Breve historia de la psicopatía en el cine

Por: Katheryn de Armas

Barba azul, Joker, Jack the Reaper, Ted Bundy, Hannibal Lecter, Catherine Tramell, Tommy de Vito… todos tienen algo en común que va más allá de sus crímenes, más bien, es la fuerza impulsora tras ellos: su psicopatía.


Médicamente hablando, la psicopatía es un trastorno antisocial de la personalidad caracterizado por la falta de afecto, remordimiento y empatía, así como por la seducción, manipulación y utilización del otro.

Tradicionalmente en su representación en el cine y la televisión los psicópatas se dividen en dos tipos, los espeluznantes y los seductores, desde Freddy Krueger en el primer caso, hasta el amable Norman Bates de Psycho/Psicosis, terminando con el refinado doctor Lecter, que a todos logró engañar; el espectro de representación se hace cada vez más amplio.

La posmodernidad y la moral liberal han dado lugar a un nuevo tipo de personaje, ni héroe ni villano, uno que llega a mezclarse con características de los psicópatas; los nuevos antihéroes y el intento de mostrar los tonos grises en todos han romantizado al Joker (Joker, 2019, Todd Phillips), a Maléfica (Maleficent/Maléfica, 2014, Robert Stromberg) y a Cruella (Cruella, 2021, Craig Gillespie), por solo mencionar algunos.

Para llegar a este punto, el cine y la mentalidad de sus creadores debió seguir un curso y es lo que con este texto proponemos, analizar como evolucionó la representación del psicópata en el cine desde 1929 que estrenase Die Büsche der Pandora/La caja de Pandora, no con uno, sino, dos psicópatas en pantalla.

Los alemanes aventajaron a los estadounidenses en la diversidad de sus producciones, mientras Hollywood luchaba por la validación y contra las censuras causadas por una recia moral puritana con la representación fílmica de los grandes clásicos de la literatura, el austríaco George Willhelm Pabst dirigió Die Büsche der Pandora. Lulú, seductora e irreflexiva, es el centro de la cinta, acusada del asesinato de su esposo, escapa con su chulo y se cruza en Londres con Jack el Destripador. A la altura de 1929 uno de los mayores asesinos en serie y psicópatas de la historia es representado, iniciando una nueva variante en el cine que, de una manera u otra, nunca será abandonada.

Fotograma de La caja de Pandora (1929)

Lulú y Jack representan dos caras de la psicopatía, ella, manipuladora por el ansía y el disfrute sexual, él, impulsado por su sed de sangre; pero no hay reivindicación, ni Jack se enamora, ni Lulú sobrevive al encuentro. Jack mata otra puta y la liberación sexual de ella la lleva a la tumba, donde pertenece, por prostituirse y por asesinar a su esposo. Es difícil, aun siendo más abiertos que en el Nuevo Continente, romper los tabúes epocales y, como saben, los malos no tienen derecho a ser felices.

En 1931 Fritz Lang dirigió M/M, el vampiro de Düsssedorf, parcialmente inspirada en los asesinatos de Peter Kürten. Una de las principales variantes de la representación del psicópata, o más bien, de las facetas de este se hace presente, el psicópata se reduce en los inicios a su rol de asesino, obviando que no todos llegan a esos extremos y algunos pasan casi toda la vida sin ser descubiertos. Para el cine, regido por normas del momento, el psicópata es simplemente un asesino o una mujer descarriada que quiere disfrutar de su sexualidad.

Comparado con un vampiro, Hans Beckert es un obseso sexual con inclinaciones pedófilas que se dedica a asesinar a las niñas que secuestra de un colegio. Aunque sus acciones son el desencadenante de la trama, Beckert no es el protagonista explícito y la atención se traslada hacia el trabajo de las fuerzas del orden y las acciones que el submundo emprende para atraparle. Vemos entonces que el objetivo no es comprender, ni siquiera, representar la psicopatía, mucho menos redimirla, sino que funciona como excusa para que la policía muestre sus novedosos métodos de investigación.

