En la mente de un Psicópata

Por Gretchen García

 «Lo peor de ser un enfermo mental es que la sociedad te trata como si estuvieras sano.» 

Joker

Resulta fácil descubrir por qué el ser humano siente tanta fascinación por la vida íntima y los crímenes de un individuo cuya moral rompe cualquier esquema social aceptable. La razón es simple y la respuesta no está ni en el simbolismo de Eco, ni en la corriente posestructuralista, ni siquiera en el nihilismo de Nietzsche. En efecto, es la curiosidad por encontrar el propósito de la violencia que ejerce el protagonista; pero también, es la fascinación por el morbo, la muerte y la crueldad humana.

El auge de la temática del psicópata en la literatura fue el pedestal que necesitó el cine y la TV para aprovechar el interés de los espectadores. Por supuesto, influyó también un preocupante crecimiento de los llamados serial-killer y la popularidad de estos junto a una gran cobertura mediática que les daba aun más visibilidad. No obstante, sería la literatura la que sentaría la fórmula del éxito de este formato con autores como Thomas Harris, Stephen King, Patrick Süskind, John Katzenbach, Robert Bloch, Robert Graysmith, entre otros.

Al comienzo, crear al asesino más frío, despiadado, y sin humanidad era una técnica literaria para profundizar en las emociones del miedo y la incertidumbre el lector. Vemos un nuevo villano, que amenaza la vida del protagonista y el equilibrio de la sociedad.  No es un vampiro o un hombre lobo, fantasma o un alien, sino un simple mortal. Ellos aparentan ser personas normales y corriente, con vidas normales y corrientes. Son agradables, simpáticos y hasta carsimáticos y, sin embargo, son psicópatas. No hay piedad, no hay remordimiento solo el placer de…el placer de la muerte y el dolor de la víctima.

Este es el verdadero dilema con los psicópatas. Se introducen personajes oscuros, complejos, que se mueven en una fina línea entre la bondad y la crueldad, capaces de cometer los más atroces crímenes o torturas, para convertirlos en ídolos, para que los espectadores/lectores adoren y empaticen. De ahí que últimamente y con más frecuencia intentamos humanizar al villano clásico.

La cuestión es que no todo es sobre descubrir las causas, las razones de su personalidad o quien es el asesino. Un psicópata comete un acto de sadismo y necesita agredir, matar, torturar, violar… y esto el espectador lo disfruta.

Fue Sigmund Freud quien detectó una estructura de personalidad que llamó perversión y cuyo máximo representante es el fetichismo. En un producto artístico, gustan determinados rasgos y actos, que están vinculados a la cultura, y que serven como excitadores de placer (No necesariamente sexual). En este caso, el vínculo del morbo, hace que estas series creen altos índices de gusto. La eterna curiosidad por la muerte, es algo intrínseco del ser humano y la historia lo demuestra…las luchas de gladiadores, los sacrificios aztecas, las torturas medievales, los rituales fúnebres, etc.

El campo disciplinar que mejor explica el afán de representar psicópatas en el audiovisual no es el Posestructuralismo, el simbolismo ni cualquiera de las corrientes postmodernas que se abren en la complicada teoría de la recepción cultural; sino el psicoanálisis freudiano. Por ello, se pretende comprender como se ponen en juego nociones y técnicas del psicoanálisis en la construcción del perfil del psicópata que pueden llevar a entender la obsesión del hombre posmoderno por la temática. El método consiste en trabajar desde la mente del criminal para entender la mente del espectador.

El trasfondo psicoanalítico del género, responde a las dimensiones de la cultura psicoanalítica:

-La estructura dual de la sociedad y del ser humano; es decir su percepción a favor o en contra, fanatismo o rechazo, hacia los crímenes o los actos del psicópata

– La Percepción sociocultural en torno al sexo. Entiéndase, también, como el placer hacia el acto criminal.

– El protagonista, versus psicópata, y su narración fatalista del pasado

– La personalidad, sueños y alucinaciones. Así como su trasfondo las dimensiones del Yo, el Ello y el Súper Yo

– La enfermedad psíquica como origen del comportamiento delictivo

– El Detective / Terapeuta en función de contraparte moral y justiciero.

En el cine, la literatura y ahora el internet, podemos encontrar este género como uno de los favoritos. Estos perfiles poco convencionales logran productos audiovisuales que atraen a espectadores, rompen récords de taquilla y se posicionan entre los favoritos.

Como se mencionó anteriormente la curiosidad no es suficiente. Tampoco escavar en los detalles de sus vidas y descubrir el porqué de sus actos, gustos o comportamiento, que es en gran parte, la principal estrategia para lograr atrapar al espectador en un rompecabezas mental- dramátugico.

