Apocalipsis y Distopía. La historia fragmentada

Por Gretchen García

El malestar sociocultural se antoja como un capricho para la construcción de un producto artístico perteneciente al género post-apocalíptico. Si bien, encontramos las raíces en el románico, en ese espíritu religioso, y en algunos poemas del romanticismo; la temática en sí surge con la novela The Last Man/ El último hombre de Mary Shelley en 1826. La misma fue duramente criticada en su época y permaneció prácticamente en el anonimato hasta que los historiadores la resucitaron en la década del 1960. La humanidad aun no estaba preparada para este tipo de temáticas.

La historia de El último hombre se centra a un grupo de individuos que luchan por sobrevivir en un mundo infectado por la peste. El protagonista masculino lucha por mantener a salvo a su familia, pero termina como el último hombre con vida. Esta fórmula se adelantó a su tiempo y crea las bases para la narrativa distópica.

El trasfondo personal de esta novela coincide con un momento difícil y solitario de la vida de Mary Shelley. Con apenas 27 años ya había perdido tres hijos y a su compañero de vida; era la última sobreviviente de una raza. De esta forma queda en manifiesto que el post-apocalipsis es un estado metafísico y psíquico de un individuo o colectivo. Tesis que se apreciaría a lo largo de la Historia del Cine.

Portada de una edición de The Last Man / Primera página de la 1ra Edición

La literatura es la que sustenta las bases del cine apocalíptico, incluso antes del surgimiento del séptimo arte. Por ejemplo, Edgar Allan Poe publica una historia corta en 1839: La conversación de Eiros y Charmion una discusión entre dos almas en el más allá sobre la destrucción del mundo, provocada por un cometa que eliminó el nitrógeno de la atmósfera de la Tierra. En efecto el pretexto de un meteorito, cometa, o cualquier cuerpo celeste es sumamente recurrido en el cine.

En 1885, Richard Jefferies publica su novela Después de Londres. Luego de que una catástrofe repentina no especificada, la población de Londres ha diezmado, los pocos supervivientes vuelven a una forma de vida casi medieval. La naturaleza invade Inglaterra, los animales están en libertad, los bosques se extienden a los campos y la ciudad y los edificios y las casas están cubiertos de maleza. Un escenario que inspiraría a futuras obras cinéfilas y literarias.

Luego, en 1898 se publica La guerra de los mundos, icónica novela de Herbert George Wells, que acaparó mucho mas aceptación que la obra de Shelley. La misma fue adaptada por Orson Welles en 1938 para crear un serial radiofónico que constituyó objeto de polémica en su momento, sin embargo tuvo un gran éxito. La obra radiofónica de Welles en realidad se emitió en formato noticiario, aunque hubo aviso de su carácter ficticio, muchos oyentes creyeron que era real. Con el éxito radial se llevaría al teatro por El teatro Mercury en el aire y la novela se convertiría en una de las primeras obras apocalípticas más conocidas. H.G. Wells escribió varias novelas que tienen un tema post-apocalíptico. La máquina del tiempo de 1895 tiene al protagonista anónimo viajando al año 802,701 d.C. después de que la civilización se derrumbó y la humanidad se dividió en dos especies distintas.

Estos antecedentes literarios de finales del siglo XIX sustentaron las bases para la creación de escenarios post-apocalípticos en el cine. Con la llegada del séptimo arte ya destacaba el tema de la Distopía, el fin por una pandemia, el impacto de un objeto espacial o el desastre natural. Las creaciones literarias de la primera mitad del siglo no hicieron mas que enriquecer el sustrato post-apocalíptico y añadir nuevos escenarios para sus adaptaciones en el cine.

En la primera mitad del siglo XX destacaron pocos temas tanto en el cine como en la literatura. No sería hasta la década de los 50, que se apreciaría una mayor consolidación del género. Desde entonces, el cine y la literatura comenzaron a imaginar panoramas fatalista de tantas maneras que hoy en día tiene varios subgéneros. A esta ola se sumó entonces el cómic y formaron una triada que se retroalimentaría durante más de medio siglo hasta la llegada del videojuego.

Imagen tomada de Internet. Créditos al autor

Durante décadas el cine escenificaría posibles destrucciones del planeta Tierra por razones muy diversas. Dichas películas mostraría un pesimismo nihilista, influenciado por las crisis económica, que llevaría a una consciencia colectiva sobre el malestar cultural del capitalismo.  Mostrando así al Apocalipsis como un síntoma del zeitgeist[i] tecnocrático.

