El Elogio del Apocalipsis

Por Gretchen García

Un repaso superficial por el anime japonés nos lleva apreciar la recurrencia del tema del apocalipsis. Particularmente en los últimos años se ha apreciado como diferentes animes desarrollan sus historias en escenarios postapocalípticos. Vampiros, zombies, demonios, guerra de máquinas y virus son los más recurrentes.

De forma superficial, se atisba que los japoneses dibujan sus comprensión del apocalipsis desde la mentalidad y no desde la sociedad. Para la cultura nipona el apocalipsis deviene no en crítica social sino como continuidad de la vida.

Las inspiraciones culturales son diversas, pero parten sobre todo de religiones e ideologías diferentes, también conocido como pluralismo religioso. La cultura japonesa recurre a muchas influencias para idear un imaginario en torno al apocalipsis y al fin del mundo.

Hablamos de una triada conformada por su Religión, Sociedad e Historia. Doctrinas, creencias sintoístas, budistas, confucianistas, taoistas, cristianas… por mencionar las más relevantes son parte de la esfera religiosa.

La caída de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki no es el único vínculo de Japón con escenarios apocalípticos; sufrir dos accidentes de fábricas nucleares también hizo mellas en la concepción de esta estética. A ello suma las constantes amenazas naturales como tsunamis y terremotos.

Shingeki no Kyojin

Por otro lado, los japoneses tienen una visión ambivalente sobre la tecnología, entendiendo que puede ayudar a la humanidad a avanzar hacia el futuro pero su mal uso puede conducir a la destrucción de la humanidad.

A diferencia del cine occidental el Apocalipsis/Post no son géneros ni temáticas sino escenario o contexto situacional. Por tanto, las temáticas dentro del postapocalipsis y su modo de representación son tan variadas como los géneros del anime.

En este sentido persiste una heterogeneidad estética tan variada que sería demasiado complejo encasillarlo en un solo género o subgénero. Por ejemplo, la temática zombie suele tener una representación sumamente fetichista y sexual, dichas características se resume en la categoría ecchi, pero también destacan piezas con un contenido muy gráfico de violencia.

Un ejemplo de series ecchi, es High School of the Dead. La relativa indiferencia sobre la muerte tiene que ver con una preferencia por recrear triángulos amorosos, cuerpos semidesnudos y encuentros sexuales lésbicos entre las protagonistas. El contenido erótico es lo trascendental y el apocalipsis es solo un fondo visualmente atractivo.

High School of the Dead

Como High School of the Dead destacan muchas animaciones niponas, todas resumidas en un concepto: Sekaikei, que se traduce en «el motivo de la crisis del mundo», un neologismo que se refiere a las obras subculturales de animación, manga, juegos y fanfiction sobre el combo: crisis apocalíptica y romance escolar. El despliegue del sekaikei es gracias a Neon Genesis Evangelion, que, aunque el apocalipsis queda a un tercer plano tras las relaciones amorosas y la tecnología, destaca por su carga simbólica y la crudeza de algunas imágenes. Las situaciones amorosas, incluso en Evangelion…, pueden llegar a ser muy simplistas, sería la tecnología la que permite los significados y simbiosis dentro de este animado.

Dicho así, cualquier análisis de la serie debe partir no del apocalipsis sino de la tecnología. En efecto las series como Evangelion… clasifican en el género llamado mecha y el post apocalipsis pasa a ser el trasfondo de la acción.

Estos anime poseen las mismas características que sus homólogos ecchi -en escenarios modernos- sin apocalipsis. De modo que el apocalipsis no afecta la trama ni las relaciones interpersonales. Las heroínas a menudo juegan el papel de madre para los protagonistas; y su amor se describe como incondicional. Los personajes secundarios son sombras del protagonista, a quien nunca confrontan. Los protagonistas son de moral intachable, a menos que un poder externo sobrenatural lo domine. Además, las razones de la crisis apocalíptica rara vez se explica en absoluto en las historias de sekaikei.

Otro género recurrente es el Gore, que en occidente se le conoce como cine splatter. Se caracteriza por mostrar la mayor violencia posible, lo visceral y la crueldad en su máxima expresión. Pretende demostrar la fragilidad del ser humano, expuesto a un elemento sobrenatural, de catástrofe o humano. Ejemplos destacables son Shingeki no kyojin o Blood C, que exponen de forma muy gráfica la superioridad y el hambre de seres superiores que devoran, lanzan y despedazan humanos.

Blood C

El anime apocalíptico en general tiene un precursor importante en Godzilla (1954), la primera película japonesa de monstruos. Godzilla versa sobre una criatura prehistórica reanimada y fortalecida a pruebas de bombas nucleares y al mismo tiempo es capaz de destruir con el mismo poder que una.

