuas. Aunque el concepto de “belleza” evolucione según la moda y los cánones de la época y el lugar; el de “juventud” parece permanecer estático en el tiempo como si una mujer después de los 35 ya no fuese bella o no tuviese derecho a enamorarse por igual, o no fuese digna de que alguien le dedicase una novela. Por otro lado el ideal de la masculinidad va más ligado a la experiencia y a la madurez ¿acaso nunca han notado que el chico casi siempre es mayor edad que la chica en este tipo de películas?

Hay sus excepciones, pero no es la norma. Aunque se supone que la apariencia física no es lo más importante para ser un hombre si analizas las películas mencionadas todos ellos son atractivos y destacan por un cuerpo bien formado.

Violet y Finch

¿Por qué pensar entonces que una mujer se pueda sentir incómoda por no cumplir con un estándar de belleza impuesto y un hombre no? Somos personas también y miramos las películas diciendo: “Fulana no sale conmigo porque no tengo esos cuadritos en el abdomen, o ese carro o mi profesión no me da todo ese dinero”.

Somos víctimas también de un modelo que inventamos nosotros mismos y que nunca hemos sabido llenar ¿Por qué? Pues porque lo “ideal” no es “real”. Y el hecho de hacer novelas (y luego películas basadas en ellas) que perpetúan este sistema no nos benefician, todo lo contrario, nos alejan más de lo que somos y nos fuerza a pretender ser algo que no podemos ser.

Sí, claro que hay hombres así como los de esas películas, pero no son la mayoría. E incluso siendo ese tipo de persona es prácticamente imposible que las situaciones que atraviesen terminen en buen puerto. No, en la vida real Massimo no se quedaría felizmente con Laura, acabaría denunciado por ella a la policía y preso por mafioso y por violador. Pero claro, de suceder así la historia se acabaría en la primera novela y no existirían más libros que la continuaran (ni estarían planificadas las secuelas de la película).

Lo peor es que la inmensa mayoría de estas novelas están escritas por mujeres (y algunas de sus adaptaciones en el cine tienen en el guion y/o dirección también a una fémina). Aunque esto es publicitado con un hecho feminista y de empoderamiento lo cierto es que no lo es, pues lo único que hace es reafirmar códigos sexistas y demostrar que tan afectados ya estamos con estos patrones impuestos.

Que una mujer pueda escribir un buen libro o dirigir una buena película no hace que sea feminista, solo la hace talentosa. Lo verdaderamente feminista sería la capacidad de expresar ideas que te permitan comprender que no necesitan ser frágiles o dependientes de un hombre para sentirse mujeres. Ya no solo por el hecho de que pueden ser fuertes e independientes por derecho propio sino porque los hombres no deberíamos tener la responsabilidad de elegir por ellas.

Imagen tomada de Internet. Créditos al autor

Creer que una película no nos afecta psicológicamente solo porque es una película y no es real es igual a pretender que un spot publicitario no condiciona nuestra intención de compra. Claro que lo hace y precisamente por ese motivo es que se siguen realizando, de no ser así no saldrían rentables.

Nuestra responsabilidad como personas está en consumir estos productos con una mirada crítica y constructiva, analizando sus deficiencias, pero también sus ventajas para ir cambiando poco a poco esa visión tan idealizada y acercarla a nuestra esencia. Transformar los estereotipos del cine y la literatura en versiones más afines a lo que somos es una tarea de todos, que no es fácil de alcanzar y que necesita de varias generaciones, pero el primer paso debe ser proponérselo.

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