Las primeras muestras del post-apocalipsis la encontramos en los años 30. En 1929 había acontecido el llamado Jueves Negro, que marcó el hundimiento de la bolsa de valores de New York.  Dos años más tardes un cineasta francés, Abel Gance, dirige y protagoniza  La fin du monde/ La Hora Final, que narra la inminente llegada de un meteoro que impactará contra la tierra.  Su versión americana, no tardaría en  salir con Deluge de Felix E. Feist. En ella el meteorito impacta contra la costa oeste de EEUU y da rienda suelta a una gran amenaza.

Estas películas ya definirían ciertas pautas del género, como la incertidumbre, el pesimismo y impotencia de la humanidad ante lo sobrenatural o lo natural; pero, ni los 30 ni los 40 marcaron pautas en el género post-apocalíptico. Uno pensaría que los estragos y el fatalismo de la II Guerra Mundial, el Holocausto y el bombardeo a Hiroshima y Nagasaki son lo más cerca que la humanidad ha estado del fin, pero, no fueron suficiente horror para inspirar al cine en esa índole.

El Fin del mundo de Abel Gance (1930)

Las producciones eran realizadas principalmente con el objetivo de causar miedos y raramente serían consideradas apocalípticas o post. En 1932 sale a luz lo que sería la primera película de la temática zombie: White Zombie /La legión de los hombres sin alma, cinta que resume casi todos los tópicos que definirían el cine de zombis durante más de treinta años.

En los años 50 había un marcado gusto por la ciencia ficción de temática extraterrestre. No ayudó el supuesto incidente OVNI de Roswell de 1947. Destaca en este contexto la película The Day the Earth Stood Still / El día que la Tierra se detuvo (1951), de Robert Wise; la misma revolucionó por su fuerte mensaje pacifista en medio de un contexto mediático en el que muchas producciones tenían un fuerte carácter propagandista para alertar al ciudadano de los peligros del comunismo.

Lo que catapultó a la fama el subgénero fue la adaptación a la pantalla de La guerra de los mundos /The War of the Worlds (1953), dirigida por Byron Haskin. La película ganó un Óscar por sus efectos especiales, que, en ese tiempo, fueron revolucionarios. Siendo una de las más taquilleras de su año, inspiró a un abanico de producciones de su tipo dado su amplia aceptación y éxito comercial.  

El éxito de la película de Haskin inspiró a muchas producciones de su tipo. La ironía radica en que estas nuevas producciones pretendían mostrar la invasión alienígena como metáfora de los miedos de un posible ataque soviético y la pérdida de las libertades en manos del comunismo y no el mensaje pacifista de Wise. Invasion of the Body Snatchers / La invasión de los ladrones de cuerpos (1956), es una películas de culto de la ciencia ficción, que hace un relato de como con la llegada de criaturas del espacio y unas esporas alienígenas, se crean copias idénticas de los seres humanos, carentes de emociones y sentimientos, para sustituir a los originales y que responden a una entidad absoluta. Obviamente los alienígenas sin emociones y supeditados a una voluntad común son los comunistas y estos pueden ser tu vecino, un amigo o tu propia familia.

La invasión de los ladrones de cuerpos (1956)

En la Historia del Cine, los 60 marcaron pautas, se empezaron a destacar un grupo de directores que redefinieron la noción de cine hollywoodense. La innovación y el sello personal es la nueva marca del llamado Cine post-clásico y aunque el género no destacó nos regaló una de las mejores adaptaciones cinematográficas de post-apocalipsis y distopía: The last man on Earth / El último sobre la tierra (1964).

La película está basada en el imaginario de la novela de Richard Mathenson, un escenario donde la humanidad queda sucumbido al mal del vampirismo y/o los zombies. No sería la última vez que se llevaría a la pantalla. La misma se readaptaría en The Omega Man / El último hombre … vivo (1971) de Boris Sagal y I am legend / Soy Leyenda (2007) dirigida por Francis Lawrence y protagonizada por Will Smith. Las películas pretender usar el vampirismo como excusa argumental para buscar una metáfora que habla sobre el intento de prevalecer en una sociedad consumista.

