Ideología contra mercado: el caso Disney

Disney traduce entonces un desprecio casi total por los villanos, que carecen de matices y de características redentoras, a la vez que se valen de burlas y supuestas inspiraciones en miembros de la comunidad LGTBQ+ en sus representaciones. Más que dar cabida a todos los estratos de la sociedad en sus cintas, la casa del ratón se nutre, a modo de burla, de las llamadas minorías, mostrando un nulo respeto por las tradiciones y culturas que no le son afines, con la excepción de Hermano Oso y Lilo & Stitch.

Chip ‘n Dale, un golpe directo a la nostalgia

Chip creció, busco un trabajo estándar en una oficina de seguros, pero Dale se quedo estancado en el tiempo, intentando revivir una carrera inexistente, tras proyectos fallidos, incluyendo una parodia de 007.

Grecia es solo una excusa.

Es entonces que vemos el pensamiento posmoderno trasladado a la pequeña pantalla. Son todas situaciones de la posmodernidad. En la modernidad, Cassandra no sería rebelde, estaría feliz en el rol impuesto y prestaría atención a las atenciones de Ícaro (tal vez). Esta misma concepción de disfruta de la vida, lleva a Hércules, ahora si en la cinta, a rechazar la inmortalidad y su regreso al Olimpo, pese a ser su motivación principal, a cambio de conservar a su lado a Megara

Lo innecesario de un live action.

De manera general, intenta mantener la esencia original. Preserva el corte musical, a diferencia de Mulan que elimina las canciones por completo y las sustituye por penosas referencias. Realiza los cambios necesarios en la letra de Arabian nights (Noches en Arabia), para eliminar el racismo y prejuicio inherente. Las interacciones entre Jazmine y Aladdin son más realistas y con mayor frecuencia. Además, para equiparar la importancia de ambos protagonistas se agrega una canción de presentación de Jazmine como complemento del momento sonoro del descubrimiento de Aladdin de su inutilidad; ambos temas son consecuencia directa de su encuentro y terminan por definirlos

Analizando la «mega» dirección artística de Mulán (2020)

Tampoco faltaron los errores en la puesta artística respecto a la historia y el arte chino, tema central de esta crítica. Los creadores de la película revelaron en conferencias de prensas que sí se realizó un profundo trabajo de investigación y, si bien, ya no encontramos las geishas de su versión pasada, no dejan de ser evidente algunos baches a la hora de la puesta. En esta ocasión, su principal error no fue la representación de lo chino, sino su contextualización en la trama en tiempo-espacio y su representación desde la mirada de lo occidental.

Como ser una princesa y no casarse en el intento.

En este caso, la princesa es un personaje que se patenta como una representación de la máxima feminidad. Su cualidad de noble la eleva en rango social al de otras mujeres y a diferencia de la reina posee juventud. Desde los primeros cuentos, la princesa es el epitome de la belleza y la elegancia. Por tanto, es la figura que representa lo que se aspira ser por parte de las niñas.