La trama se coloca en función de razonar lo que parece ilógico: la mente del asesino, y logra la empatía del espectador por los traumas y problemas que originaron los rasgos psíquicos del protagonista y humanizar al “villano” para colocarlo en el eterno debate conflictivo entre ser o no ser Antiheroe. Para entender el placer de lo sádico hay que adentrarse en la mente del psicópata, la mente del crimen.

Sigmund Freud escribió sobre el deseo simultáneo de buscar placer a través de los instintos de vida (eros/libido) versus el deseo de muerte (tánatos). No es difícil apreciar hasta qué punto la cultura psicoanalítica inspira directamente algunos de los más interesantes personajes del cine de psicópatas. Noël Simsolo llega a afirmar que el psicoanálisis es un tema que obsesiona a los cineastas. Porque precisamente el psicoanálisis profundiza en las pasiones del público a lo perverso, el sueño, la muerte y violencia. Para nadie es novedoso, que cuanto más sádico y morboso es el crimen más impacto hay.

Paul Ricoeur ingeniosamente afirmó que Freud, Marx y Nietzsche son los “maestros de la sospecha”; ya que pretendieron entender los comportamientos de la sociedad de su época. Estos pensadores coinciden en la existencia de una falsa conciencia. Establecieron que el ello (el subconsciente) es más poderoso que el yo (la personalidad y el actuar) y por ende el superyó (la moral). La represión del subconsciente (Freud), el resentimiento del débil (Nietzsche) y el enmascaramiento por intereses económicos (Marx) nos sumen en un universo de ilusiones con una falsa percepción de la realidad.

Los tres, Karl Marx, Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud, criticaban la crisis de la filosofía de la modernidad y la sociedad del momento y con sus valores. Cada uno a su manera. Pero, –sospechaban– el sujeto no se construye a sí mismo, sino que es resultado de condicionantes históricos, sociales, morales y psíquicos. De ahí, que muchos psicópatas, sobretodo dentro del mundo del superhéroe, son resultados de una sociedad corrompida. Luchan y buscan destruir el sistema social bajo su propio concepto de justicia. Esta particularidad, es, gran parte deudora del poder sugestivo que ejerce personajes, como Joker, sobre la audiencia.

Los cineastas aprovechan el poder del «ello» del psicópata para construir una crítica social, un bosquejo superficial metafísico de la sociedad (capitalista/socialista) con el mismo peso amargo, escéptico y pesimista del nihilismo nietzscheceriano. Precisamente, el Ello, la parte más primitiva, desorganizada y dominante, es la que saca a reducir la tensión dramatúrgica, los puntos de giros marcado por el hambre, lo sexual o lo violento, aspectos que se forma, según Freud, en la infancia. La sociedad determinan gran parte del Yo y el Super-Yo que marcarán el curso del personaje, de modo que el personaje se moverá entre lo moral o lo que dicta sus instintos (ello).

Con el psicoanálisis, los cineastas justifican, que en la misma medida que un adulto es quien es, con sus traumas y su psicopatología, por su infancia y su relación con las figuras paternas; el psicópata actúa, por un trauma o una infancia cruel. Es decir, se han convertido en villanos por lo que han vivido.

El concepto de que el psicópata es un villano por naturaleza es completamente erróneo. El villano por concepto ejerce la maldad deliberadamente y su misión va más allá de ser el opositor del héroe, puesto que busco encarnar la oposición de lo moral. El sujeto sociópata responde a su propia moral, aquella que aparece como ambición ya sea por poder o dinero, o, bien producto de un psiquismo patológico. De ahí que entremos en la disyuntiva del antihéroe psicópata. Puesto que la moral del psicópata no coincide con la moral de la sociedad o el espectador.

Freud describiera la sociedad de su tiempo, como un vacío representacional que arrastra a un vacío significante e histórico. Las reflexiones de Freud se formulan en un clima moral y bajo un discurso intelectual para justificar ciertos comportamientos (in)humanos bajo el argumento de humanizarlos. Para llenar ese vacío se recurre objetos, sujetos hasta saturarlo. Pero el estado insatisfacción, persiste y por tanto el hombre sigue sintiéndose inerte. Por tanto, el sujeto busca y sigue buscando el modo de liberar sus pulsaciones. Un dilema que muestra a toda plenitud Kubrick con La naranja Mecánica.

El psicópata no está concebido como un sujeto inmoral, sino un enfermo, ajeno, a la moralidad de la sociedad y el pensamiento dominantes o con su propio super-yo. De esta forma, el personaje se convierte en su propio Eros y Thánatos, es decir en la víctima y verdugo. En tanto, es resultado de su cruda infancia y la sociedad nihilista; se convierte en una criatura “thánica” de impulsos primitivos y comportamiento agresivo, impulsivo y sádico. Pero el Eros, abarca también las pulsiones sexuales y el sexo no viene disfrazado de amor. De hecho, el placer sexual es parte de la psicopatología, subrayando así la amoralidad del personaje y como juega con el esquema pulsional de Freud.

