Apocalipsis y Distopía. La historia fragmentada

Estos relatos ahondan sobre todo en la carencia ( de agua, alimentos, medicina, etc. ) una excusa por mostrar la fragilidad de nuestros tiempos y la eventual perdida de las abundancias. Una metáfora que busca criticar el neoliberalismo como fracaso del capitalismo. Esta desconfianza es heredera de la posmodernidad. Para las producciones actuales no importa tanto el peligro de afuera como el de adentro mostrando así, la capacidad autodestructiva de la humanidad.

El post apocalipsis, una válvula de escape.

La supervivencia entre las ruinas es difícil como mínimo, la cotidianeidad el problema fundamental y todo el escenario inundado de una nostalgia por las grandezas de un pasado, en el que algunos ya ni siquiera creerán.

Días después del mañana

Se interpreta así el Apocalipsis como un proceso de cambio, una catarsis necesaria para la civilización (Occidental) y la reivindicación de lo significa ser humano. Nada más elocuente y cotton candy que narrar una historia donde millones mueren y solo la ley del más fuerte, salva al hombre. Los acicates metafóricos quedan entonces a las recepciones de cada individuo y los discursos culturales imperantes… o simplemente convertir la destrucción en una obra de arte.