Una taquilla en el armario. Orgullo y Prejuicio en el cine gay

Por Gretchen García

El ideal del amor, aquel que incluso reta a la muerte, como Orfeo y Eurídice, Romeo y Julieta, Tristan e Isolda, Heathcliff y Catherine, traspasa las páginas y marca una jeraquía dentro de los hitos literarios. Por alguna razón, estas historias, casi surrealistas, gustan y atraen a las masas incluso cuando están advertidas de antemano. La tragedia en cierto modo hace que las historias de amor, sean eternas.  No lo neguemos.

Las peripecias románticas no han cambiado. Son las mismas. Clásicas, clichés y hasta empalagosas. Por supuesto, adaptadas a sus tiempos y con un lifting integral.

Fotograma de la película Vivir deprisa, amar despacio. Cinta francesa de 2018.

Pueden decir que el cine terror está en decadencia, que las películas de acción ya son aburridas, o que las comedias han muerto. Pero hay una constante: el amor. Y este género ha venido para quedarse. 

Al final, aunque lo neguemos en los estados de WhatsApp o lo twitteamos, todos amamos una buena película romántica. Y al definir todos, me refiero no solo al sujeto socialmente aceptado, heterosexual, blanco y, en fin, muy a lo de Richard Gere o Julia Robert.

Si, hablo también de la chica latina lesbiana o el afroamericano gay cool tan recurridos por Netflix en su intento de inclusión social. ¿Por qué no?  Los latinos, los afroamericanos y todos los LGBTQ+ también consumen cine romántico.  Y ellos también merecen una historia de amor…preferiblemente no trágica.

Sex Education (Netflix)

En la historia de cine no faltan las producciones sobre la homofobia, el sida, la curiosidad sexual o las amistades sospechosas. Es válido decir que existen producciones sobresaliente, dígase Philadelphia / Filadelfia (1993), Maurice, Midnight Express / El expreso de medianoche (1978), Espartaco (1960), La calumnia (1961)… Desde luego, hitos de la historia del cine.

Estos temas siempre fueron tratados a pasos de puntillas. Los motivos sobran y persiste el miedo a ser explícito en las muestras de cariño y el erotismo de las escenas gay.

¿Por qué Hollywood es tan reticente a mostrar escenas de cariño y sexo homosexual?

Las polémicas que podía desatar o el rechazo popular eran una constante cuando negaban proyectos de este tipo.  No estaba en la agenda de Hollywood violar el modelo heteronormativo, sino mas bien resaltarlo.

Tampoco los espectadores ayudaban. La idea de ser descubierto con una película gay, incluso con una heterosexualidad tan abierta y fuera de clóset, desataba prejuicios sociales, en los que nadie quería verse involucrados. Así que bajo una fachada de lo heteronormativo las producciones se enfocaban en prototipos sociales en torno a las personas LGTBQ+ o la sutileza de lo erótico, que dejaba mucho a la imaginación.

Fotograma La vida de Adèle / La Vie d’Adèle (2013)

No es hasta el siglo XXI que dichas producciones adquieren un carácter mas normativo y aceptable. Está demás preguntar ¿Por qué les tomó tanto tiempo?  

Sin embargo, en los últimos años, la temática LGBTQ+ es más visible, sobre todo aquellas producciones sobre la vida de los adolescentes. Punto aparte para Sex Education, quizás en otra ocasión, porque la cuestión no es abordar la temática sino no tratarlo como algo especial.

El quid radica en que las productoras recurren una y otra vez al personaje con el todo incluido. A estas alturas, sería raro encontrar algún pobre espectador que no esté cansado de ver al afroamericano gay cuya historia (secundaria) es el bullying y su interés amoroso es el mariscal de futbol en el armario. O la joven latina enamorada de su mejor amiga (rubia) y cuya familia católica rechaza al descubrir su sexualidad. No es que quiera negar que existan casos reales, pero cuando una y otra te ponen la misma fórmula, simplemente agota. Ni hablar del arquetipo del ‘mejor amigo gay’  auténtico roba-escenas.

Eric (Ncuti Gatwa) en la serie Sex Education. Murph (Odiseas Georgiadis) en La cita perfecta,  Lucas (Trezzo Mahoro) en Todos los chicos de los que me enamoré.

Sin apego a cualquier expectativa o gusto popular y con la consciencia de que existen múltiples producciones internacionales de su tipo, destacaremos 4 producciones de temática gay basadas en novelas homo-románticas:  Love Simón / Yo soy Simon, Carol, Call me by your name / Llámame por tú nombre  y Brokeback Mountain/ Secreto en la montaña.

Las razones de la selección responden más que nada los siguientes criterios: prima la historia romántica, están basadas en fenómenos literarios y la representación de sus personajes rompe estereotipos sociales. Además, las 4 historias superaron en calidad y recepción a la base literaria, a partir de la independencia de su trama y la libre creatividad de los guionistas y directores.

