El Apocalipsis no es motivo para cambiar. Sobre Daybreak o el mundo gobernado por adolescentes

Por: Katheryn de Armas

Daybreak (2019) es otra de las “rompedoras” series de Netflix. Josh Wheler (Colin Ford) busca a su gran amor, la perfecta Sam (Sophie Simnett) tras un holocausto que ha causado la destrucción de la ciudad y la transformación de los adultos y algunos animales en criaturas tipo zombie, llamados aquí guiles.

¿Dónde falla Daybreak? En que nada cambia. Las mismas tribus que pululan por la preparatoria se mantienen tras el fin del mundo. Las porristas siguen juntándose con los deportistas, el mariscal de campo sigue encerrado en el armario, pese a liderar su propio grupo, y ataca igual al empollón que es secretamente su novio, los gamers aun juegan en línea pero no usan el internet para saber que pasa fuera de Los Ángeles. Todo se queda estático. El mundo se acaba pero el orden establecido es el mismo. Los populares siguen siendo poderosos, mientras que el resto sobrevive pasando lo más desapercibido posible.

Fotograma de Daybreak (2019)

Una de las características del género post-apcalíptico, especialmente cuando la causa del apocalipsis es tan cercana como en Daybreak, es la pérdida total de la estructura. Si bien en este punto no hay adultos capaces, a simple vista al menos, el control dentro de las tribus no se ha subvertido, no han ocurrido rebeliones ni grandes luchas por el poder. Es una de las más desaprovechadas aristas de la serie. Nadie, exceptuando tal vez su protagonista y el sorpresivo cambio que la mágica imagen de Sam supone en comparación con la realidad, intenta arreglar/destrozar las cosas.

Daybreak deja a su vez muchas preguntas en el espectador, que contaba con una segunda temporada que ya Netflix confirmo no llegará. ¿Qué provocó la explosión de las bombas y el apocalipsis? ¿Ocurrió en todo el mundo? ¿Por qué algunos adultos mantienen cierta coherencia? Son respuestas que nunca tendremos.

Sin embargo, no todo es malo. Aun cuando clichés, los personajes de Daybreak son carismáticos, Josh es el típico solitario que se las ingenia para conseguir un ejército que lo respalde. Este es un elemento indispensable para sobrevivir al fin del mundo: un grupo de personajes entrañables que son fácilmente desechables para los guionistas y que aseguran la supervivencia definitiva del protagonista.

Wesley (Austin Crute) es el personaje todo en uno del show y no en un buen sentido. Es afroamericano, gay y empollón. Netflix una vez más hace de las suyas. ¿Su mayor potencialidad? Su dominio de la espada y de las artes marciales. Habilidades útiles para lograr llegar al día después del fin del mundo y quizás, un poco más. Anjelica es otra mescolanza, genio y psicópata, en el fondo es solo una niña, pero sus estrategias son efectivas. Con su ayuda se descubren algunas piezas claves del rompecabezas que componen los guiles.

El trío compuesto por el protagonista y sus dos co protagonistas funciona de manera más o menos armónica, con pocas diferencias, más allá de las necesarias para evitar el estancamiento de la trama. El personaje más interesante sería entonces Sam, la perfecta Sam, la impoluta Sam, quien resulta ser una loca maniática con aires de grandeza y doble personalidad. El post-apocalipsis y sus guiles/zombies juegan poco con la trama central de la serie. Funcionan como trabas para las tareas a alcanzar, pero Sam pudo haber sido fácilmente secuestrada u ocurrir la trama en la misma preparatoria donde estudiaban y hubiese tenido resultados similares.

Los adolescentes se adaptan por completo a sus nuevas circunstancias, mientras sobreviven y prosperan cada cual a su modo y favoreciendo a aquellos que les interesan y agradan. Solo Josh parece tener, momentáneamente, preocupaciones de lo que ocurre en el resto del mundo o el nuevo orden mundial (entendiéndose como mundo el espacio al que los personajes están circunscritos).

Fotograma de Daybreak (2019)

En resumen, el apocalipsis y sus consecuencias son simples escenarios. La búsqueda de Sam, las relaciones entre los personajes y los constantes flashback a los momentos anteriores a la caída de las bombas son más importantes que el nuevo modo de vivir. A fin de cuentas, para ellos, todo se mantiene con el pro de que no hay padres a los que responder y el contra de que los guiles se quieren alimentar de ellos.

Poniéndolo en una balanza, ¿hacia qué lado te inclinas?

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