Llegados a este punto; lo que inició como una crisis de paranoia colectiva y crítica hacia el capitalismo terminó en un producto mercantilista y comercial.  La edad de oro de Serie B de ciencia ficción son los 60. Extraterrestres invasores, zombies y mutaciones marcaron una época con mucha paranoia a lo desconocido. Filmes de temática futurista como The Day the Earth Caught Fire / El día en que la tierra se incendió marcaron los inicios de una muestra fílmica producto al conflicto Cold War o Guerra Fría. En esta ocasión el cineasta Val Guest crea un escenario en el que la tierra se desvía de su orbita y se dirige al sol a causa de dos explosiones atómicas entre los soviéticos y los americanos.

Esta reflexión en torno a una posible guerra nuclear, también queda reflejada también en La Hora Final / On the Beach (1959)  en la que un reducido grupo de humanos sobreviven en medio de un planeta asolado por la radioactividad.

Los 60 supusieron el surgimiento de un malestar generalizado que no se apreciaba en ninguna época anterior, caracterizadas más por el conformismo. El sueño americano ya estaba muerto. Las nuevas vanguardias estaban influencias por la Nouvelle Vague, el Neoexpresionismo alemán y el neorrealismo italiano. En los 60 nacía un inconformismo que se haría visionar en décadas posteriores. Los nuevos cineastas se formaban en la TV y absorbían las técnicas de Europa. Pero también están impulsados por los acontecimientos que los rodean y buscan una oposición con el viejo Hollywood. La violencia, la sexualidad y la crítica social se abren como nuevos conceptos de cine comercial junto a un espíritu por experimentar al máximo los efectos especiales y la creativas de la edición cinematográfica.

En medio de este panorama destacan dos adaptaciones de novelas best sellerFahrenheit 451 (1966), de François Truffaut y Planet of the Apes / El planeta de los simios (1968), de Franklin J. Schaffner La primera, basada en la novela homónima de Ray Bradbury, se sitúa en una sociedad donde la tarea de los bomberos ya no es la de apagar incendios sino la de quemar libros. Por su parte, Planet of the Apes es la primera franquicia de Schaffner basada en la novela del mismo nombre de Pierre Boulle.

Ambas películas pretenden reflejar un paraíso perdido desde diferentes aristas; para hacer hincapié en la evolución del personaje que espera su juicio final. En ambos escenarios el culpable de la situación es el propio ser humano. Sin lugar a dudas, la escena final con el ícono americano de la estatua neyorquina abre a un abanico de alegorías e interpretaciones sobre la decadencia de la sociedad. Sumándose estas cintas, revolucionarias en cuanto a efectos especiales, a 2001: Una Odisea en el espacio. Quedó demostrado la capacidad del cine de lograr obras de arte reflejando la realidad mediante la ficción como excusa para criticar quienes somos y lo que destruimos.

Fotograma de , Planet of the Apes (1968)

En los 70 no se apreció mucho interés en el género. Aunque es importante señalar que la historieta de ciencia ficción tendría su auge en está época, y se extendería a los 80. Sus inclinaciones temáticas se centraban sobre todo en las representaciones de sociedades hiperindustrializadas.

Tanto el público como los creadores tenían su atención a otro tipo de producción: el Cine independiente. El estilo documental, el género terror y la space opera predominaron la taquilla de esta década. Los 70 más bien marcaron la contraposición de todo lo que significaba el post-apocalipsis ya que la mirada futurista del súper desarrollo hablaba sobre un refugio en lo tecnológico. Entretanto la crítica social se refugiaba en el cine independiente o de autor. Una rareza la encontraremos en la cinta Phase IV (1974), único largometraje de Saul Bass de esta temática. La película destaca por su rareza ya que el fin del mundo llega en manos de las hormigas como especies dominantes dispuestas a sustituir al hombre.

Aunque los 60  supusieron mucha influencia para imaginar holocaustos y hecatombes, el boom del género llegaría en los 80. El punto de partida sería en 1979 con una película escrita y dirigida por George Miller y protagonizada por Mel Gibson, una cinta clave para el despliegue del género: Mad Max.