En primer lugar, no podemos negar que Brokeback Mountain es esplendida en todos los sentidos, desde la proyección simbólica del espacio, las actuaciones, hasta la concepción de la temática y el conflicto tan polémico como la homofobia.  Pero es que ni siquiera es la cuestión central o que sea una película gay…es simplemente una historia de amor.

Fotograma Brokeback Mountain (2005)

Brokeback Mountain está basada en un relato breve de la ganadora del Pullitzer, Annie Proulx. Dos jóvenes consiguen un trabajo en el verano de pastoreo y construyen una compleja, relación durante dos décadas, mientras ambos hacen sus vidas, hasta el trágico accidente de Jack. 

Las cámaras registran el paisaje como si se tratase de otro personaje. Aquel que se convierte en el paraíso perfecto para esconder el secreto de su relación. Pero también muestra el estado emocional de ambos personajes. La comunicación no-verbal entre Ennis Del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal), se materializa en abrazos, frustraciones y besos. Saben que las palabras no pueden aportar mucho. Poco a poco se conocen, la atracción crece y se enamoran en medio de una turbulenta época (1960’s) mientras trabajan en Brokeback Mountain, un lugar ficticio de Wyoming.  

Fotograma Brokeback Mountain

Entre ambos la relación estará cargada de prejuicios y tabúes homofóbicos. Ambos actores soportan el idilio de interpretar personajes gays y llevan a la pantalla sin prejuicio el peso dramático y  la carga emotiva de la obra. Ang Lee (director), Jake Gyllenhaal y Heath Ledger siendo heterosexuales fueron audaces con estas producciones no pensaron en los prejuicios homofóbicos. Sobrepasando cualquier escrúpulo, lograron una película sobre una minoría social como si se tratase de otra adaptación heterosexual de Nicholas Sparks.

Fotograma Brokeback Mountain

Para sorpresa de todos y de Hollywood, Brokeback Mountain alcanzó altos índices de recaudación, se llevó 3 Óscar (con 8 Nominaciones) y alcanzó un trono en el cine mainstream.

Por su parte Call me by your name/ Llamame por tu nombre fue una coproducción italo-americana del año 2017 de varias productoras independientes. Tras su éxito en Sundance, Sony Pictures Classics adquirió los derechos de su distribución.

Fotograma de Call me by your name

La película se centra en la relación de Elio (Timothée Chalamet), de 17 años, y el universitario Oliver (Armie Hammer). Curiosamente es una película que despierta sentimientos y deja un vacío emocional agridulce. Técnicamente no destacan elementos del melodrama. No se preocupen…nadie muere, ni queda paralitico o pierde la memoria. Simplemente es una cinta donde dos personajes viven un apasionado romance de verano. Típico, ¿no? Sobran las cintas sobre el amor veraniego, dígase (500) Days of Summer, Dirty Dancing, Walking on Sunshine, Notebook

Con Call me by your name la relación y el deseo sexual traspasa la pantalla, dejando al espectador con las ansias de que ocurra, de una vez, el contacto físico. Y de repente todo se apaga, se alejan y quien ve la cinta se queda esperando más. ¿Más de qué? No es una película de gay, podía ser perfectamente sobre una pareja heterosexual y cualquiera incluso el hombre -macho-heterosexual pudiera identificarse en ella, al fin y al cabo es sobre el primer amor. 

El despertar sexual y, por extensión, la importancia del primer amor son dos elementos esenciales en este relato. La naturalidad de la que hace gala no solo pretende crear una visión idealizada del primer amor sino que poco importa que ambos protagonistas sean hombres.

Fotograma de Call me by your name

Pasemos a nuestra próxima película. Aunque el cine americano produce muy pocas producciones de relaciones lésbicas, cabe destacar Carol, una adaptación de la novela de Patricia Highsmith, Carol/The Price of Salt.  La película, dirigida por Todd Haynes, está protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara, quienes interpretan a dos mujeres diferentes que viven en la ciudad de New York en los años 50.

Imagen promocional de Carol

Desde sus inicios, la película estaba catalogada como una de las mejores producciones del 2015, según Rotten Tomatoes posee más del 90 % de críticas positivas, y una media de 8.6/10. A ello sumaba 6 nominaciones a los Óscar, 9 a los BAFTA y 5 a los Globos de Oro para alzarse con ningún galardón. ¿Qué sucedió? Tantas nominaciones, alabanzas y favoritismo por parte de la crítica para no llevarse ninguna estatuilla es…peculiar. ¿Eran sus competidoras superiores?

Carol se centraba en la problemática de la homosexualidad como desencadenante de conflictos sociales, familiares y personales en cada protagonista. Pero, pese a que priman estas disyuntivas, el amor es el protagonista.  Dicha relación adopta un carácter cautivador dado la naturaleza de lo prohibido. No hay un dramatismo por la sexualidad descubierta, porque les premian cuestiones más importantes como recuperar la custodia de su hija o la aceptación en medio de una sociedad llena de prejuicios y homofobia.

