Los Oscar: los premios de inclusión forzada

Por Gretchen García

Cada año los Óscar protagonizan una polémica, tal parece que es a propósito o bien las tensiones ponen los nervios de punta. El máximo galardón del séptimo arte se está convirtiendo en los premios de consolación y la inclusión «auténtica». No se trata de galardonar el cine y las verdaderas obras maestras del año sino de complacer al público y mantener las apariencias.

CODA Gana el Oscar a Mejor Película

Que un remake de una cinta francesa ganara a mejor película da mucho de qué hablar. Por supuesto, es un filme dedicado a la discapacidad, con un elenco bastante variopinto. Seamos sinceros CODA pasó casi olvidada durante todo el año, su temática era su punto fuerte pero la verdad sea dicha tenía una puesta muy normal y una problemática nada nueva.

Si de problemática (Discapacidad Auditiva) hablamos Sound of Metal se hubiera llevado el codiciado Oscar el pasado año, en cambio, se tiene que conformar con el Óscar a Mejor Montaje. Por supuesto, ese año ganó Nomadland, que bien puede merecerlo según el gusto de cada quien; pero, ya sea si la película es sobre discapacidad o los derechos de las personas sordas, CODA no era una cinta «académica» solo una película «sweet».

Netflix vuelve a quedarse sin lo que tanto ansía desde Roma. Se hace difícil de digerir que el western perdiera ante una cinta tan simple como CODA. No importa que nos guste o que sea instructiva, dulce o emotiva, es una película que evidencia una realización simple y rápida.

Nominadas a Mejor Película

CODA  ganó frente Drive My Car, Licorice Pizza, El Poder del Perro, Belfast y muchas que no llegaron a ser nominadas como El Caballero Verde, The French Dispatch o The last Duel. Pues mal, Academia, muy mal. La prueba de que el jurado no mira las críticas

El Poder del Perro y Flee abordan la homosexualidad, posiblemente su talón de Aquiles. Pese a que ambas eran las más nominadas, la primera como película liveaction y la segunda como animación ninguna triunfó en los premios. Solamente, El Poder del Perro se llevó un Oscar a Mejor Dirección. Cabe pensar si la Academia lo hizo por ser su directora «mujer»

Los Óscar aún no están preparados para una película LGBTQ+. Moonlight no es la excepción, luego de ganar después del famoso error con La La Land, quedó demostrado que los Oscar son los premios de inclusión forzada.

No podemos culpar a la Academia, se vivía un contexto  de polémica suscitada por el lema #OscarSoWhite (Los Oscar para los blancos) y en plena vorágine del triunfo de Donald Trump (este personaje homofóbicos, racista, misógino y xenofóbico). A los ojos de la Academia tenía tenía sentido premiar a la película sobre un personaje negro gay.

El Poder del Perro y Flee

La cuestión es, que la cinta de Barry Jenkins trataba la homosexualidad con cierta ingenuidad, como si tuviera miedo de herir sensibilidades. No ahondó en el verdadero trasfondo de la problemática. Call Me By Your Name, debió ganar a Mejor Guión Adaptado y se conformó con una nominación de consolación.

Todd Haynes también fue apartado de las nominaciones a pesar de que su película Carol fue uno de los relatos más aplaudidos y hermosos de su año, pero la adaptación de la novela de Patricia Highsmith, Carol, era un amor lésbico y las escenas explícitas entre mujeres todavía eran un tabú dentro de Hollywood. El Óscar a Mejor Película debió ser para Philadelphia, que se llevó solo una estatuilla a Mejor Actor, para Brokeback Mountain, Mi Idaho privado, La Chica Danesa, entre otras. Todas, excelentes producciones y apenas una nota de pie de página en la historia de los Oscar.

Fotograma de Flee

Incomprensible fue, que las 11 nominaciones de la favoritas El poder del perro se conviertan en un solo Óscar (Mejor Dirección). La favorita Jane Campion ya estuvo dos veces nominada a esta categoría y tiene merecido el premio. Ahora entra en el grupo de Katryn Bigelow y Chloè Zhao convirtiéndose en la tercera mujer en lograr el premio. Léase, de 94 ediciones de los Oscar, 3 de 94. Jane Campion era la única mujer nominada y muchas directoras como Maggie Gyllenhall, quien incursionó con un excelente trabajo en The Lost Daughter, quedaron al olvido.

Wes Anderson pasó desapercibido pese a que su cinta era una de las mejores en fotografía, arte y edición. Lo acompañó Ridley Scott quien presentó no una sino dos excelentes producciones: La casa de Gucci y The Last Duel, solo La Casa de Gucci se llevó una nominación a Mejor Maquillaje porque, sorpresa, es una película sobre la moda. El punto fuerte de ambas cintas descansaban en las actuaciones, mucho más estelares que las nominadas. Sin embargo, las mismas pasaron inadvertidas, y no, sus competencias no eran mejores.