Con apenas 350.000 dólares de presupuesto, Miller logró una cinta que se convertiría en la biblia de este subgénero para el cine posterior. Por más que reflejara elementos ya vistos en la cinematografía anterior, Mad Max recoge una tesis nihilista en medio de un discurso histórico imperante. Muestra con la estética de los 70 (influenciado por la subcultura punk) el mundo salvaje y sin ética, en el que se sobrevive guiados por la ley del más fuerte. No hay necesidad de mostrar que sucedió porque lo que importa es el resultado final. Mad Max supone el punto de despliegue del subgénero ciberpunk y marcaría un antes y después en el cine de temática post-apocalíptica.   

Mad Max (1979)

Poco después, e influenciado por la cinta de Miller, se estrena Blade Runner de Ridley Scott en 1982 y Akira, una película animada de Katsuhiro Ohtomo de 1988. Ambas se inspiran en la estética ciberpunk, son versiones distópicas de las ciudades de Los Ángeles y Tokio, respectivamente, y reflejan una sociedad post industrial. Las películas son representación de la desconfianza en la tecnología y la ciencia. El límite ente lo artificial y natural se pierde y el ser humano entra en una decadencia para pasar convertirse en un ser robótico.

Los 90 al igual que los 60 cargaban con un desencanto sociocultural. La caída del campo soviético y el inminente fin del milenio fueron los pilares que inspiraron a los cineastas. Donde los 80 fueron la cultura del ciberpunk los 90 fueron la década del grunge.

Aquellos que nacieron en los 60 y que se nutrieron de los 80, se convirtieron en los principales creadores del cine de los 90. Esta década se caracterizó principalmente por una apatía hacia todo. La fantasía barroca, el sexo y la extrema violencia, influenciado por el gore japonés, son las principales características de esta cinematografía. Independence Day (1996), de Roland Emmerich y Armageddon (1998), de Michael Bay eran espectáculos visuales. Entre tanto  Twelve Monkeys / Doce monos (1995), de Terry Gilliam, Pandemonium, la capital del infierno (1997), de Román Chalbaud y The Matrix (1999), de los hermanas Wachowski se entremezclan con otros géneros para construir un discurso posmodernista.

La idea de lo catastrófico en los 90 está ajeno a las acciones humanas. La anclada tesis de la hecatombe con el fin del milenio retoma las ideas de los impactos de meteoritos o el Armagedón religioso. En estas cintas los efectos visuales se adueñan de la película para dejar a un segundo plano la parte intimista y el discurso social.

Fotograma de 12 Monos (1995)

Asimismo se retoma la idea del fin a causa de virus mortales. Un recordatorio de la fragilidad humana. En esta dirección destaca la película 12 Monos. La historia se entremezcla con romance y ciencia ficción a modo de collage para resumir todas las características de los 90 desde el barroquismo visual hasta la imaginaría pomposidad de efectos especiales. La esencia es que, de un modo u otro, el futuro viene a intervenir en el presente, y el imaginario fílmico incorpora la idea de asumir como propios los errores a la larga repercutirán en el futuro.

El cierre de los 90 no podía ser de otra forma que con la revolucionaria cinta Matrix. Si bien, no es propiamente una película post-apocalíptica si refleja una distopía en la que entra un discurso social filosófico de la sociedad posmoderna.  Cientos de escritos fílmicos se han recreado en las metáforas y filosofía de Matrix, pero su particularidad es que rompe con el discurso fílmico de los 90: critica la sociedad capitalista, retoma la idea del peligro de la tecnología y manifiesta que el fin del mundo está a mano del hombre y no de entidad mítica o fenómeno natural.

Como punto final llegamos al nuevo milenio, esta época marcada por el milenarismo, las profecías mayas y el efecto 2000. Los agoreros míticos en torno a la hecatombe descansan principalmente en el apocalipsis bíblico y el cambio climático. Sin embargo, lo que realmente destaca en esta era es la inventiva y el gusto por la Distopía.  

El cine de los 2000 intenta complacer a las masas, especialmente a los adolescentes y jóvenes, desde el espectáculo visual. Las adaptaciones literarias y el retorno de los clásicos son constantes, destacando remakes como El planeta de los simios (2001) de Tim Burton, La guerra de los mundos (2005), de Steven Spielberg y Soy leyenda (2007), de Francis Lawrence.