Fotograma de M (1931)

Durante 30 años casi no hubo variaciones, Hollywood se impuso como aquella que dictaba las reglas a seguir en materia fílmica y los villanos debían ser malos porque sí, siempre con una causa externa o demoníaca. Gánster, asesinos a sueldo, mujeres de mal vivir pueblan los años 30, 40 y 50´s. El cine, que desde Alemania se proyectaba innovador, se vio truncado por Hitler (un psicópata en sí mismo) y la Segunda Guerra Mundial. Tras haber vivido el exterminio en carne propia, los alemanes y los europeos no estaban de humor para coqueteos ni experimentaciones, relatar la realidad se hacía más importante.

Una excepción es Nachts, wenn der Teufel kam/El diablo vino de noche, de Robert Siodmak, basada en la historia de Bruno Lüdke, considerado por años el asesino en serie más mortífero de Europa Continental. Sin embargo, la historia de persecución queda opacada por el discurso que alerta de las consecuencias de la propaganda y la corrupción. Estando ambientada en la Alemania nazi no resulta extraño.
Vemos como los psicópatas, devenenidos asesinos en serie, son la excusa para discursar sobre otra causa. Alegato en función del desarrollo y técnicas de investigación (fenómeno que seguiremos viendo en el siglo XXI en la televisión en series como Criminal Minds/Mentes Criminales) o base para hablar de los males de la sociedad que se intenta retratar y que dio lugar al monstruo.

Es que a la larga el psicópata solo es eso, un monstruo. Poco importa si sus acciones tienen motivación genética, son consecuencia de experiencias traumáticas o si responden a circunstancias sociales, nadie sabe, ni quiere saber cómo ni porque se manifiesta su psicopatía y solo vive para matar.

En 1960 Gran bretaña vivió el estreno de Peeping Tom/Tres rostros para el miedo, thriller psicológico dirigido por Michael Powell que sigue al asistente de cámara Mark Lewis, un perturbado joven que asesina mujeres y filma sus últimos momentos. La cinta causó gran indignación por la descripción que hace del voyeurismo, la pornografía, los asesinatos en serie y la pedofilia. Víctima de experimentos infantiles, Mark carga los fantasmas del pasado e intenta recrear, para sentirse en control, en sus víctimas, el terror que sintió a causa de las acciones paternas.

Aunque se ahonda en las causas que llevan a Powell a asesinar, sigue siendo un asesino en serie que termina siendo atrapado y pagando por sus actos. La vocación reivindicadora del siglo XXI aún está lejos de aparecer en las grandes pantallas.

Fotograma de Tres rostros para el miedo (1960)


Alfred Hitchcock dirigió en el mismo año Psycho, donde una joven huye con dinero robado y decide esconderse en un hotel de carretera en el que solo viven el joven gerente y su madre. Norman Bates está lejos de la imagen que transmite y resulta ser uno de los pioneros en la representación del trastorno de personalidad múltiple en el cine. El joven servicial se vuelve cada vez más espeluznante y deja ver un psicópata total que esconde el cadáver de su madre, mientras pretende que ella está viva y le ordena los asesinatos que comete.

La cinta cuenta con un remake, una película para televisión y una serie, esta última, llamada Bates Motel/Motel Bates, del año 2013. En ella, se muestra cada vez más el deterioro mental de Norman y como su madre intenta protegerlo de los que lo rodean y de sí mismo. Aquí, la mirada hacia Norman Bates y su enfermedad es diferente, se aprecia un halo de comprensión y respeto, más allá del ser malo, malvado y villano porque sí.

Fotograma de Bates Motel


En 1941 ya Hitchcock había coqueteado con la figura del psicópata en la cinta Suspicion/Sospecha, en la que Cary Grant se casa con una rica solterona, para terminar matándola con un vaso de leche envenenada y poder quedarse con todo.