The French Dispatch

Cabe señalar que The Last Duel contaba con una dirección de arte y vestuario muy realista y fiel al contexto; pero al no tener el estilo a lo María Antonieta de Sofia Coppola, a la Academia no le interesa. Sino, pregúntaselo a Cruella, que cumplió los estándares de moda atractiva y posmodernista, llevándose el Oscar a Mejor Vestuario; o Los ojos de Tammy Faye, cuyo maquillaje rimbombante y artificial, superó a The Last Duel y La casa de Gucci, películas que nos engañaron a tal punto que no reconocimos a los actores Matt Daemon y Jared Leto.

Siguiendo la línea de la inclusión, hay que admitir que la sutileza no va con la Academia. Repasemos los ganadores de este año: 2 actores negros Honoríficos y los Oscar por Mejor Actuación son: para un actor negro, una latina queer, un actor sordo y una mujer blanca heterosexual con un discurso LGBTQ+.

Las protestas no tardaron en llegar. Ni Andrew Garfield ni Benedict Cumberbatch se llevaron el Oscar y sus actuaciones fueron con creces mejores que las de Will Smith. Ni el post trauma de interpretar el papel ni su relación con la familia Williams, ni siquiera su condición de actor negro justificó que ganara con su actuación a Benedict Cumberbatch o Andrew Garfield, quienes de paso, también terminaron con estrés post traumático y problemas de salud por sus papeles.

Nominados a Mejor Actor

Tanto Cumberbatch como Garfield, enfrentan los prejuicios de interpretar superhéroes de Marvel, y el haber presentado una actuación estelar en la que olvidas sus perfil de mago o héroe arácnido ya es un reto.

Will Smith se llevó el Oscar de consolación por su actuación y la bofetada del año. Aunque siendo sinceros, todos querían golpear a Chris Rock por su (falta) humor en los Óscar.

Por su parte, Denzel Whashington, otro actor negro, fue totalmente olvidado. No es para menos ya que The Tragedy of Macbeth fue otra de las grandes producciones relegadas por la Academia. Pero la culpa no es de Whashington, con un buen trabajo actoral en Macbeth, ni de Garfield, ni de  Cumberbatch, ni del español Javier Bardem, ni siquiera de Will Smith. La culpa es la necesidad de la Academia de decir: soy inclusivo para compensar 94 ediciones y casi 100 años de segregación y discriminación racial. Mientras tanto, Bradley Cooper enfrenta la maldición de DiCaprio y se va con las manos vacías en su 9na nominación a los Oscar.

Mención aparte a la ganadora de Mejor Actriz para Jessica Chastain, cuyo exceso de maquillaje le daban poca credibilidad. Ni Lady Gaga ni Kristen Stewart las dos actrices más premiadas en los festivales de cine se llevaron el premio. La primera ni siquiera fue nominada, quizás pensaron que un Oscar era suficiente. A saber.

Dune de Denis Villenueve, se impuso en los premios técnicos con una contundencia increíble: ganó todo lo visible y lo audible. El público lo aceptó, pero seamos sinceros, a menos que sea un fenómeno revolucionario como Avatar, estos premios en su mayor parte son al azar o bien de consolación. Tal parece, que este año la academia quiso compensar por las producciones pasada de Dune. ¿Quién sabe? Punto aparte, Marvel se fue con las manos vacías.

De más está decir la «sorpresa» de Encanto como mejor película animada. Disney continúa  coleccionando Oscar y para el resto de las productoras animadas es «sonríen y saluden muchachos, sonríen y saluden«. El pronóstico se cumplió y, tal y como sucedió el año pasado, la mejor película animada quedó relegada por la cinta de la gran meca de la animación.

Nominados a Mejor Película Animada

Sin lugar a dudas, la categoría de mejor película animada surgió para Disney y su secuaz Pixar. Desde el 2000, año en que se crea, solo en 6 ocasiones han sido derrotados: En el 2001 por Shrek, en el 2002 por El Viaje de Chihiro, en el 2005 por Wallace y Gromit: la batalla de los vegetales, en el 2006 por Happy Feet, en el 2011 por Rango y en el 2018 por Spider-Man: Into the Spider-Verse. La competición en algunos de estos años fue pobre. Chihiro se enfrentaba a Lilo y Stitch (posiblemente el enfrentamiento más fuerte), Wallace y Gromit no competía contra ningún nominado de Disney / Pixar y Spider-Man competía con Los Increíbles 2.

Luca y Raya y el último dragón no tuvieron mucho impacto; en cambio, Flee revolucionó por su contenido y La familia Mitchell vs. las máquinas por su animación. Pero Encanto tiene dos cosas a su favor: es sobre Latinos y es Disney.

Para finalizar, ni el clásico In Memorial, ni la inevitable referencia a Ucrania ni el intento de ser latina de Meghan cantando Don’t Talk About Bruno, ni la bofetada de Smith fue lo mejor de la noche sino cuando los Oscar hicieron honor a la saga Bond y El Padrino, en efecto emotivo y posiblemente lo único real en la ceremonia.

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