No todo es blanco y negro.

Otro elemento a recalcar es que sus personajes femeninos ocupan posiciones de poder. Eboshi y Kushana son líderes respetadas por sus seguidores, en ocasiones incluso hombres. Y no es la villana tradicional, seguida por el miedo que causa en estos, es una mujer poderosa, que ha sabido ganarse el respeto de aquellos que las rodean. El ser mujeres no supone un obstáculo para ellas, ni necesitan probarse a sí mismas por dicha causa. Su género es secundario en la historia.

Miyazaki bajo la lupa

En cierto modo, esta es la esencia Miyazaki, las historias se vuelven excusas en función de transmitir un mensaje. Excusas bien contadas y bellamente estructuradas, con una animación exquisita, pero excusas a la larga, donde San y Ashitaka, protagonistas de La Princesa Mononoke son solo un vehículo para hablar de las consecuencias de la guerra y la contaminación. Para Miyazaki hay una cosa clara, si bien el mensaje es importante, este no puede, en ningún momento, alejarse de la forma y ambos tienen que ser explotados de un modo inteligente.