Para 1967, Truman Capote es uno de los escritores más vendidos y la adaptación de In Cold Blood/A sangre fría) dirigida por Richard Brooks estrenó. Cuando una familia típica estadounidense de clase media es asesinada, el FBI debe descubrir cuál es la motivación detrás de las violentas muertes. El no encontrar dinero en casa, la negación del padre a permitir la violación de la hija adolescente y el deseo de ver la humillación en la familia son las causas de la masacre. Guiado por sus más bajos instintos, llegan incluso a llamar a la policía para burlarse por la falta de pruebas y motivos, justo como los grandes asesinos en serie de la historia, en los que quizás, pudiesen haberse convertido.

El psicópata se vuelve cada más atrevido, busca provocar a la policía, al modo de los grandes criminales de la historia y la rivalidad, esbozada desde los inicios y centrada en la investigación, se hace más latente. El binomio policía/psicópata comienza a poblar las pantallas, cuando la cinta es de misterio, si, por el contrario, es de terror u horror, el psicópata se vuelve el perseguidor eterno de las víctimas, que van cayendo una tras de otra, como si un castillo de naipes colapsara.

Algo palpable sobre el período es la reiteración de la adaptación de historias reales, asesinos en serie son retratados en el cine, con escasas cintas originales. En estas circunstancias, estrenó en 1971 10 Rillington Place/El estrangulador de Rillington Place, dirigida por Richard Fleischer. La búsqueda de su verdadera identidad, uno de los temas más controvertidos, ha inspirado numerosos libros. Con al menos 11 víctimas, todas mujeres, el estrangulador de Boston azotó la ciudad desde 1962 hasta 1964. Un año después, un recluso de un hospital psiquiátrico se confesaría autor de los crímenes.

Orange Clockwork/La naranja mecánica sigue la tormentosa vida de un chico, que acostumbrado a la violencia y al caos, es finalmente atrapado junto a su banda y sometido a un procedimiento de psicología conductista que tiene como objetivo suspender los impulsos violentos. Otros picos de violencia son apreciados en Reservoir Dogs/Perros de la calle (1992), Henry: Retrato de un asesino/Henry: Portrait of a Serial Killer (1986), Los renegados del diablo/The Devil´s rejects (2005), No Country for Old Men/No es país para viejos (2005), Cabo de miedo/Cape Fear (1991), por solo mencionar algunos títulos.

Fotograma de La naranja mecánica

Los fanáticos obsesionados, como lo será Annie en Misery/Miseria (1990), aparecen en la cinta Play Misty for Me/Escalofrío en la noche de 1971, donde un DJ es acosado hasta el extremo por una de sus fans. En 1996 The Fan/Fanático se une a la lista, con Robert De Niro en la piel de un obsesionado fan. Swimfan/Fanática, del 2002 muestra a una joven obsesionada al extremo de imponerse en todos los aspectos de la vida de un atleta. Otros títulos son Open Windows/Ventanas abiertas (2014), Ingrid Goes West/Ingrid cambia de rumbo (2017) y You/Tú (2018-).

El cine de horror es uno de los principales géneros para la representación del fenómeno, la naturaleza misma de la visualidad del terror, sobre todo, al mezclarse con el gore, presenta una excusa perfecta para que el psicópata se haga con el control absoluto de la historia. En 1978 estrena Halloween y Michael Myers comete su primer asesinato con apenas 6 años. Desde entonces, regresa cada 31 de octubre a continuar con su baño de sangre. Halloween II, Halloween III, Halloween IV, Halloween H20, Halloween (2018), Halloween: El inicio, Halloween Kills y Halloween Ends que estrena este año han continuado la estela, con mejores o peores resultados, iniciada hace 44 años.

Friday the 13th/Viernes 1) con Jason Voorhees y Nightmare on Elm Street /Pesadilla en la Calle Elm con Freddy Krueger, así como sus numerosas secuelas, remakes y crossover, siguen la línea trazada por Halloween, que además, será replicada anualmente por cientos de películas de horror de bajo presupuesto, donde un psicópata con un pasado traumático se dedica a asesinar a todos aquellos que encuentra a su paso. Otros títulos son Texas Chainsaw/La matanza de Texas, (1982), Blood feast/Orgía sangrienta (1963), Dementia 13 (1963), Child´s play/Chucky el muñeco diabólico (1988) y Scream (1996).