Aquí no se puede hablar de finales felices y es, que, su historia trascendió por su desenlace trágico. Ya se había mencionado anteriormente, muchas películas de amor, optan por este elemento dramático, más aún, si es homosexual e histórica.

Las dolorosas separaciones o las muertes trágicas luego de tener un romance prohibido y sufrir los prejuicios sociales es la fórmula perfecta ¿No? 

El rechazo al drama lésbico de Todd Haynes fue la mayor sorpresa en los Óscar de su año. No solo por el excelente guión adaptado sino porque no había duda que las actuaciones, particularmente la de Cate Blanchett, merecían una estatuilla si la comparamos con sus competidoras. Mas no fue así.

Tal parece que a Hollywood no le gustan las historia de amor silencioso entre una dependienta de grandes almacenes (Mara) y una burguesa infelizmente casada (Cate Blanchett). Para Hollywood era demasiado porque otra de las nominadas era una cinta sobre la transexualidad. The Danish Girl / La chica danesa competía en categorías como mejor actor, mejor actriz de reparto y también a mejor vestuario. Al igual que Carol, no fue nominada ni a mejor película ni a mejor dirección y se fue a casa sin ninguna estatuilla.

Imagen promocional de La chica danesa (2015)

Hollywood sigue dándole la espalda a todo lo que no sea heteronormativo. Al menos esa fue la lectura. Cuestión que intentó remediar en los Óscar del año siguiente cuando ganó a la mejor película Moonlight/ Claro de luna (2015). Todos recordamos lo polémico que fue 89.ª edición la equivocación con La La Land y lo obviamente forzado de esta victoria.

Moonlight lo tiene todo para ser oscarizable. Es una buena producción en términos de narrativa, fotografía, actuaciones y edición. La pregunta es ¿realmente merecía el máximo galardón? La película tiene más de reivindicación, discurso político que méritos propios. ¿Hubiera ganado el Óscar sin aquella protesta de 2016 bajo el lema #OscarsSoWhite?

Imagen promocional de Moonlight (2016)

Finalmente llegamos a la comedia romántica Love Simon/ Yo soy Simón. La 20th Century Fox se convierte en el primer gran estudio hollywoodense en los últimos tiempos en arriesgarse a una película protagonizada por un personaje homosexual. Increíble, pero cierto.

Según la página oficial de IMDB, en la que realiza una lista de las mejores películas sobre personajes LGBTQ+, la primera gran producción (entiéndase por producción comercial de Hollywood distribuida por grandes compañías con mucho presupuesto) abiertamente gay es My Own Private Idaho (1991) pero dicha película, un clásico del cine protagonizado por River Phoenix y Keanu Reeves y centrado en la prostitución masculina, es en realidad cinta independiente.

Fotograma My Own Private Idaho (1991)

Ni siquiera Brokeback Mountain estaba pensada como cine comercial. La misma, después de años estuvo guardaba en un cajón hasta que la temática gay fue cobrando lentamente mayor normalidad. Finalmente el proyecto de la película se pudo abordar, no sin antes cuidar las censuras y el nivel de exposición homo-erótico.

Tampoco las ya abordada Carol y Call me by your name son producciones comerciales. Tanto la productora como la distribuidora no son más que subdivisiones de cine independiente de las Productoras. Para Hollywood era demasiado arriesgado pese a su valor e impacto que podía suscitar en el cine. Supongo que para no espantar a nosotros los hetero.

Aunque resulte irónico Love Simon es una cinta de adolescente más. Precisamente ahí reside su valor. Si, habla del miedo de salir del armario y habla de prejuicios; pero es accesible y se propone a reafirmar que no es diferente a cualquier historia heterosexual.

Imagen promocional de Love, Simon (2018)

Tiene en su plato todos los elementos que la hacen pasar como cualquier película adolescente: la fantasía suburbana, familia amorosa americana, los amigos variopintos, las fiestas y el colegio. Simón queda al descubierto, todos lo aceptan y supera el conflicto. Pero, este conflicto está subordinado a una subtrama más atractiva: ¿Quién es Blue?

El público no quiere saber sobre salir de armario, el público quiere la historia de amor. Love, Simon abrió esta puerta: La inclusión de la llamada minoría no tiene que ser resumida en un solo personaje o abordarse de una forma tan forzada como lo hace Netflix. No se niega, hay personajes afroamericanos gay, pero se compensa con el protagonista, que viene a marcar la diferencia.

Fotograma de Love Simón

La recepción de la película fue abrumadora, con 7,6 de 10 en IMDb  y más del 93 % de los usuarios de Google opinan positivamente de la película. Quizás porque no tiene un trágico final, o quizás porque nadie esperaba que Bram fuera Blue.  Con todo, no se trataba de la típica película de salir del armario y, paradójicamente, fue la cinta que sacó al cine gay del armario.

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