Siguiendo la línea de Godzilla la temática de monstruos superiores en poder, tamaño y fuerza que llegan a diezmar y devorar la humanidad es sumamente recurrida y variada. Ejemplos destacables es Shingeki…, y Yakuso no Neverland.

Contrario a la concepción occidental, en estos escenarios no es el hombre el enemigo, sino un enemigo externo, casi siempre sobrenatural. No hay lucha por el más fuerte solo la cruda supervivencia, porque obviamente el hombre no es el más fuerte en esta ecuación. Las series se fundamentan en la tesis de demostrar que el hombre no es una raza dominante y que por tanto debe respetar la naturaleza y el mundo espiritual. Las obras son un claro reflejo de la mentalidad japonesa, y de su visión del mundo sobre todo a través del lente sintoista.

A diferencia de la animación de Disney, la animación nipona trata de velocidad, tecnología, violencia y guerra. Un ejemplo clave es Akira, la segunda gran producción japonesa que impresionó a Occidente. Akira es a todos los efectos, la ópera prima y síntesis del tema apocalipsis en la cultura nipona. Es una película posmodernista, donde colapsa el sistema social y material y se refleja el espíritu nihilista del centro distópico. Akira es un canto al gore, una estética de lo visceral desgarrador, doloroso para la mente, el cuerpo y el alma, donde todo ocurre a una hipervelocidad, hiperviolencia e hiperguerra.

Akira

Los temas sobre autoestima, miedo y lealtad, priman dentro de una situación apocalíptica. La historia ahonda profundamente en las relaciones humanas del protagonista consigo mismo y con los demás, así como su conflicto interior y una búsqueda de identidad.

La idea de que el apocalipsis no sea más que un escenario dentro de una trama es mucho más recurrente que recrearlo con motivos dramatúrgicamente funcionales. En la estética japonesa destaca un concepto de la doctrina budista, el mono no aware, cuyo significado es la idea de ver la belleza en el caos y destrucción.

Por supuesto no dejan de destacar obras donde el tema del Apocalipsis sea el protagonista. En producciones como Nausicaä… el apocalipsis se ocupa de problemas sociales y globales como las armas nucleares, la guerra y destrucción del medio ambiente de una manera hermosa y artística. Pero, del mismo modo que lo interpreta como discurso crítico, lo representa artísticamente desde una metrópolis abandonada donde el caos, los edificios destruidos, artefactos abandonados, etc.

Dentro de las obras apocalípticas en el anime, también hay subtemas. El primero es el de la humanidad con el uso de la tecnología, y el segundo es el ambientalismo. Cómo usamos la tecnología podría beneficiar a la humanidad, como la energía producida por la energía nuclear, mientras que también podría acelerar una situación apocalíptica real como el uso de las bombas atómicas. El mal uso de la tecnología es un tema común en el anime apocalíptico.

Neon Genesis Evangelion

Animes como Ghost in the Shell, que se centra en los cyborgs, hacen una critica de la sociedad, la perdida de la niñez y la política, pero no desde lo apocaliptico sino lo tecnológico. En lo concerniente propiamente al anime, podemos concluir que, por las características narrativas y visuales tenemos dos variante: Ecchi y Gore. A pesar de las diferencias entre ambas, pueden llegan a vincularse en una misma animación.

Una seria destacable es Dr Stone, que fue el anime revelación del 2019. Sigue la distópica realidad de un adolescente amante de la ciencia en búsqueda de recrear en tiempo récord el avance científico de una sociedad que ha retrocedido a la Edad de Piedra y que tiene a la mayoría de los humanos convertidos en estatuas. Con elevadas dosis de humor y puestos en función de un fácil conocimiento, la serie pese a su aire esperanzador, llega con síntomas de derrotismo. elevadas cotas de humor, porque hay que reconstruir la civilización que si lo analizamos tomó varios miles de años. Dr. Stone es peculiar dentro de la factoría de temática post-apocalíptica en anime. Una vez más no busca el porque o el culpable sino, solucionar el presente y revertir la situación. También tiene sus dosis sexualidades y el exceso de clichés románticos.

El apocalipsis se construye no como género o concepto simbólico sino como escenario o fondo de la acción. El análisis de estas producciones debe partir de los propios géneros japoneses y no los occidentales. El apocalipsis japonés se ha establecido así paradójicamente como un apocalipsis sin alteridad, cambio y madurez. En consecuencia, la mayoría de las historias con temas apocalípticos no interesan describir el mundo después de que las crisis hayan pasado, porque no se ocupan del cambio a través del crecimiento. Las relaciones interpersonales o la fragilidad humana (física y mental) ocupan un primer plano ya que ocupa mas una representación del modo de pensar que la propia realidad.

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