El maestro Stephen King dibuja uno de los más interesantes casos de psicopatía en The Shinning/El resplandor (1980), en el que un alcohólico se traslada con su familia a un hotel vacío como guardia. El hotel, que es una entidad y funciona como un personaje más, saca a relucir los matices más oscuros de su personalidad, mientras intenta asesinar a su esposa e hijo. Si se eliminase la de la historia el factor de fantasía que dota de vida al hotel, enfrentaríamos un caso de fiebre de aislamiento, donde aquellos rasgos más enterrados salen a relucir, mientras la locura se desata.

Fotograma de The Shining

Fatal Attraction/Atracción Fatal (1987) y Gone Girl/Pérdida (2014) con 20 años de diferencia siguen, de cierta manera, la misma premisa. Una mujer despechada manipula la opinión pública a su favor, para hacer ver al marido/ amante como el verdadero villano de la historia.

Aclamada por la crítica, uno de los primeros virajes de esta lista es la cinta de 1991 The Silence of the Lambs/El silencio de los inocentes. Un encantador y espeluznante Anthony Hopkins, merecedor de un Óscar por su breve participación, nos regala a uno de los más intrigantes psicópatas fílmicos de la historia. Hannibal Lecter, un psiquíatra que es realmente un caníbal, coopera con una agente del FBI en la solución de unos asesinatos en serie que están teniendo lugar.

Lecter no es Krueger, deformado, no es Jason, oculto tras una máscara, es un ser humano altamente funcional en sociedad, que ingiere como alimento la carne de sus víctimas. En 2013, Mads Mikkelsen se mete en la piel de Lecter en la serie de NBC y muestra como Lecter colabora con el criminólogo del FBI, Will Graham, mientras cada día se acerca más a la figura que conocimos en los 90´s.

Fotograma de El silencio de los inocentes.

Los crímenes impulsados por el odio, en cualquiera de sus variantes, pero con un marcado perfil antisemita se aprecia en el personaje de Amon Goeth, de La lista de Schindler/Schindler´s list (1993). Get out/¡huye! (2017) se suma a la lista, impulsado por el racismo extremo de Rose y sus padres, Gacy (2003) se suma como otro de los títulos a esta lista.

En Seven/Siete de 1995, el asesino mata guiado por los pecados capitales, en From Hell/Desde el infierno, del 2001, Jack el Destripador regresa, en The perfum/El perfume, Baptiste asesina a mujeres por su alma, que percibía a través del olor, Zodiac /El asesino del Zodiaco, (2007) tratan todas sobre la figura del asesino en serie, impulsado por un elemento que le fuerza a ir tras sus víctimas.

¿Si digo Basic Instint/Instinto básico, en qué piensas? Supongo que en Catherine Tramell y la cinta de 1992 protagonizada por Sharon Stone como una femme fatale y asesina en serie que se aprovecha de sus atributos sexuales para cometer sus crímenes. Stone presenta una de las más grandes psicópatas femeninas de la historia de la gran pantalla. Algunos años después, Charlize Theron se une a ella por su magistral papel en Monster.

En 1992 llega también Single White Female/Mujer blanca soltera busca…, donde la amistad entre dos amigos es puesta bajo una lupa, revelando los tóxicos secretos que esconde y tras una mirada inocente, demuestra otro rostro de la psicopatía. La otra cara de la moneda, esta vez de una tóxica amistad masculina se aprecia en The Cable Guy/Un loco a domicilio, comedia negra donde se muestra la peor cara de los mejores amigos. A esta lista se suman The Gift/El regalo de 2015, En compañía de hombres, de 1997, entre otras.

