Anatomía de Grey

Es una serie de televisión de drama médico estadounidense escrita y creada por Shonda Rhimes, para la American Broadcasting Company (ABC). La misma se estrenó el 27 de marzo de 2005 y ha llegado a nuestros días como una de las producciones televisivas más vistas y alabadas por la crítica.

en Raccord se propone en este numero analizar este producto desde distintos tópicos

De replicación de fórmulas. Las series médicas y su papel en la construcción de un nuevo lenguaje.

Por: Katheryn de Armas

Estas primeras producciones se centraban sobre todo en la relación entre los médicos y sus pacientes, dejando las vidas privadas de los galenos en un segundo plano. La carga dramática recaía en los pacientes y sus enfermedades. De igual manera, seguían una reiteración de fórmulas estrechamente conectadas con el surgimiento de la ficción televisiva, que ya habían demostrado ser de éxito y aceptación entre el público.

La inexplicable renuncia de Alex Karev: un idiota sexy con corazón noble.

Por: Elin Driggs

A lo largo de 16 temporadas, el universo de Alex no fue precisamente halagüeño. Su matrimonio fallido con Izzie Stevens cerró la ola de negativos sucesos que hacían presagiar un cambio para encontrar la felicidad. Su pareja con Jo tenía justamente eso: todos los ingredientes para enganchar.

Metástasis de una serie.

Por: Gretchen García

La serie mantuvo una narrativa sumamente atractiva con episodios de mérito sobre todo en su décima temporada. En la misma se aprecia un enfoque dramático con mucho más peso que las cuestiones médicas en sí. Si tenemos en cuenta que la primera temporada pivotaba más a los asuntos médicos y a la competitividad de jóvenes recién graduados para la 10ma temporada ya existía una transmutación total.

Melodrama, cine de mujeres y televisión. Actualizando los códigos.

Por: Claudia Chaviano

Personajes tan complejos como diversos desmitifican la metafísica de la feminidad, socavando desde dentro el género que la perpetuó. El amor no es problema, es la emotividad o el sentimentalismo, el problema radica en las narrativas cerradas y escasas opciones de las protagonistas. El melodrama funciona como género, y no puede ser condenado por su pasado patriarcal, sino recontextualizado a fin de encajan en una sociedad marcada cada día más por la participación femenina.

Recuerda aquellos tiempos (Remember the Time)

Por: Katheryn de Armas

Tenemos a una Cristina que abandona Seattle, un Derek con la mano afectada y los planes de Callie para que recupere el 100 por ciento de su funcionalidad; una Arizona que odia al mundo por la amputación de su pierna, lo que provoca una destrucción paulatina de su relación, una Kepner (Sarah Drew) que, tras haber fallado sus exámenes debe dejar el hospital y por supuesto, las consecuencias y acciones legales que el accidente trajo consigo y que terminan en la quiebra del hospital.

Anatomía de Grey: el impacto cultural más allá de una serie.

Por: Elin Driggs

Han pasado 16 años desde la primera aparición de Anatomía de Grey en la cadena estadounidense de televisión ABC. Quizás ni su dirección presagiaba en lo que se convertiría: una serie de culto. Fue tal su éxito que apenas en la segunda temporada la media de audiencia rozaba los 20 millones de espectadores. Se posicionó como la más vista por los televidentes de entre 18 y 34 años.

De médicos y apendicitis.

Por: Gretchen García

La película se erige con una postura crítica a la religión y el fanatismo. Puesto que desde su tradicionalismo no se permite innovar en la ciencia para salvar vidas y conocer el cuerpo humano. Algunos elementos quedan evidentemente en duda en temas históricos. Asimismo en el filme se patenta la convivencia de las religiones demasiado pacífico y poco creíble.