La animación ES cine

Por: Katheryn de Armas

Parece ser que, en la mente de los encumbrados críticos de la Academia, la animación comenzó con Walt Disney y su plastificada y «dulce» manera de animar, pero nada más lejos de la realidad.

Años antes del estreno de Blancanieves y los siete enanos, un argentino, Quirino Cristiani estrenó El apóstol. Si bien, es cierto que la cinta, y nos limitamos a los largos, no se conserva (solo hay registros de ella) existe una alemana que antecede a Disney: Las aventuras del Príncipe Achmed. Ambas cintas, por su contenido, se alejan de la versión edulcorada de los clásicos cuentos infantiles de la factoría Disney.

Sin embargo, el daño hecho por Disney hacía la Academia y el mundo de la animación es irreversible. Sólo seis cintas desde la creación de la categoría de animación no han ido a parar a la compañía del ratón: Spiderman Into the Spiderverse, Rango(en su año Disney/Pixar no tenía nada en concurso), Happy Feet, Wallace & Gromit, El viaje de Chihiro y Shrek.

Temáticamente hablando, Shrek, primera ganadora de la categoría, trata temas adultos y sus chistes están cargados de dobles sentidos, incluida la escena de la masturbación de Farquaad. ¿Apto para niños, verdad?

El viaje de Chihiro, a la que antecedieron cintas como La princesa Mononoke, muestra una otredad para el público occidental, donde una niña es esclavizada y forzada a ver como sus padres se convierten en cerdos. En ella, aquel final feliz marca Disney, donde el príncipe y la princesa se quedan juntos y la protagonista es solo una damisela en apuros, no está presente. En su lugar, Chihiro logra salvar a sus padres y Haku vuelve a ser un recuerdo en su mente. También para niños, ¿quizás?

El humor inglés es marcado en Wallace & Gromit, quizás la más «family friendly» de las cintas ganadoras. Sin embargo, la espeluznante transformación en hombre-conejo de Wallace choca. Pero, en este caso, la categorización de algo menor, entendible por el espectador al llamarlo «solo para niños», es peor. Aardman Animations se especializa en animación stop motion, un método de realización que no sólo se remonta a los inicios del cine, sino que exige de sus creadores un acucioso trabajo de meses para lograr segundos de una escena. ¿Sigue siendo un arte menor?

Happy Feet fue, como en su momento Nemo, un canto a la inclusión en un tiempo en que la inclusión no era algo establecida por una ley impuesta por el Senado, sino que respondía a intereses reales de sus creadores. Imposibilitado de cantar, su protagonista es excluido de su colonia y debe recurrir al baile para conquistar a la chica. Si bien, da esperanza a los niños diferentes, también es apta para el adulto que sólo quiere distraerse disfrutando de un buen producto audiovisual. ¿O es que acaso, por ser adultos, no tenemos derecho a soñar?

Rango, un western animado por un director que colabora habitualmente con la factoría Disney, se alzó frente a dos secuelas, una cinta franco-belga y una española. Rango sigue a un camaleón doblado por Johnny Depp. ¿Desde cuando los niños disfrutan un género tan antiguo como el western? Espera, ¿la animación puede tener géneros? ¿No es la animación un género en sí mismo?

Si, las cintas de animación tienen diversos géneros, justo como lo hacen las producciones en live action, y además, tienen una ventaja frente a ella: las diversas técnicas que pueden ser empleadas para contar la historia. Desde la clásica animación 2D, pasando por el stop motion y todas sus subcategorías, hasta la moderna animación 3D que se ha hecho con un control casi absoluto. Ah, y también se puede mezclar con la imagen real, resultando, en ocasiones, productos no aptos para los niños, como el caso de ¿Quién engañó a Roger Rabitt?

La última cinta en salirse del molde fue Spiderman Into the Spiderverse, que resulta rompedora por su visualidad y tratamiento. La pregunta es ¿desde cuando, considerando los niveles de muerte y de violencia inherentes a los superhéroes, estas cintas son productos pensados para niños? Lo dejo ahí.

La actitud de la Academia demuestra no sólo un desconocimiento total de la animación, su historia y de las producciones fuera de Estados Unidos (el anime por ejemplo), sino que este se expande para todo aquello que no es Disney y, en contadas ocasiones Warner, DreamWorks y Nickelodeon. El mismo criterio que se sigue, ya no al entregar los premios, sino al escoger las películas es prueba fehaciente de ello. Pero claro, a nadie le interesa la animación, solo es algo que los adultos sufren mientras los pequeños las ven.

Sufran Miyazaki, Takahata, Burton, Park, Lord, Buttler, Fell, Groening, Zemeckis, Roiland, Harmon y otros tantos realizadores que, a diferencia de estos, hacen productos pensados para niños pero con todos los valores artísticos y estéticos del cine, porque sí, aunque a la Academia le duela, la animación SÍ es cine.

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