American Psycho/Psicópata americano del 2000 cuenta la historia de Patrick Bateman, un psicópata que trabaja en Wall Street y que comete violaciones y asesinatos. La imagen que Lecter creó unos diez años antes comienza a ser reiterada, mientras el psicópata se divide en dos facetas, su rol como persona en una sociedad, de la que pretende formar parte y su verdadera identidad como máquina sedienta de sangre y pasión. Funciona como un método de denuncia de los males impuestos por la sociedad de consumo.

Fotograma de American Psycho

Sin la intención de hacer una crítica de la sociedad de consmuno, Pozos de ambición (2012) muestra los límites que un hombre está dispuesto a romper en su búsqueda de riqueza y prestigio.

Cuando empezamos este texto, hablamos de Lulú y sus rasgos psicópatas, pero ella y algunos otros, palidecen comparados con Aileen Wournos, historia real mostrada en Monster, del 2003. Entre 1989 y 1990, Wournos asesinó al menos a 7 personas. La cinta gira no tanto alrededor de sus crímenes, sino de la relación entre género y violencia y el tratamiento legal de los actos de autodefensa de las mujeres.

A finales del siglo XX e inicios del siglo XXI se empiezan a mostrar, si bien no una voluntad reivindicadora, si una visión distinta. Los psicópatas son el centro de la historia, pero otras problemáticas reales son mostradas, en ocasiones, las mismas que marcaron su origen. El espectro de representación se va ampliando y aspectos diferentes se van potenciando, ya no es el asesinato simplemente porque sí, sino que otras motivaciones van apareciendo. Desde la venganza hasta la liberación sexual y la satisfacción de una necesidad «básica» comienzan a aparecer cada vez con más fuerza.

Las cintas tipo juego de supervivencia suponen un aparte, desde Saw, pasando por Funny Games y terminando en Escape Room, en donde un psicópata apresa a un grupo de personas y los fuerza a superar pruebas que incluyen el asesinato para salir solo uno vivo o lograr atraparlo.

¿El psicópata más espeluznante? No es Krueger pese a su apariencia, si no esos adorables niños inocentes, que esconden macabras mentes capaces de los mayores crímenes. Joshua, el hijo del mal, We Need To Talk About Kevin/Tenemos que hablar de Kevin), Hard Candy, Rampage (2009), Elephant (2003), son algunas cintas que hielan la sangre.

Fotograma de Elephant

La comedia negra es otro recurso explotado, para mostrar la psicopatía, esta vez, desde una versión burlesca. Aquí tenemos además de la ya mencionada The Cable Guy a Siete psicópatas y a Prevenge (2016).

En la última década tenemos producciones como The House the Jack built/La casa de Jack, (2018), Split/Múltiple, (2016), La viuda (2019), The Invitation, Snowtown (2011), muestran que aún queda mucho por mostrar del psicópata, para bien y para mal.

Un elemento que resulta inevitable aclarar, mientras nos acercamos a la conclusión, es que el terror y la psicopatía van de la mano, sea como género principal de la cinta o como lo que las víctimas y sus familias sientes cuando la atención se traslada hasta la solución de los crímenes, Joker desata una espiral de locura que conduce al pánico en Gotham, como lo hace Maléfica al intentan asesinar, en un principio a Aurora. Aún y cuando quieren ser reivindicados, el miedo no desaparece de sus acciones y mientras más cerca están de hacer atrapados, más salvajes se vuelven.

La presencia de uno o varios psicópatas en un filme no garantizan su éxito automático ni le valen la distinción de obra de arte, sino que por el contrario, la sobre explotación del mismo elemento tratado una y otra vez de la misma manera está jugando en contra. De cada 100 slashes que se hacen al año, sobre todo, alrededor de Halloween y octubre, a duras penas uno o dos merecen la pena. Pese a todo, ¿por qué no abandonar la figura? A la larga, resulta rentable, los matices, el engaño y las buenas producciones que siguen estrenando garantizan que el psicópata, a casi un siglo de su primera aparición en la pantalla grande, llegó para quedarse.

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