Fotograma de Children of Men (2006)

Con la consagración de la globalización y el nuevo ambiente cultural hay un despliegue y preocupación por el cambio climático, ya que sus efectos empiezan a sentirse. Ya desde 1962 se venían producciones como Waterworld / El mundo sumergido (1995); pero serían cintas como Snowpiercer (2014) las que destacarían en este escenario. Asimismo, influenciados por la escena final de El planeta de los simios de 1964, hay un afán por tomar la imagen de La estatua de la Libertad neyorquina como símbolo de la civilización. Con películas como The Day After Tomorrow (2004), de Roland Emmerich se aprecia como la estatua de la libertad encarna el centro icónico o punto cero del que parte la desolación cuando sucede el cataclismo.

Películas como Children of Men /Niños del hombre (2006), de Alfonso Cuarón, constituyen un reflejo del capitalismo tardío, es decir, el retrato de una sociedad sin historia y sentido del ser; en el que no hay esperanza, ni futuro, más que la reiteración.  

El gusto por el género se extiende también a la TV. Son conocidas series como Under the Dome /La Cúpula, El Barco, The 100, Walking Dead, Terranova, Zoo, Defiance, Falling Skies, The last Shiep, Jericho, Battle Galactic, entre otras. Frente a todo pronóstico, el serial de género apocalipsis es uno de los que registra mayores índices de audiencia.

Imagen tomada de Internet. Créditos al autor

Estos relatos ahondan sobre todo en la carencia ( de agua, alimentos, medicina, etc. ) una excusa por mostrar la fragilidad de nuestros tiempos y la eventual perdida de las abundancias. Una metáfora que busca criticar el neoliberalismo como fracaso del capitalismo. Esta desconfianza es heredada de la posmodernidad. Para las producciones actuales no importa tanto el peligro de afuera como el de adentro mostrando así, la capacidad autodestructiva de la humanidad.

Para la década del 2010 hay una producción bastante destacable. Posiblemente hablemos de una segunda ola del género post apocalíptico. Las tecnologías y el éxito del género en otras manifestaciones como el videojuego y la literatura posibilitó en el auge de producciones cinematográficas en estos últimos años. En su mayoría basada en éxitos bestseller, las cuales son adaptadas más por complacer a las audiencias que por interés temáticos. Destacan en estas líneas, por su éxito en el mercado: Los Juegos del Hambre, Mazer Runner y Divergente. Por otro lado, la temática del zombie cobra popularidad como en ninguna otra década, gracias al éxito del cómic y la serie televisiva: The Walking Dead.

Tras los zombies, y a veces vinculada, le sigue la representación del fatalismo a partir de una pandemia. Producciones como Contagio (2011) advierten sobre el ser humano no está preparado para un pandemia. Tesis que se demostró con la llegada del 2019 con el COVID-19 . La reciente situación epidemiológica esta llevando a la humanidad a una crisis económica global. Sumando a esto la letalidad y sus constantes mutaciones hacen que el cine de este género cobre popularidad.

Contagion se han sumado la serie documental Pandemic (2020) y el filme Outbreak / Epidemia (1995) como unas de las producciones más descargadas en plataformas streaming del pasado año. Sin embargo, por el momento no tenemos una señal de grandes producciones cinematográficas influenciadas por las nuevas circunstancias históricas. ¿Tendremos un auge del género en los 20´s?

De forma general, hemos sido testigo de como el principal pilar del cine sobre post apocalipsis es la crisis económica y el miedo a un fenómeno catastrófico por teorías culturales. Aunque las producciones se nutren de las características de su época, en general, mantiene su esencia. El fin del mundo es un conflicto interno que pone al ser humano a luchar contra sí mismo. Los personajes enfrentan sus propios dilemas como individuos y no como colectivo todo en pos de responder ¿Qué soy en este mundo?

Bibliografía

Caleri, S. (2021). Incertidumbre, disgregación y condición humana. Los relatos de la filmografía apocalíptica y posapocalíptica del siglo XXI. InMediaciones de la Comunicación, 16(1), 87-111. http://doi.org.10.18861/ic.2021.16.1.3099

Esteves, R. (2019). Las narrativas del neoliberalismo en el relato de las series: Billions y The Walking Dead. Argumentos, Revista de crítica social. https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/argumentos/article/view/4973/4094

Ferrer Ventosa, R. (2017). Apocalípticos y desintegrados. Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia del Arte, 17(4), 85-109. http://revistavegueta.ulpgc.es/ojs/index.php/revistavegueta/article/viewFile/380/609


[i] espíritu del tiempo. Hace referencia al clima, ambiente o atmósfera intelectual y cultural de una determinada era.

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