Al establecer dualidades del yo/super-yo o Eros/ Thánatos la teoría psicoanalítica subrayan la tensión entre el deseo, lo primitivo y lo moral. El espectador, al estar en la psiquis y perspectiva del psicópata entra en un juego esquizofrénico con el punto de vista y sus propias pulsiones y paradigma moral
Kubrick insiste en que el fondo de la naturaleza humana lo habitan las pulsiones sexuales y agresivas. La energía sexual está íntimamente ligada a la energía destructiva. Por ello sus cintas, particularmente La Naranja Mecánica y Ojos Bien Cerrados, muestran el acto sexual ligado al ansia de dominación, humillación y aniquilación. 

En esta misma línea, la pulsión sexual teorizada por Sigmund Freud se materializa también en la femme fatale como depredadora sexual y un perfil recurrente de la mujer psicópata. Quizás el ejemplo más representativo es Catherine Tramell (Instinto Básico). La mujer fatal es inteligente, calculadora y es consciente de su atractivo físico y sexual como herramienta para lograr sus propósitos. En este sentido, el sexo suele estar representado con tintes sadomasoquista que muchas veces es utilizado como medio de asesinato.

Punto aparte, pasamos a otra teoría, quizás la más conocida: el «complejo de Edipo» que también tiene sus momentos en muchas de las producciones televisivas y cinematográficas. En ocasiones, diversas psicopatologías aparecen en los personajes, ya sea desde su elección en las victimas hasta sus actos nihilistas y violentos, dicho trastorno psicológico se justifica en la obsesión del personaje a la figura materna/paterna.

Freud describió su teoría como el deseo inconsciente de mantener una relación (emocional/sexual) con el progenitor del sexo opuesto y de rechazar al padre del mismo sexo. Para eliminar el complejo de Edipo se necesita una serie de acontecimientos que tiene que pasar en la infancia del niño, por ejemplo, en el nacimiento de un hermano pequeño, también cuando empieza a reconocer que el padre es el dueño de la madre y que él debe buscar una sustituta. En películas como Psicosis o Joker el joven nunca tuvo a nadie con quien compartir a su madre y su padre no existía. Por tanto, su vida gira en torno al cuidado de su progenitora. Toda su personalidad, impulsos y moral se construirá desde la relación con ese progenitor y el primer acto pulsional será el asesinato de esa figura materna/paterna.

El suizo Carl Gustav Jung instruye en lo que él llamaba Crisis de la Edad Mediana. Otro desencadenante de la psicopatía en el audiovisual. Se trata de aquel período de la vida en el cual el sujeto ha dejado atrás las pasiones de la juventud (el eros) para asumir una actitud de contemplación y de análisis de lo hecho hasta ahora, es decir la muerte interna del super-yó (El Thanos). En Joker se da exactamente este fenómeno de una forma cinematográfica ya que utilizan elementos de puestas como fotografía y música para retratar el ambiente nihilista del personaje.
Por otro lado, la teoría freudiana en el ámbito de la estética, de lo Unheimliche (lo sinestro u ominoso), es que en cuanto más cercano, parecido, familiar es al espectador la figura o personaje presentado como loco, mayor es su efecto unheimliche. En otras palabras, es necesaria un buen trabajo artístico y dramatúrgico para que aun cuando llegue al espectador su psicopatología, el espectador se sienta identificado. Lo ominoso es aquello que debiendo permanecer oculto ha salido a la luz.

El éxito del Cine de Psicópatas es una lección socio-ideológica que demuestra el colapso del de la intersubjetividad en el capitalismo tardío. Es decir, en esta sociedad nihilista y consumidora, marcada por las apariencias, lo físico y lo material como medios para lograr el máximo placer mental y sexual, nuestros traumas e intersubjetividad buscan como vía de escape la moral del psicópata. La fascinación del público por figuras como Hannibal Lecter, Joker, Norman Bates, Patrick Bateman (American Psycho) o Catherine Tramell deviene en materializar los más profundos deseos kantianos y/o nietzscheanos; siendo sus yo la muestra más explicitas de nuestro ellos.



Bibliografía
Freud: una interpretación de la cultura, Siglo XXI, México, 1999
Sánchez Noriega JL. Diccionario temático del cine (entradas: doble personalidad, enfermedades, médicos, psicología y psiquiatría). Madrid: Cátedra; 2004.
Sánchez Noriega, JL. La cultura psicoanalítica en el cine negro americano (file:///C:/Users/Dr/Downloads/112-Texto%20del%20art%C3%ADculo-246-3-10-20170524.pdf)

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