Los riesgos de la reiteración. Las sagas distópicas y sus fracasos en el cine.

Por: Katheryn de Armas

Tras el estreno de la adaptación de la saga Los Juegos del Hambre se desató un boom de adaptaciones distópicas con inspiraciones literarias juveniles. Títulos como Maze Runner y Divergente intentaron ganarse a la fuerza al público que ya habían asegurado Jennifer Lawrence, Josh Hutchernson y Liam Hemsworth en la primera cinta de Los Juegos…, sim embargo, el éxito no sería el mismo.

¿Cómo se explica el triunfo de una por sobre las otras dos cuando las sagas comparten tantos elementos en común? ¿Por qué estas tres, mientras que otras, como La selección, llevan años sin poder concretarse? ¿Se debe a una sobresaturación del mercado en relación con la temática? ¿O quizás sea el público, que ya no es adolescente como cuando consumió los libros y la película de Los Juegos del Hambre?

Imagen tomada de Internet

La sobresaturación podría ser uno de los motivos principales. El fin del mundo y las sociedades posteriores han sido temas recurrentes, pero usualmente para un público más maduro que el adolescente, con un mensaje que no va sobre la épica de la nueva sociedad y la lucha por un lugar de pertenencia, notable excepción quizás en Planet of the Apes, sino en la llamada de atención que los riesgos y explotación desmedida de los recursos suponen.

Una vez se elimina el factor amedrentador y se embellece la destrucción y posterior reestructuración, cualquier posible enseñanza o llamada de atención desaparece. Los jóvenes protagonistas de las cintas Katniss (Jennifer Lawrence), Triss (Shailenne Woodley), Newt (Dylan O´Brien)… son héroes arrojados que luchan por lograr un mundo mejor en las condiciones que les tocó vivir, casi como el adolescente contemporáneo. El problema radica entonces en que se asegura un público que consumió los libros y que será exigente e inconforme con la adaptación cinematográfica, prueba de ello es Divergente, que no llegó a ser adaptada completamente pese a contar con elenco de actores de excelente calidad.

El público adulto encuentra las historias banales e insulsas y el conocedor de la historia de manera previa se siente decepcionado del resultado. Si a ello se le suman producciones de mayor calidad con temáticas post apocalípticas similares, el fracaso está asegurado. Además el éxito de un producto, como lo fue Los Juegos del Hambre, no garantiza de ninguna manera que los intentos de replicación posteriores vayan a conseguir similares resultados.

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Los Juegos del Hambre abrió una era de heroínas poderosas y capaces de valerse por sí mismas, con héroes que apoyaban su rol en la trama sin opacarlas en ninguna medida. Pero claro, como opacar a una chica que se sacrifica por salvar a su hermana y diseña el plan que les permite sobrevivir a ambos, cuando las reglas del juego establecen que solo uno puedo quedar vivo.

Los Juegos del Hambre regalan una sociedad post apocalíptica posmoderna, donde la minoría privilegiada se divierte a costa del sacrificio anual que de los distritos se obtiene. La guerra que reestructuró a los Estados Unidos debería servir como un llamado de atención y sin embargo, se queda en la grandilocuencia y crueldad del concurso, cual reallity show de la actualidad.

La historia de Divergente no es muy diferente en cuestiones de base dramatúrgica. Una sociedad post apocalíptica reestructurada alrededor de unas mutaciones genéticas que establecen en cual facción están ubicados sus integrantes. La genética de Triss la descubre Divergente, o sea, con características de todas las facciones y mientras intenta encajar en el grupo que elige, debe mantener oculta quien es y luchar en una revuelta de supervivencia.

Katniss y Triss se dibujan parecidas, ambas pelean en una guerra, ambas deben tomar decisiones difíciles, ambas cuentan con el apoyo de un personaje masculino incondicional a ellas. ¿Por qué el público amó a Katniss y le dio la espalda a Triss? Puede ser por un motivo tan simple como que Los Juegos del Hambre salió antes, quizás, es porque Katniss tiene un final (forzado) feliz, mientras Triss demuestra que incluso la más poderosa de las personas es vulnerable a algo, una bala en su caso. El motivo pudo estar también en las actuaciones, si bien Woodley es buena, no logra adueñarse del papel del mismo modo en que Lawrence lo hace. Por momentos resulta complejo separar donde termina el personaje y comienza la actriz, lo que le valió dificultades y comparaciones en trabajos posteriores.

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Otra causa puede radicar en la fidelidad literaria. Las películas de Los Juegos del Hambre son bastante fieles al texto escrito, sin embargo, desde la primera cinta de Divergente se siente un espíritu distinto al de los libros. Un lector exigente puede encontrar en ello una causa para no seguir consumiendo el producto.

Sea que haya sido una sobresaturación del género, una cuestión de gustos, motivos actorales o problemas de guion, Divergente fue un fracaso absoluto que termino siendo desechado y si bien se barajó la posibilidad de concluir la historia en una serie de televisión, esta nunca llegó. Los Juegos del Hambre logró mantenerse de mejor manera, pese a perder calidad en las ultimas cintas, potenciando más lo visual por sobre el guion y concluir de una manera más o menos exitosa y Maze Runner pasó sin penas ni glorias como otra saga más ambientada tras el fin del mundo y protagonizada por adolescentes, esta vez luchando contra un virus y por escapar del sitio donde están encerrados. Quizás el estar protagonizada por un chico la posicionó por sobre Divergente, separándose de las otras dos sagas en ese sentido. Por supuesto, contar con O´Brien en el protagónico ayudó, ya que venia de una serie de televisión de fantasía para adolescentes (Teen Wolf) y supo, como Lawrence, adueñarse del papel.

Con mejores o peores resultados, las distopías llevan años en la pantalla y como es lógico los 2000, tan posmodernos en esencia, no podían escapar. Aunque no son cintas memorables, como lo son Blade Runner o Planet of the Apes, las adaptaciones aquí tratadas marcaron una época, en la que la pregunta común era, ¿de qué distrito vienes? O ¿a qué facción perteneces?

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